jueves, 12 febrero, 2026
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Santa Fe: el conflicto policial y la crisis del pullarismo

Las protestas policiales en la provincia llevan más de una semana. El conflicto estalló tras el suicidio de un policía con licencia médica en la puerta de Jefatura de Rosario y el eje de los reclamos ha sido la cuestión salarial y las condiciones de trabajo. Luego de que se redujera el patrullaje a guardias mínimas garantizadas por los agentes jerárquicos y la escalada de protestas frente a destacamentos clave, el propio Pullaro anunció un aumento que lleva el básico a 1.300.000 pesos.

A más de una semana del inicio del reclamo policial en toda la provincia de Santa Fe, el gobierno de Pullaro intenta mostrar que su plan de seguridad no está puesto en riesgo, a pesar de las idas y vueltas del conflicto policial. Después de las protestas de la semana pasada, la primera respuesta dada desde el Ejecutivo tuvo el propósito de minimizar el reclamo y consistió en anunciar un bono para algunos sectores policiales con el ánimo de destrabar la situación, aunque no fue bien recibido. Además, el Ministro de Seguridad y Justicia, Pablo Cococcioni, habló de grupos marginales y decidió pasar a 20 policías identificados en las protestas a disponibilidad. El posterior recrudecimiento del conflicto a raíz de este anuncio y la represión a familiares y funcionarios policiales la noche del lunes terminó con cientos de móviles policiales y personal activo de la fuerza en las puertas de la jefatura rosarina.

Lejos de llegar a un acuerdo, la tensión escaló y, finalmente, mediante una conferencia de prensa, el Ministro de Seguridad tuvo que anunciar en la mañana del miércoles 11 la reincorporación de los efectivos pasados a disponibilidad, el aumento salarial para los agentes de menor rango igualando la canasta básica familiar ($ 1.300.000) y el compromiso de la provincia de hacer esfuerzos económicos diferenciados para la policía en relación con los trabajadores estatales. Como la palabra de Cococcioni no calmó las aguas, tuvo que salir el propio gobernador a confirmar la propuesta para que las fuerzas policiales restablezcan servicios.

Los reclamos policiales

La policía santafesina cuenta con más de 25 mil efectivos distribuidos por todo el territorio provincial, siendo Rosario y el gran Rosario el destino principal de los agentes de la zona norte y centro de Santa Fe. Debido al atraso salarial, el sueldo de los agentes depende de los adicionales que pagan los privados en estadios, festivales y diferentes eventos que alargan sus jornadas. Por estos motivos, los reclamos centrales que policías y familiares sostuvieron a lo largo de esta semana fueron el aumento salarial, la reducción de las jornadas de servicio, el reconocimiento de los gastos por los viajes desde el norte a la zona sur provincial y el funcionamiento de la obra social IAPOS. Además, se le sumaron a estos pedidos la necesidad de un acompañamiento psicológico, debido a los altos número de suicidios registrados entre el personal de las fuerzas en los últimos tiempos. En este sentido, puede destacarse que en los primeros 15 días del año dos policías se quitaron la vida y, apelando a estadísticas cercanas, si se tiene en cuenta el año 2024 se registraron, sólo en Rosario, 25 suicidios de agentes de la provincia y federales.

Cabe destacar que quien se ha arrogado el rol de vocero durante esta semana es un exoficial con 15 años de servicio, Gabriel Sarla. Este personaje formaba parte del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional II cuando en 2012 se acuartelaron. Años después, ya fuera de servicio, estudió Derecho y creó la Fundación Proteger y Servir, para brindar apoyo legal, psicosocial y laboral a policías activos y retirados. Además, fue candidato a Intendente en el año 2023, en la interna de Unidos para Cambiar Santa Fe en la que triunfó Pablo Javkin, actual intendente de Rosario alineado a la política de seguridad del gobernador.

En los últimos dos días, sin embargo, el nivel del reclamo escaló en magnitud y se incluyó el pedido de reincorporación de los agentes que el Ministro había pasado a disponibilidad luego de las manifestaciones frente a Jefatura. Una particularidad de la situación fue que luego de que los cortes de calles lo garantizaran los familiares y policías activos encapuchados, en las últimas horas del desarrollo del conflicto se pudo ver a agentes en funciones, con sus uniformes y los autos policiales, reclamando a cara descubierta. Para contener el avance, el gobierno tuvo que cambiar la estrategia.

Hay plata para la policía, pero para Educación y Salud más ajuste

Desde el inicio de su mandato, Pullaro se alineó rápidamente con Milei para ajustar salarios y presupuestos públicos. Es esa política la que metió al gobernador en una crisis institucional de alcance nacional. El ajuste a todo lo público está siendo de tal magnitud, que incluso en el sector policial, que es el eje de su proyecto de gobierno, le estallan conflictos salariales.

La visibilización a nivel nacional del conflicto policial no es menor, considerando que el gobernador sostiene a fuerza de pauta al aparato mediático provincial repitiendo que tiene una imagen positiva de más del 60%. Con esta herramienta propagandiza entre otras cosas, que se enfrentó al narcotráfico, que se diferencia de Milei como un sector del régimen más serio, que sabe gestionar, que logró consenso para la reforma constitucional provincial y que puede mantener en paz el territorio. Sin embargo, este estallido desnuda la crisis profunda del gobierno pullarista, un gobierno que viene de perder en las últimas elecciones legislativas por una diferencia significativa, que le da los votos a Milei en el Congreso para negociar financiamiento, que sigue siendo el garante de los negocios narcocriminales y, sobre todo, que gobierna para los grandes terratenientes y empresarios provinciales mientras la condición de la inmensa mayoría de los santafesinos empeora constantemente.

A su vez, todo este panorama demuestra una vez más que la política de mano dura y más policía en las calles de Pullaro y Milei fracasó. No se frena la inseguridad si no se resuelven los problemas estructurales que la generan y se ataca a las bandas criminales ligadas al poder político, judicial, empresarial y policial. Pullaro se embandera mostrando los triunfos que tuvo su gobierno en materia de seguridad, habla de la baja del número de homicidios y utiliza a la policía provincial para montar shows con operativos desmedidos en el centro de las ciudades, persiguiendo a los pibes en los barrios y siendo la pata central que le garantiza al poder político y empresarial el funcionamiento de los negocios narcos. Así mismo, esa misma es la que le prende gomas frente a jefatura.

Volviendo al reclamo policial y el acuerdo salarial, lo que queda claro a partir de este conflicto es que en la provincia hay plata. En menos de dos días Pullaro dio bonos a los policías por 500 mil pesos y les subió el sueldo al nivel de la canasta básica, mientras los trabajadores estatales, docentes y de la salud seguimos con salarios de miseria. En menos de 6 horas Pullaro levantó las causas contra los policías pasados a disponibilidad, mientras hay 6 trabajadores estatales y docentes procesados hace más de un año por protestar contra la reforma jubilatoria.

Desde que asumió la gobernación quedó claro el plan de gobierno de Pullaro, que puede resumirse en un aumento de la represión para mantener planchados los salarios en salud y educación. Es por eso que el gobierno sale rápidamente a intentar resolver el conflicto, incluso con una conferencia de prensa del propio gobernador donde reconoce el reclamo como justo y genuino.

Además, llena de elogios a esta policía, que son las fuerzas de seguridad encargadas de reprimir los reclamos de los trabajadores estatales y privados para garantizarles las ganancias al empresariado y para ajustar todo lo público. Como nuevamente quedó demostrado ayer frente al Congreso, donde reprimieron salvajemente para ayudar a hacer pasar la reforma laboral esclavista. Ese es su rol central y evidente en este sistema capitalista y al servicio de sus regímenes y gobiernos.

Por todo esto, es el momento de que los trabajadores estatales, de salud y la docencia recuperemos nuestros salarios. Hace años que estamos perdiendo el nivel adquisitivo, con jornadas de doble turno, obligados a trabajar en otros rubros, incluso dependiendo del mal llamado premio a la asistencia perfecta para intentar llegar a fin de mes. Ese es el famoso presentismo impuesto por Pullaro, una forma más de disciplinamiento para extorsionarnos y que no haya paros, que nos empuja a que vayamos a trabajar enfermos o dejando a nuestros hijos y familiares sin cuidados, pero ¿hasta cuándo?

Es urgente que los gremios estatales, que en su mayoría no llamaron a parar el día en que se trata la reforma laboral esclavista, finalmente convoquen a asambleas para iniciar un verdadero plan de lucha con movilización, en el marco del llamado a paritarias provinciales. No son cosas distintas, el proyecto de país de Milei es el proyecto de Pullaro, hay que ir a fondo por un plan de lucha construido desde abajo y en unidad en las calles hasta derrotar a todo el régimen del gobierno nacional y los gobernadores.

Gina Turtula

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