jueves, 26 de febrero de 2026 18:00
Después de años de una carrera intensa que la llevó a dividir su vida entre Argentina y Chile, Rocío Marengo atraviesa uno de los momentos más plenos de su historia personal. Invitada a LAM, el ciclo conducido por Ángel de Brito, la mediática habló sin filtros sobre su pasado laboral, sus prioridades y la decisión de apostar de lleno a la maternidad junto a Eduardo Fort, con la llegada de su hijo Isidro.
Durante la charla, Rocío Marengo hizo un balance de aquellos años en los que su agenda estaba completamente colmada. “Estaba realizada como mujer con mi laburo. A mí me da mucho orgullo mirar para atrás”, expresó. La figura recordó su etapa viviendo en Chile y cómo esa dinámica impactó en su vida sentimental: “El novio lo tenía acá, trabajaba allá; tenía novio allá, trabajaba acá… o sea, nunca aposté al amor”.
Fue entonces cuando Pepe Ochoa le preguntó si sentía arrepentimientos por haber postergado ciertos aspectos personales. Lejos de mostrarse dubitativa, Rocío Marengo fue contundente: “No, porque hoy estoy con la persona que quiero estar”. Y profundizó sobre el momento bisagra que cambió su rumbo: “Cuando senté cabeza dije: ‘Okay, me la juego porque se me pasa el tren’”.
Sin embargo, el deseo de convertirse en madre no fue sencillo de concretar. Ante la consulta de Ángel de Brito, la actriz reveló que atravesó momentos de incertidumbre con Eduardo Fort. “En un momento con Edu se me había puesto peluda la cosa. Había pensado en tenerlo sola, porque yo quería ser mamá”, confesó, dejando en claro la determinación que tenía.
Finalmente, celebró que su hijo sea fruto de su relación con Eduardo Fort. “Yo quería mi bebé… pero hoy digo: ‘Qué bueno que fue con Edu, qué lindo compartir esto y qué bueno que él no se lo perdió’”, expresó emocionada. Además, aseguró que la paternidad transformó por completo a su pareja: “Está feliz, se sacó veinte años de encima”.
Sobre el nombre del pequeño Isidro, contó que la decisión llegó casi sobre el final del embarazo. “Isidro surgió muy poquito antes de la internación, a los ocho meses”, reveló. El significado, vinculado al campo, la conectó con su historia familiar: “Tenemos campo y me gustaba que fuera con ‘i’. También estaba Hilario en la lista, pero me gustaba más decir ‘Isi’ que ‘Ili’”.
Hoy, lejos del vértigo profesional que marcó gran parte de su carrera, Rocío Marengo disfruta de una etapa distinta. La maternidad se convirtió en el centro de su vida y, aunque el trabajo sigue siendo parte de su identidad, su prioridad absoluta es su hijo Isidro, el sueño que estuvo a punto de buscar sola y que finalmente llegó en el momento justo.
