En la serie temporal incluida por el informe, la desaprobación se ubica por encima de la aprobación en el último tramo medido, consolidando una brecha desfavorable para el Presidente hacia febrero.
Cuando la pregunta cambia de aprobación personal a evaluación general de gestión, el resultado también es negativo. El 53,1% califica al Gobierno de Milei como “malo/muy malo”, el 35,0% lo evalúa como “excelente/bueno” y el 11,9% lo ubica en “regular”.
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La serie temporal del mismo indicador muestra que la categoría “malo/muy malo” se mantiene como la más alta en el último registro, mientras “excelente/bueno” aparece por debajo y “regular” queda como una franja intermedia menor.
Riesgo político: un índice que combina instituciones, conflicto y criminalidad
El informe incorpora el Índice de Riesgo Político, que busca medir “estabilidad y previsibilidad del entorno político” en una escala de 0 a 100, donde valores más altos indican mayor riesgo. El documento detalla que el índice se compone de tres dimensiones: inestabilidad institucional, conflicto social y criminalidad/corrupción. En esta ocasión, los diferentes ejes confluyen hasta alcanzar un puntaje de 49 según la escala.
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Además, se consulta qué tan probable ven los encuestados distintos escenarios de riesgo para los próximos seis meses (por ejemplo, revelaciones de corrupción, aumento de robos, huelgas, protestas, bloqueos y otros eventos). Ese apartado muestra que, entre los riesgos listados, hay una percepción extendida de que algunos hechos son “probables” o “muy probables”, con énfasis en ítems asociados a corrupción, delitos y huelgas. Según los encuestados, los escenarios «nada probables» son la falta de mayoría oficialista en el Congreso, un golpe de Estado y la destitución del presidente.
Economía: diagnóstico malo en el presente y expectativas divididas a seis meses
En el bloque económico, el informe pregunta por la situación actual del país, del mercado laboral y de la familia. En febrero, el 62% calificó la economía argentina actual como “mala” (22% “buena” y 16% “normal”), mientras que el mercado de trabajo recibió el diagnóstico más duro: 77% “malo” (13% “bueno” y 11% “normal”). En el plano familiar, 57% dijo “mala”, 20% “buena” y 24% “normal”.
A seis meses, las expectativas siguen siendo más negativas que optimistas, aunque con una distribución menos contundente que en el diagnóstico del presente. El 50% cree que la economía del país “va a empeorar”, 37% que “va a mejorar” y 13% que “va a permanecer igual”; para el mercado de trabajo, 55% espera que empeore y 34% que mejore; y para su situación familiar, 48% anticipa empeoramiento, 30% mejora y 22% continuidad.
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Principales problemas: corrupción, desempleo e inflación en el podio
En el ránking de “problemas más importantes para Argentina”, la corrupción lidera con 43,9%, seguida por desempleo (37,8%) y altos precios/inflación (33,5%). Luego aparecen situación económica (31,0%), debilitamiento de la democracia y las instituciones (29,2%), e impunidad/sistema judicial (26,8%).
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Más abajo, pero dentro del radar social, se ubican educación (21,4%), inseguridad (20,0%), impuestos altos y falta de facilidades para negocios (14,7%) y narcotráfico (10,0%), entre otros. El informe también presenta la evolución temporal de algunos de estos tópicos, mostrando variaciones en el tiempo, con la corrupción y la economía como ejes recurrentes de preocupación.
Criminalidad: mayoría la percibe alta y cree que empeora
En el módulo específico sobre criminalidad, el 47,4% califica el nivel de criminalidad como “alto” y el 21,5% como “muy alto”. En el otro extremo, solo 6,2% lo considera “bajo” y 1,0% “muy bajo”, mientras 24,0% lo define como “regular”.
Cuando se pregunta si ciertos problemas vinculados al delito mejoran o empeoran, predominan respuestas negativas. Según el informe, 76% cree que “hurtos y robos” empeoran; 67% sostiene lo mismo sobre “corrupción”; 66% sobre “tráfico de drogas”; 59% sobre “homicidios”; 55% sobre “violencia sexual” y 51% sobre “violencia de pandillas”.
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Además, el desempeño del Gobierno en seguridad pública recibe una evaluación mayoritariamente desfavorable: 43,4% lo califica como “muy malo”. En sentido positivo, 18,7% dice “bueno” y 10,4% “muy bueno”, mientras 14,9% lo considera “malo” y 12,7% “regular”.
El informe también explora la percepción sobre la penetración del crimen organizado en las instituciones: ante la pregunta de si las organizaciones criminales controlan esferas importantes de la política y del sistema judicial, el 78,7% respondió que sí; 9,8% dijo que no y 11,5% manifestó no saber.
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Imagen de dirigentes: Axel Kicillof, mejor que Patricia Bullrich y apenas detrás de Javier Milei
Finalmente, entre los desagregados más importantes del estudio, la medición relevó imagen positiva y negativa de una lista de dirigentes nacionales. El resultado muestra que ninguno tiene saldo positivo (diferencia entre positiva y negativa), aunque hay matices: algunos concentran rechazo fuerte, mientras otros combinan niveles altos de desconocimiento con una imagen todavía en construcción.
En la parte alta del ranking aparecen Javier Milei (41% positiva, 57% negativa; saldo -16), Patricia Bullrich (40%/58%; -18) y Axel Kicillof (40%/53%; -13), con niveles de aprobación similares, pero con rechazos que superan, en todos los casos, a la valoración favorable. Por su parte, Cristina Kirchner registra 38% de imagen positiva y 58% de negativa (saldo -20).
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En el tramo medio, figuras con mayor exposición en el oficialismo, como Martín Menem (32%/60%; -28) y Santiago Caputo (29%/61%; -32), exhiben saldos más negativos y un porcentaje relevante de “no sabe”, lo que sugiere perfiles con presencia pública pero con evaluación más polarizada o menos asentada.
Entre los registros más adversos, se destacan Mauricio Macri (23%/64%; -41), Sergio Massa (21%/68%; -47) y Karina Milei (20%/68%; -48), mientras que el peor balance del listado corresponde a Alberto Fernández, con 8% positiva, 82% negativa (saldo -74).
Un dato adicional del cuadro es el nivel de desconocimiento en algunos nombres: Juan Schiaretti aparece con 27% “no sabe”, y Victoria Villarruel con 18%, una señal de que, más allá de la valoración, hay dirigentes cuya “imagen” todavía está menos fijada para una porción significativa del electorado.
