lunes, 2 marzo, 2026
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La liquidación de divisas del agro cayó 30% en febrero y estos son los motivos de la baja

Fuerte caída del 30% en la liquidación de divisas del agro en febrero: los factores detrás de la baja

En febrero de 2026, el agroexportador liquidó u$s1.289 millones, con fuerte caída por paros sindicales y menos días hábiles en el mes

02/03/2026 – 11:19hs

Las empresas nucleadas en la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) informaron que en febrero de 2026 ingresaron al mercado local u$s1.289 millones.

El monto representó una contracción significativa frente a enero: la merma fue del 30% en comparación con el primer mes del año. En tanto, el acumulado entre enero y febrero sumó u$s3.140 millones, lo que implicó una caída interanual del 26% respecto del mismo tramo de 2025.

Ambas entidades concentran cerca del 48% de las ventas externas del país, por lo que el desempeño del complejo cerealero-oleaginoso tiene un peso determinante en la oferta de dólares.

Menos días y paros en plena actividad

Desde CIARA-CEC atribuyeron el resultado principalmente a la reducción de jornadas operativas. Febrero contó con solo 15 días hábiles, afectados por feriados y, sobre todo, por huelgas nacionales impulsadas por gremios aceiteros.

Las cámaras empresarias indicaron que las medidas de fuerza impactaron de manera directa en la logística y en los procesos habituales de comercialización y embarque.

El trasfondo político

Según explicaron, los paros estuvieron vinculados a la discusión parlamentaria de la Ley de Modernización Laboral, iniciativa que finalmente obtuvo sanción en el Congreso.

Las entidades consideraron que esos conflictos sindicales respondieron a un debate político externo al funcionamiento específico de la industria, aunque reconocieron que terminaron condicionando el ritmo de liquidación de divisas durante el mes.

Los reyes del negocio del aceite lanzan un ambicioso plan agrícola sobre 40.000 hectáreas

Aceitera General Deheza (AGD), uno de los grandes actores del agro argentino, presentó los avances de un ambicioso proceso de agricultura regenerativa aplicado a sus 40.000 hectáreas propias en la región de La Carlota, Córdoba, donde busca demostrar que es posible unir productividad, sustentabilidad y mejora de suelos degradados.

Un giro histórico en la lógica productiva

En la Estancia El Manantial, AGD viene implementando desde hace varios años un sistema de agricultura regenerativa que trascendió las prácticas tradicionales. La iniciativa se presentó recientemente ante más de un centenar de agrónomos y productores, con la intención de contagiar conocimiento y mostrar resultados concretos frente a desafíos agronómicos clásicos.

Los responsables técnicos del proceso, Demian Monti y Julio Priotti, explicaron que el cambio comenzó por comprender la necesidad de complejizar el sistema productivo. El punto de partida fue afrontar problemas como malezas resistentes, suelos compactados y rindes estancados mediante un enfoque integral que prioriza procesos sobre recetas químicas tradicionales.

«El ambiente no se puede comprar, sólo mantener y tratar de disminuir el impacto de nuestra actividad», señalaron los técnicos, para explicar que la idea es generar sistemas donde la biodiversidad sea productiva y se reduzca el uso de agroquímicos.

Recuperar suelo y bajar insumos sin perder competitividad

Una de las claves del modelo fue la recuperación de suelos degradados e inundados. Mediante rotaciones con cultivos multiespecies, coberturas de suelo y cultivos de servicio, AGD logró transformar campos con problemas de infiltración y estructura en sistemas más resilientes. Esa transformación incluyó pasar de tres a más de diez especies en rotación —gramíneas, vicia, centeno, crucíferas y otras— con beneficios que se reflejan en la actividad biológica del suelo.

Además, la empresa redujo en aproximadamente 30% el uso de agroquímicos, incluyendo herbicidas y otros insumos, al favorecer estrategias como cultivos de cobertura que suprimen malezas por efecto físico y biológico, y al incorporar biológicos en semillas y aplicaciones foliares que complementan la nutrición sin reemplazar prácticas fundamentales del manejo agronómico.

Monti remarcó que este enfoque «no está reñido con la rentabilidad». Según explicó, bajar costos y reducir insumos sin sacrificar producción puede llevar a una rentabilidad incluso mayor, porque se optimizan recursos y se abordan las causas profundas de la reducción de potencial productivo, como la compactación y el estrés abiótico y biótico sobre los cultivos.

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