domingo, 4 de enero de 2026 16:00
El Año Nuevo encontró a Mauro Icardi y Eugenia la China Suárez lejos de la Argentina, pero más cerca que nunca de dar un paso decisivo. Mientras recibían el 2026 en un exclusivo restaurante de Estambul, la pareja vivió una noche íntima que terminó convirtiéndose en el epicentro del nuevo escándalo romántico del WandaGate.
Según reconstruyeron en El Diario de Mariana, el delantero aprovechó el brindis para soltar una frase que dejó a todos mudos. “El señor Mauro Icardi, mirándola a los ojos, le dijo: ‘te prometo que este año… ¡hay casamiento!’”, relataron desde el ciclo de América TV, donde remarcaron que el momento fue tan natural como contundente.
No hubo anillo oficial, ni pedido de rodillas, pero la promesa bastó para encender las alarmas. “No fue una propuesta clásica, fue una declaración de intenciones”, deslizaron los panelistas, que coincidieron en que la frase marca un antes y un después en la relación entre el futbolista y la actriz.
El escenario tampoco fue casual. Estambul, ciudad donde Mauro se siente cómodo y poderoso, aparece como el lugar elegido para sellar el amor. Incluso se habló de una ceremonia navegando por el Bósforo, un plan que combina romanticismo, lujo y un inevitable impacto mediático.
Las redes sociales terminaron de reforzar la versión. Fotos abrazados, miradas cómplices y mensajes cargados de afecto acompañaron la llegada del nuevo año. “Están viviendo una burbuja”, comentaron desde el entorno, convencidos de que atraviesan su mejor momento.
En los últimos días, además, trascendió que Icardi le habría regalado a la China una joya, un reloj y un anillo. Aunque ninguno confirmó el significado, muchos interpretaron esos gestos como señales claras de compromiso. “No regala eso porque sí”, apuntaron en televisión.
Sin embargo, hay un punto clave que todavía frena cualquier anuncio formal, el divorcio de Icardi con la conductora de MasterChef Celebrity aún no está resuelto. “Hasta que eso no se cierre, no hay fecha concreta”, advirtieron, bajando el nivel de euforia. Aun así, la promesa ya está hecha. Si algo quedó claro en Estambul es que, para ellos, el 2026 recién empieza y promete terminar con boda.
