En el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, las principales organizaciones de Derechos Humanos del país se congregaron este domingo en la Plaza de Mayo. El acto central conmemoró el 50° aniversario del último golpe de Estado cívico-militar, ocurrido el 24 de marzo de 1976.
Un reclamo histórico que persiste
Desde el escenario principal, se leyó un documento consensuado por las entidades, donde se reafirmó de manera contundente la cifra de 30.000 personas desaparecidas durante la dictadura. El texto, redactado por Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, fue leído ante una multitud y contó con la presencia de figuras emblemáticas como Estela de Carlotto, Taty Almeida y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
«Estamos juntos nuevamente en esta histórica plaza y en todas las del país con profunda convicción para afirmar que la memoria se defiende luchando», expresaron los organizadores. La proclama incluyó un directo pedido a las Fuerzas Armadas: «Que nos digan dónde están».
Definiciones frente al debate actual
En un contexto donde la cantidad de víctimas ha sido objeto de debate público, los organismos fueron categóricos. «Son 30 mil y fue genocidio», sentenciaron, añadiendo la consigna: «No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos».
El documento también realizó un análisis histórico del período, señalando que el golpe de 1976 instaló un «modelo económico de desindustrialización» que fue acompañado por el terrorismo de Estado. Se recordó el funcionamiento de centenares de centros clandestinos de detención, el robo sistemático de bebés y la práctica generalizada de la tortura y la ejecución sumaria.
Memoria, presente y futuro
«Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles. La desaparición forzada no es tema del pasado, sino del presente», aseguraron los referentes. La convocatoria exhortó a mantener viva la lucha por la memoria y la justicia, en un llamado que trascendió el marco puramente conmemorativo.
Similares actos y movilizaciones se desarrollaron en las principales ciudades de Catamarca y todo el país, con una amplia participación de organizaciones sociales, políticas, sindicales y educativas. La jornada se caracterizó por un fuerte llamado a la reflexión colectiva sobre un capítulo trágico de la historia argentina.
