Las vacaciones suelen alterar los horarios, las comidas y los hábitos diarios, aumentando el consumo de bebidas azucaradas, comidas rápidas y golosinas, lo que puede generar caries, problemas en las encías y otros inconvenientes dentales. Por eso, mantener rutinas básicas de higiene bucal es fundamental para disfrutar del verano sin complicaciones.
Una de las principales recomendaciones es no descuidar el cepillado dental: se aconseja hacerlo después de cada comida, con un mínimo de tres veces al día. Además, es importante llevar siempre un kit dental cuando se sale de casa o de viaje, que incluya cepillo, pasta y hilo dental, para no interrumpir la higiene diaria.
La alimentación y la hidratación también juegan un papel clave. Beber suficiente agua ayuda a mantener la producción de saliva, que protege los dientes, y se deben evitar bebidas azucaradas, gaseosas o mate con azúcar. Asimismo, el consumo de frutas y verduras aporta nutrientes que fortalecen dientes y encías. Durante las actividades al aire libre, se recomienda proteger boca y labios del sol con protector solar y sombrero, además de prevenir golpes o traumatismos dentarios en juegos o deportes.
Por último, es importante no abandonar tratamientos de ortopedia u ortodoncia y aprovechar las vacaciones para realizar controles periódicos con el odontólogo. Mantener estas simples prácticas asegura una boca sana y previene problemas que podrían arruinar las vacaciones.
