A más de tres años del hallazgo del cadáver del ministro de Desarrollo Social Juan Carlos Rojas, el Poder Judicial catamarqueño requiere la realización de un ateneo de especialistas forenses para descartar la posibilidad de que se haya tratado de una muerte por causas naturales y no de un homicidio. El simposio realizado ayer en Córdoba es, de tal modo, síntoma de una fragilidad institucional frente al carácter controversial de la causa que no ha podido revertirse. El sistema local necesita el auxilio de elementos foráneos para legitimar sus decisiones.
Dos autopsias realizadas por forenses catamarqueños no fueron suficientes para forjar certezas en el criterio del fiscal de Instrucción Hugo Costilla cuando suplantó a su colega Laureano Palacios en la gestión del expediente, a mediados de diciembre de 2022. Pidió exámenes adicionales y aparecieron dos, del Instituto de Medicina Forense de Córdoba y de la Unidad Criminalística de Alta Complejidad de la Policía Federal, que instalaron la duda. No fueron concluyentes, pero señalaron que no había indicios de la presencia de otras personas en la escena del crimen aparte del occiso y que no podía desecharse la posibilidad de que la muerte se hubiera producido por accidente.
Es la hipótesis que cabalgó en un primer momento en la opinión pública, hasta que Luis Barrionuevo denunció que a Rojas lo habían matado y precipitó el giro en el enfoque judicial del hecho.
Los dos exámenes divergentes serán cotejados con el resto, que sí son concluyentes en que se trató de un asesinato, para intentar cerrar un dictamen único. La sociedad asume la muerte de Rojas como un crimen, pero en la causa tiene todavía, al menos hasta que el foro de especialistas se expida, rango de presunción: la polémica «muerte natural» no fue aún descartada. En la hipótesis de la muerte accidental, las lesiones en el cuerpo de Rojas al golpe en la cabeza se habrían producido por movimientos del cadáver, debido al arrastre, y por el tiempo que permaneció tendido hasta que lo encontraron.
La hipótesis de la muerte accidental todavía no fue descartada en el expediente. El crimen de Rojas, formalmente, es una presunción. La hipótesis de la muerte accidental todavía no fue descartada en el expediente. El crimen de Rojas, formalmente, es una presunción.
Por eso, Costilla pidió el año pasado un estudio al Cuerpo de Investigaciones Judiciales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para intentar determinar la “actividad leucocitaria” en muestras de la piel de Rojas. De tal modo, podría establecerse si los hematomas que se vieron en las conmocionantes fotografías fueron posteriores a su muerte.
Al margen de la definición sobre la mecánica y la etiología del deceso, del análisis realizado en Córdoba podrían surgir también elementos útiles para aclarar lo que ocurrió después de que Fernando Rojas, hijo del malogrado ministro, encontró el cuerpo, con la irrupción de funcionarios judiciales, policías y peritos en la casa.
Los puntos en que se recolectaron las pruebas e indicios fueron marcados en la simulación virtual de la escena del supuesto homicidio. Esto podría contribuir al avance de una causa conexa, relacionada con eventuales maniobras de encubrimiento. El simposio criminalístico tiene como objetivos determinar la etiología de la muerte y el momento en que se produjo, establecer la cronología y mecanismo de producción de la lesión mortal y de las lesiones asociadas y evaluar eventuales factores de contaminación de la evidencia.
De la junta de especialistas médicos participaron profesionales del Cuerpo Interdisciplinario Forense de Catamarca, miembros del Equipo Forense del Ministerio Público Fiscal de Córdoba, peritos de la Policía Federal Argentina, especialistas de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y también los peritos de parte propuestos por la familia Rojas. Entre ellos está Daniela Raquel Miranda Zar, que se desempeña actualmente como médica legista del Ministerio Público Fiscal de Córdoba y fue la encargada de hacer la polémica primera autopsia del cadáver.
