Los dirigentes opositores suben la tensión política con sus declaraciones contra Javier Milei. Después de que el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, pidiera que el presidente termine su mandato antes de tiempo, un histórico dirigente del radicalismo de Santa Fe tuvo una frase aún más repudiable. Luis “Changui” Cáceres planteó que si el jefe de Estado “se pega un tiro en la cabeza, nos soluciona un problema”. Además, lo tildó de “psicótico” y “medicado”.
En comunicación con el programa de Alfredo Casado, RPM, en Radio Splendid, Cáceres comenzó primero en tono crítico hacia la ideología del Gobierno, la cual señaló como una “atrocidad”. Asimismo, indicó: «Si los anteriores robaron, que creo que sí, estos lo están haciendo más rápido, a una velocidad impresionante. Quizás están previendo que les van a dar un boleo en el traste en algún momento».
Además, el radical cuestionó la alianza de Argentina con Estados Unidos y su posicionamiento en favor de Israel, «se le va a terminar yendo al carajo», sentenció.
Esto no les gusta a los autoritarios
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Cáceres dijo que no está dando muchas entrevistas porque «estoy muy caliente realmente”. “Este muchacho que nos preside, el psicótico, por ahí nos termina solucionando el problema porque hace unos zafarranchos… Y cuando no lo tienen muy medicado, se pega un tiro en la rodilla, en el pie, por ahí se pega un tiro en la cabeza y nos soluciona el problema», lanzó.
Luis Changui Cáceres aprovechó la situación para mostrar su desilusión por el resto de los partidos políticos argentinos que, según él, están disueltos y no encuentran la forma de brindar respuestas al pueblo. Respecto de la interna partidaria de su propio espacio, consideró que «se está volviendo muy difícil la convivencia» y expresó: «Como expresión orgánica a nivel nacional, del radicalismo no queda un carajo, como tampoco queda del peronismo, en ningún lado».
Del mismo modo, habló de aquellos radicales que se volcaron a la derecha en el último tiempo y advirtió sobre el corrimiento hacia la derecha. «La convivencia con gente que no tiene absolutamente nada que ver con el radicalismo, porque están en posiciones antagónicas, es una convivencia imposible. Van a contramano de todas las posiciones que el partido históricamente ha sostenido».
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