lunes, 2 de marzo de 2026 15:50
El impuesto interno a los autos, conocido en el sector como “impuesto al lujo”, quedó eliminado tras más de una década de vigencia. El gravamen había sido modificado en enero de 2014, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con Axel Kicillof al frente del Ministerio de Economía.
La medida buscaba, según el argumento oficial de entonces, proteger la industria nacional y frenar la salida de divisas, aplicando alícuotas más altas —que llegaron al 30% y hasta el 50%— sobre vehículos de alta gama. Con el paso de los años, la inflación y la devaluación hicieron que cada vez más modelos, incluso de producción nacional, quedaran alcanzados por el tributo.
Esto generó fuertes distorsiones en los precios: muchas automotrices “topearon” valores de lista para evitar que los vehículos superaran el mínimo no imponible y quedaran gravados.
Si bien distintos gobiernos prometieron eliminarlo —entre ellos el de Mauricio Macri— el impuesto se mantuvo vigente hasta la actual gestión. En 2025, el presidente Javier Milei avanzó primero con la eliminación de una de las escalas y ahora, con la reciente reforma aprobada por el Congreso, el tributo quedó sin efecto de manera definitiva.
El fin del impuesto marca un punto de inflexión para el mercado automotor, que durante 14 años operó bajo un esquema que influyó directamente en la formación de precios y en la oferta de modelos disponibles.
