El pasado viernes 7 de noviembre, en el espacio que Aida resto tiene reservado para eventos, en la ciudad capital, fue escenario de una noche cargada de emoción y calidez con la presentación de «Evidente espíritu», libro de poesía de Rodrigo «el payo» Acuña.
La obra, publicada por la Editorial de las Bermudas, recorre los estados de ánimo previos a la pandemia y los años de aislamiento que siguieron, en un diálogo íntimo con la soledad y la introspección. Los poemas fueron escritos a lo largo de varios años y compartidos por el autor en un grupo de ex compañeros de la secundaria. Eran textos nacidos sin otra pretensión que la de ser leídos y olvidados, pero su amigo Gabriel Vinderman, al percibir la sensibilidad y la profundidad que encerraban, comenzó a guardarlos con la intuición de que algún día merecerían ver la luz. Con el tiempo, se convertiría en el editor de este libro.
El diseño de tapa estuvo a cargo de Emilio Macedo, quien logró traducir visualmente el espíritu delicado y reflexivo de la obra. En su juventud, Acuña sufrió un grave accidente que lo marcó profundamente, y esa experiencia vital también atraviesa sus versos, que se mueven entre la fragilidad, la esperanza y la búsqueda de sentido.
La presentación reunió a familiares, amigos y lectores en un clima afectuoso y festivo. Hubo lecturas a cargo de allegados al autor, la participación de Álvaro Molina en representación de la editorial, y música en vivo interpretada por La Banda Roja, grupo integrado por amigos de Rodrigo, que acompañó la velada con un repertorio acústico especialmente elegido para la ocasión.
Entre brindis, aplausos y emociones compartidas, la noche dejó la sensación de haber sido mucho más que un lanzamiento literario: una celebración de la vida, la amistad y la palabra como refugio.
Un muro de acá
Construí un muro alrededor mío
Y quedé con el peor castigo
Convivir todo el tiempo conmigo
Recordar en todo momento mis penas
Rememorar mis fracasos
Velar diariamente mi conciencia
Alguna nostalgia de un momento alegre
El amor ya es una efeméride
Y veo tu cara merodeando lo imposible
Y derribar la pared es mostrarme al mundo
De que la felicidad me esquivó
Rápido, eficaz y continuamente
Mi presente es un repetir permanente
No de lo pasado, pisado
Si no pisado por lo pasado
Y vivir el presente para el olvido
Vitalicio en lamentarse.
No quiere
No quiere cenar conmigo
Y mi pena se agiganta
Porque esquiva el momento
Que se puedan encontrar nuestras almas
Y descargar nuestros lamentos
Encontrar nuestros consuelos
Descubrir la alegría que tiene el otro
¡Bah! sentirse escuchado
Y darse cuenta de lo importante
Que es ella en mi vida
E intentar lograr ser algo en la suya
Hasta ahora son todas ilusiones
Porque ella no quiere cenar conmigo.
