La preparación de 650 kilos de humita, distribuidos en 1300 porciones, marcó un hito en el evento gastronómico que reunió a la comunidad y fortalece el turismo local.
La ciudad de Andalgalá volvió a destacarse en el calendario turístico con un hecho histórico: durante la celebración de la Gran Humita de Semana Santa se alcanzó un récord de 650 kilogramos en la preparación de este plato típico del norte argentino. El evento convocó a una gran cantidad de vecinos y visitantes que se acercaron para compartir una jornada marcada por la tradición, la identidad cultural y el espíritu comunitario.
Tras la elaboración, se distribuyeron unas 1300 bandejas de medio kilo entre el público, permitiendo que todos pudieran degustar la emblemática humita. La preparación de esta humita gigante demandó un intenso trabajo organizativo y logístico que se extendió durante una semana. En el proceso participaron distintas áreas y equipos locales, entre ellos la Secretaría de Turismo, personal de Cabañas Municipales, el equipo del CIP de Huachaschi, y trabajadores de las delegaciones de Villavil y Choya.
Para lograr esta marca histórica se utilizaron insumos en cantidades impresionantes: 1500 choclos, 120 kilos de cebolla, 80 kilos de tomate, 90 kilos de zapallo y cuatro cajones de pimientos, además de condimentos y otros ingredientes. Desde la organización destacaron que, además de los productos, el “ingrediente fundamental” fue el amor por las tradiciones locales.
El secretario de Turismo local, Guillermo Acevedo, destacó la importancia del evento y su crecimiento: señaló que la Gran Humita de Semana Santa ya forma parte del calendario de la Secretaría de Turismo de la Nación, lo que representa un reconocimiento al trabajo sostenido de la comunidad. La propuesta se enmarca dentro de las actividades especiales de Semana Santa, una de las fechas en las que Andalgalá recibe una mayor afluencia de turistas.
Con este récord de 650 kilos, la Gran Humita se consolida como uno de los eventos gastronómicos más importantes de la región y como un símbolo del orgullo andalgalense, reflejando el valor de las tradiciones y el trabajo colectivo que las sostiene.
