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Reclamo vecinal

Vecinos del sector indican que el problema se debe a la conducta irresponsable de otros vecinos que arrojan residuos directamente en la vía pública.

La situación en el norte de la Capital llegó a un límite alarmante. En el barrio 500 Viviendas, puntualmente en la intersección de calles Los Tiros y Los Algarrobos, una cuadra entera permanece literalmente cubierta de basura, generando un foco de contaminación que ya hace imposible respirar por los fuertes olores y la proliferación masiva de moscas.

Vecinos del sector denunciaron que el problema no es nuevo y que responde, en gran parte, a la conducta irresponsable de un grupo de residentes que arroja residuos directamente en la vía pública, pese a contar con contenedores habilitados. Mientras algunos habitantes cumplen con las normas y depositan sus desechos correctamente, otros convierten la calle en un basural, demostrando una grave falta de responsabilidad social.

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La situación se repite también sobre avenida Choya y sectores aledaños, donde el personal municipal debió intervenir en reiteradas oportunidades utilizando retroexcavadoras para retirar montañas de residuos. Desde el área de servicios aseguran que el esfuerzo es constante, pero que la reincidencia es inmediata, lo que genera desgaste operativo y un gasto innecesario de recursos públicos.

Según fuentes municipales, el sector norte de la ciudad ya es considerado uno de los mayores acumuladores compulsivos de basura, una calificación que expone la magnitud del problema y la ausencia de compromiso comunitario. La acumulación de residuos no solo deteriora el entorno urbano, sino que representa un riesgo sanitario, especialmente para niños y adultos mayores, ante la posible aparición de enfermedades vinculadas a la contaminación y a la presencia de insectos.

Vecinos que sí cumplen con las normas reclaman controles más estrictos, sanciones ejemplares y mayor conciencia ciudadana, al tiempo que advierten que la limpieza no puede sostenerse si no hay un cambio de conducta. El norte de la Capital no solo enfrenta un problema de basura: enfrenta una crisis de convivencia y responsabilidad colectiva que exige respuestas.

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