El meteotsunami registrado ayer en Santa Clara del Mar dejó una víctima fatal y obligó a reforzar los operativos de seguridad en las playas del sudeste bonaerense, que permanecen en alerta máxima. El fenómeno sorprendió a turistas y trabajadores del sector por la velocidad con la que cambió el comportamiento del mar.
Sebastián Balone, guardavidas de Santa Clara del Mar, explicó que el episodio se produjo sin margen de reacción. “Fue muy rápido”, señaló al describir cómo el agua se retiró de manera abrupta y regresó con mayor caudal, en una tarde con altas temperaturas y 40 grados de sensación térmica. Aunque desde principios de enero se seguía de cerca el estado del mar, lo ocurrido superó cualquier previsión.
De acuerdo a lo viralizado, el ascenso repentino del agua atrapó a familias y niños que se encontraban en la playa, lo que motivó la intervención inmediata del cuerpo de seguridad en playa y la activación de los protocolos de emergencia.
El hecho más grave se registró en la zona de la albufera de Mar Chiquita, donde perdió la vida un hombre de 29 años, reconocido como Yair Manno, quien era nacido en Mar del Plata y residente en Francia, y estaba de vacaciones junto a su novia. El joven pescaba desde la orilla y, al no saber nadar, no logró resistir la fuerza del agua, que lo arrastró contra un sector rocoso. Pese a las maniobras de reanimación realizadas en el lugar, las heridas resultaron mortales.
Tras el evento, Defensa Civil y la Policía ordenaron retirar a las personas del agua y despejar las escolleras, especialmente a pescadores, ante la posibilidad de nuevos cambios en el mar. Balone remarcó que no se trató de una ola aislada, sino de un incremento masivo y repentino del nivel del agua.
En cuanto al balance sanitario, en la Unidad de Atención Primaria de Santa Clara del Mar se asistió a 11 personas con golpes y raspaduras, mientras que un paciente fue trasladado al Hospital Interzonal de Agudos de Mar del Plata tras sufrir una descompensación. Las autoridades municipales recorrieron los puestos de control para evaluar daños y reforzar la prevención, y reiteraron el pedido a los veraneantes de respetar las indicaciones de los guardavidas.
Desde el Observatorio Climático de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) señalaron que, aunque los efectos en la costa pueden resultar similares, tsunami, meteotsunami y ola gigante responden a procesos físicos distintos. En el caso del tsunami, su origen está vinculado a un desplazamiento repentino del fondo marino, generalmente asociado a terremotos submarinos, lo que genera una onda que afecta toda la columna de agua y que, al llegar a la costa, se traduce en inundaciones amplias y sucesivas variaciones del nivel del mar.
En cambio, el meteotsunami no tiene relación con actividad sísmica. De acuerdo a lo explicado por el organismo académico, se produce por cambios bruscos en la presión atmosférica y sistemas de tormenta, que transfieren energía al mar y provocan subidas y bajadas rápidas del nivel del agua, con un desarrollo de pocos minutos y sin señales previas que permitan anticiparlo. Este comportamiento se ve reforzado en bahías y sectores costeros de poca profundidad, donde el impacto suele ser mayor.
Por último, desde la UNCA diferenciaron este fenómeno del oleaje extremo u ola gigante, que está asociado a vientos intensos y persistentes. En estos casos, el impacto se concentra en la rompiente, con efectos localizados, pero sin un aumento sostenido del nivel del mar, como ocurre en los otros eventos.
