En el ámbito del espectáculo, los vínculos personales suelen atravesar altibajos que, en ocasiones, trascienden el ámbito privado. Esta semana, el periodista Ángel De Brito abordó públicamente el motivo de su distanciamiento con la también conductora Marina Calabró, durante una emisión de su programa de streaming.
Una pregunta directa que destapó el conflicto
El tema salió a la luz cuando una seguidora consultó sobre la posibilidad de una reconciliación entre ambos. De Brito, sin rodeos, afirmó que fue Calabró quien cortó el vínculo de manera unilateral. «Ella se peleó sola conmigo, me dejó de hablar», declaró el conductor de América TV, describiendo un alejamiento repentino que no respondió a una discusión convencional.
El detonante: los comentarios de Yanina Latorre
Al profundizar en los posibles motivos, De Brito vinculó la situación a unas declaraciones de la panelista Yanina Latorre. Según su versión, Latorre habría utilizado calificativos fuertes contra Calabró y su pareja, Rolando Barbano. «Se ofendió porque Yanina dijo que eran vomitivos… habrá esperado que yo la defendiera», explicó el periodista, sugiriendo que la expectativa no cumplida de un respaldo público pudo ser la causa del quiebre.
De la comunicación constante al silencio total
De Brito graficó el cambio radical en la relación con una comparación elocuente: pasaron de intercambiar «ochocientos mensajes por día a cero». Subrayó que no hubo una pelea en los términos clásicos, sino más bien un ofensiva que derivó en un distanciamiento sin mediación de palabras.
Un patrón de comportamiento en discusión
La panelista Romina Scalora, presente en el estudio, aportó una perspectiva más amplia al diálogo. Mencionó que, según comentarios dentro del medio, son varias las personas que habrían experimentado situaciones similares con Calabró. «Hay muchas personas del medio que dicen que Marina se pelea con ellos, pero ellos no se pelean con Marina», señaló, insinuando que podría tratarse de una forma recurrente de manejar los conflictos.
Con estas declaraciones, un distanciamiento que se mantenía en un plano más reservado adquirió carácter público. El relato de De Brito no solo expuso los detalles de una ruptura personal, sino que también puso sobre la mesa las dinámicas interpersonales y las expectativas que existen dentro del complejo mundo de la televisión argentina.
