El exitoso desdoblamiento de las elecciones provinciales bonaerenses el año pasado aceleró la crisis del peronismo del distrito, comandado por el kirchnerismo, hacia su fase terminal. Es un proceso que tendrá consecuencias profundas en todo el país. La extinción del polo que ordenó el litigio político nacional hasta las elecciones del año pasado, por adhesión o antagonismo, deja un sistema hemipléjico por vacancia de una oposición consistente contra Javier Milei de alcance nacional.
Pasaron diez años y dos mandatos presidenciales hasta que se conformó el escenario para la salida del menemismo; en el caso del kirchnerismo, fueron doce y tres períodos, sin contar el fracasado vicariato de Alberto Fernández que derrotó en 2019 a Mauricio Macri, el otro extremo de la grieta, abducido ya por Milei.
Cuánto podría demorar en articularse una alternativa al esquema libertario es una incógnita imposible de despejar, pero las accidentadas legislativas del año pasado profundizaron la dispersión opositora frente a La Libertad Avanza, que se afianza.
Lo que ocurre en Buenos Aires es la última estribación de una decadencia kirchnerista que se manifestó antes en el resto de las provincias, con precedentes nítidos ya en 2019. Aquellas elecciones presidenciales, igual que las de 2023, estuvieron signadas por la fragmentación del calendario electoral en múltiples desdoblamientos provinciales.
El instinto de conservación de los gobernadores frente a una escena nacional incierta y su traducción en la tendencia a desmarcarse de la conducción metropolitana no son fenómenos nuevos, bien podría considerárselos síntomas de una larga agonía. Lo novedoso es que Buenos Aires, último bastión del kirchnerismo, se haya sumado por primera vez a la táctica.
El desacato
Aunque el gobernador Axel Kicillof encabezara el desacato contra Cristina Kirchner, que recomendaba votar junto con las nacionales, el movimiento fue instigado por la mayoría de los intendentes del Conurbano, a quienes el desacople les permitió liberarse del tutelaje “K” con un triunfo rotundo sobre La Libertad Avanza el 7 de septiembre.
La ajustada victoria que los libertarios obtuvieron un mes y medio después, en las nacionales de octubre, no sólo no afectó la inercia emancipatoria, sino que la intensificó al ratificarles a los caciques las ventajas de dirimir sus litigios territoriales en instancias distintas a los nacionales. Sin un Presidente que solvente al gobernador o un liderazgo como el que en su momento ejerció Eduardo Duhalde, la Provincia de Buenos Aires se convierte en una federación de municipios de compleja coordinación. ¿Está Kicillof en condiciones de armonizar las tribus? Gran pregunta.
Los intendentes de Buenos Aires se preparan para tratar de retener su poder en 2027 a través del mismo desdoblamiento electoral que les permitió sustraerse del derrumbe kirchnerista. Los intendentes de Buenos Aires se preparan para tratar de retener su poder en 2027 a través del mismo desdoblamiento electoral que les permitió sustraerse del derrumbe kirchnerista.
Por lo pronto, los “barones” convalidaron su poder de fuego en las legislativas provinciales de septiembre y se preparan para tratar de retenerlo en 2027 a través del mismo dispositivo de desdoblamiento que les permitió sustraerse del derrumbe kirchnerista con el hilo en una pata.
Todavía quedan memoriosos. En 2019, Mauricio Macri le impidió a la entonces gobernadora María Eugenia Vidal desdoblar las gubernamentales y la obligó votar en simultáneo con las presidenciales. Vidal fue arrastrada en la derrota de Macri ¿Hubiera sido distinto su destino si desacoplaba? Otra gran pregunta, contrafáctica pero aleccionadora.
La acechanza libertaria
Los jefes metropolitanos maniobran ante la acechanza libertaria inducidos por inquietudes idénticas a las de los gobernadores. La figura de Milei, que irá por su reelección, ha demostrado tener un influjo poderosísimo, capaz de imponerse sobre diseños tan sólidos como el de Córdoba.
No hay ningún motivo razonable para incrementar riesgos ante las formaciones que le responden haciendo las elecciones provinciales y municipales junto a las nacionales, mucho menos si se considera un ingrediente que no gravitaba sobre Menem o los Kirchner: La Libertad Avanza no tiene ningún gobierno provincial propio.
Es tan lógico que dedique particulares esfuerzos en revertir esta carencia en 2027 como ilógico ofrendarles a los candidatos libertarios provinciales la ventaja de la tracción de Milei en elecciones simultáneas. Hasta los gobernadores aliados de la Casa Rosada esperarán garantías de continuidad antes de definir la fecha de sus comicios locales. Por otro lado, no puede discutirse que es más conveniente asistir a la instancia nacional con una victoria provincial en el buche que ayuno de resultados, a ver cómo cae la taba.
El insumo Milei
Estas conjeturas y proyecciones pueden parecer mezquinas, pero hay razones más trascendentes, sistémicas, para esgrimir a favor de los desdoblamientos electorales. Jugar todo el diseño institucional del país a un solo tiro de cubilete, sin candidatos opositores competitivos a la vista, supone el riesgo de agravar la hemiplejia devenida de la vacancia opositora.
Desorejadas al margen, el dúo del Presidente y el Chaqueño Palavecino en Jesús María permite proyectar la estrategia libertaria: contacto directo del líder con el electorado, populismo político de manual para sustentar la motosierra. Salvo las ironías de Lali Espósito, no asoman hasta ahora elementos con potencia suficiente para neutralizar el insumo Milei.
