Las lluvias que se registran en Catamarca durante los últimos días forman parte del régimen climático estival, período en el que se concentra la mayor parte de las precipitaciones anuales en la provincia y en el Noroeste Argentino (NOA). Aunque generan impacto en la vida cotidiana, estos eventos responden a procesos atmosféricos habituales de esta época del año.
Uno de los factores principales es la Alta Boliviana, un sistema que se desarrolla en niveles altos de la atmósfera durante el verano. Este fenómeno favorece el ascenso del aire caliente y húmedo, lo que impulsa la formación de nubosidad profunda y tormentas sobre Catamarca y regiones cercanas.
El rol de la circulación en altura y la humedad
A este escenario se suma la corriente en chorro en altura, que presenta vientos intensos sobre el centro y norte del país. Cuando esta circulación se ondula y se posiciona sobre el NOA, refuerza la inestabilidad atmosférica y aumenta la probabilidad de lluvias persistentes o intensas.
En niveles bajos de la atmósfera, el ingreso de aire cálido y húmedo desde el norte y noreste aporta la humedad necesaria para el desarrollo de tormentas. Este proceso forma parte del sistema monzónico sudamericano, que explica por qué el trimestre diciembre–enero–febrero concentra más del 50% de las lluvias anuales.
Variabilidad climática y teleconexiones
Las condiciones actuales también se ven influenciadas por la variabilidad climática global. A través de las llamadas teleconexiones, fenómenos oceánicos y atmosféricos a gran escala modulan la circulación regional y el comportamiento de las precipitaciones en Sudamérica.
Entre los principales patrones se encuentran el El Niño–Oscilación del Sur (ENSO), el Modo Anular del Sur (SAM) y la Oscilación de Madden–Julian (MJO). Estos sistemas pueden reforzar o atenuar la disponibilidad de humedad y la inestabilidad atmosférica, lo que se traduce en temporadas más o menos lluviosas.
Un comportamiento típico del clima catamarqueño
Las lluvias estivales en Catamarca suelen mostrar una marcada variabilidad espacial. Es frecuente que se registren acumulados elevados en sectores puntuales, mientras que zonas cercanas reciben montos menores. Este comportamiento responde al carácter convectivo de las tormentas y es propio del clima provincial.
Si bien estos eventos forman parte del funcionamiento normal del sistema climático regional, su seguimiento resulta clave por los posibles impactos asociados, como anegamientos temporarios, crecidas repentinas y complicaciones en áreas rurales. Por este motivo, los organismos especializados mantienen un monitoreo permanente para brindar información precisa y oportuna a la comunidad.
