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No hubo insultos
El presidente Javier Milei dio ayer un nuevo discurso ante el Foro Económico Mundial de Davos y como se se esperaba, cuestionó al socialismo, al que acusó de asesinar «a 150 millones de personas». Sin embargo, esta vez no tuvo insultos ni frases que le trajeran fuertes polémicas como ocurrió en sus dos primeros años de presidencia (2024 y 2025). Sobre todo en el año pasado, cuando calificó al wokismo progresista como un «cáncer» y un «virus mental». Ahora, el libertario pareció buscar mostrarse como un líder del capitalismo global, moral, algo más moderado.
Milei pudo hacer su entrada cuando Trump ya se había retirado del estrado. Se espera que se crucen hoy, durante la presentación por parte del republicano del llamado Consejo de la Paz, en el que participará el presidente argentino, con unos pocos líderes que aceptaron la propuesta.
Pese a ser un aliado incondicional de Trump todo terreno, Miei habló una media hora en la que no se involucró en las dramáticas tensiones que está atravesando el presidente de los Estados Unidos por sus ambiciones de que su país anexe Groenlandia para, señala él, darle mayor seguridad al planeta.
Por el contrario, Milei buscó destacarse como un líder en su prédica: «Los políticos deben dejar de fastidiar a quienes están haciendo un mundo mejor», enfatizó, y aseguró que su gobierno había hecho desde que llegó al poder, 13.500 reformas estructurales. En la oportunidad, arengó siguiendo la frase de Trump: “Make Argentina Great Again”.
Aunque no fue el corazón de su discurso, Milei hizo aumentar las búsquedas en X de la filosofía de Maquiavelo (1469-1527) en su mítico libro El Príncipe, que da una visión secular del poder político, basada en cómo conservar y fortalecer el Estado más que en criterios morales abstractos.
Dijo Milei: «Estoy aquí frente a ustedes para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto. Durante años se nos deformó el pensamiento presentándonos un falso dilema al diseñar políticas públicas donde se debía optar entre la eficiencia política en contraposición al respeto de los valores éticos y morales de occidente», enfatizó el presidente libertario.
«La oposición entre las dimensiones de eficiencia y justicia es falsa y errónea. Esto es: lo justo no puede ser ineficiente», dijo, buscando desmitificar que el capitalismo es injusto como sostienen las ideas de izquierda.
