sábado, 10 de enero de 2026 11:00
Luciano Castro decidió romper sus propias reglas de hermetismo tras la filtración de grabaciones que lo exponen intentando conquistar a otra mujer mediante el uso de un acento español. A pesar de que su actual pareja intentó minimizar el impacto de este desliz en público, el actor consideró necesario dar la cara ante los medios porque siente que este vínculo es especial y desea preservarlo.
Durante una entrevista con el programa Intrusos, el protagonista de diversos éxitos televisivos se mostró sumamente crítico con su propio comportamiento. Al ser consultado sobre el efecto de estas filtraciones en su ánimo, Castro manifestó con dureza: «¿Cómo me pegó lo de los audios? Me da vergüenza escucharme. Me siento patético y me vuelvo a poner en el mismo lugar de tener que salir a explicar cosas. Es absurdo y patético».
El actor no ocultó su frustración por los métodos de seducción que utilizó en los audios difundidos por la prensa de espectáculos. Reconoció que verse en esa situación le genera un profundo malestar personal y señaló: «Imaginate que te encuentren hablando como Don Diego de la Vega para caerle en gracia a una pendej… Además hay que superar mi nivel de pelotudez. Ya me había pasado con una foto… pero es un nivel de patetismo que lo sentí».
Este nuevo escándalo reflotó situaciones similares ocurridas en el pasado, como cuando circularon imágenes privadas mientras estaba casado con Sabrina Rojas. Al reflexionar sobre estas conductas recurrentes, el artista realizó una confesión íntima sobre sus propios patrones de comportamiento: «Tengo la virtud de conseguir grandes cosas en mi vida y de inmediato, destruirlo. Debo tener patrones que creo tener mejorados pero no es así. Lo vivo con vergüenza».
Sobre el estado actual de su noviazgo con Griselda Siciliani, Castro aclaró que mantuvieron un diálogo profundo para procesar lo ocurrido puertas adentro de su casa. Valorando la personalidad de su compañera y la solidez de su vínculo, el actor explicó a los periodistas: «Griselda juega y piensa en otra liga. Lo hablamos, fue una charla nuestra pero no tuve miedo porque la conozco y la relación está basada en otras cosas».
A pesar de la estabilidad que intenta transmitir, el protagonista es plenamente consciente del daño que sus acciones provocan en la base afectiva de cualquier vínculo amoroso. Finalmente, concluyó su descargo asumiendo la responsabilidad total por la crisis generada al afirmar: «Sí sé que esto destruye algo importante que hay en la pareja: la confianza. Esto no resbala».
