domingo, 31 agosto, 2025
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Sabino Vaca Narvaja: «Javier Milei está en una doble subordinación, política a los EEUU y económica a China»

La vigencia del formato libro radica en su potencial para abrir conversaciones en donde tengan espacio nuevas discusiones. Ese rasgo se marca con “Atento al camino”, una narración mucho más diplomática que la sinceridad con la que su autor dialogó con Ámbito, sin evadir las autocríticas de una gestión nacional fallida y las oportunidades que tiene la Argentina para relacionarse con la menor asimetría posible con China, en medio de la consolidación de un nuevo orden mundial.

Periodista (P): Su interés en China es previo a su llegada a la embajada. ¿Cómo ocurre?

Sabino Vaca Narvaja (SVN): Hace más de 15 años vengo estudiando todo el proceso de China desde el ámbito universitario, y después en el ámbito parlamentario empecé una dinámica más de teoría y acción, algo que reflejo en el prólogo del libro. Con ese diálogo parlamentario se fueron generando instituciones vinculadas a China bastante interesantes, hasta transformarse en un socio comercial tan relevante para Argentina e incluso para toda la región. En los últimos 10 años, China pasó de ser el quinto socio, al primero o segundo de toda Latinoamérica, según el país. Acá en Sudamérica en la mayoría es primer socio comercial, salvo Paraguay, que está en el esquema de Taiwán.

Lo que se ve es un avance de un nuevo mundo que está ocurriendo hace un tiempo, y un poco Trump lo cristaliza, que es esta rivalidad con China por parte de Estados Unidos. Para mí un punto de inflexión es cuando Estados Unidos sufre el atentado del 11 de septiembre y entra en una fase de paranoia armamentista donde desarrolla conflictos que le traen muchos costos. Ese mismo año, paradójicamente, China ingresa a la Organización Mundial de Comercio. Creo que Estados Unidos está en una fase de declive y es un proceso que uno puede ver con indicadores muy concretos, porque se dieron cuenta que la globalización les está sirviendo menos a ellos que a China, que con una mirada universalista empieza a ocupar espacios y a tomar las voces de los países que se sienten con poco peso específico en el sistema de Naciones Unidas.

P: Se relaciona mucho al modelo institucional chino con el pragmatismo de su toma de decisiones para el crecimiento. ¿En qué se respalda la legitimidad del Partido Comunista?

SVN: En resultados. Lo que entendí de estudiar el proceso chino, y sobre todo de vivir ahí, es que la adhesión que tiene la gente a su sistema político es por resultados. El sistema del partido es muy chico en China: son 96 millones de afiliados en una sociedad de 1.400 millones. Es casi un esquema de cuadros de élite absolutamente tecnificado, donde el 80% de los miembros son ingenieros con formación de posgrado. Y ahí te diría que a la sociedad le importa muy poco el esquema político porque cada generación está mejor que la anterior. Me ha pasado de conocer CEOs de importantes empresas con familias que habían sufrido una pobreza de escasez de alimentos. Vivieron un progreso muy acelerado y eso también le genera este respaldo a su sistema político. Mirá lo que está pasando en Estados Unidos: Trump le está obligando a las empresas tecnológicas a que le den participación económica. Es insólito; parece como que burdamente quiere copiar un modelo chino.

P: Hay una idea en el prólogo del libro en el que “son los intereses de cada uno de los países los que deben orientar la actividad económica empresaria”. ¿Cómo lo vio reflejado en China?

SVN: Actualmente, China y el Partido Comunista deciden crecer a tasas del 6%, para tener un crecimiento más armónico y consolidar lo que ellos llaman “la sociedad modestamente acomodada”, que son los sectores medios. China vio que sí seguía creciendo como venía generaba asimetría. Imaginate: haber incorporado a 400 millones de personas a los sectores medios, tenés millonarios y tenés un esquema de obscenidad de consumo en un montón de segmentos. China ahora está en un proceso deliberado de crecer menos, con mayor calidad.

Pero hay otra cuestión. Cuando fui a China, pensé que me iba a encontrar con lo que muchos teóricos llamaban “la Cuarta Revolución Industrial”, que es la aplicación de las tecnologías para la automatización de los procesos industriales. Pero con lo que yo me encontré es con que una parte del directorio era una inteligencia industrial que interactuaba y era parte del sistema de toma de decisiones. Hay Didi sin chofer en China; hay autos tipo helicópteros, delivery con drones: el nivel de interacción del entramado tecnológico con la realidad económica, cotidiana y productiva es de ciencia ficción. Están en una vanguardia difícil de seguir. El diagnóstico que hago es que el Estado que no se empiece a meter con el tema de la inteligencia artificial a fondo va a estar en complicaciones.

Sabino Vaca Narvaja Papa Francisco

Vaca Narvaja le entrega un ejemplar de «El Eternauta» traducido al mandarín al Papa Francisco.

P: ¿Cómo encuentra este contexto a la Argentina? Porque más allá del alineamiento claro de Javier Milei con los Estados Unidos, no se quebró su relación con China.

SVN: Milei está en una doble subordinación. Hay una subordinación política a Estados Unidos, rompiendo con toda la tradición de política de Estado argentina en materia internacional, votando solo con Estados Unidos contra el medio ambiente, contra los derechos humanos e incluso retrocediendo en nuestros reclamos de integridad territorial. Por otro lado, hay una subordinación económica a China: si liberalizás la economía a un gigante industrial, lo que te va a pasar es que te vas a destruir todos tus sectores industriales. Se creció la importación de productos de China un 80% y bajaron las exportaciones. Estamos en un cuello de botella. Yo también diría que los norteamericanos que están ayudando a Milei están haciendo un juego tonto porque están ayudando a una persona que canaliza los recursos de los norteamericanos para comprarle productos a China.

Creo que tenemos un déficit enorme en la relación con China. Hoy estás hablando de un gigante económico con provincias que tienen 120 millones de habitantes, cuyo peso financiero puede ser cuatro veces el de nuestro Estado. Entonces, nosotros podemos repetir la dinámica de centro y periferia, que tanto criticaba Raúl Prébisch, si no tenemos una estrategia conjunta por lo menos como Sudamérica en la relación con China. Vos fijate que desde el 2008, China tiene lo que llama “El libro blanco para América Latina”, que está publicado online con todas las políticas que piensa para la región y lo que espera. En el 2018 actualizó el programa. Latinoamérica no tiene nada parecido.

P: En campaña, Milei tuvo una actitud muy agresiva para con China, ¿por qué a la hora de renovar el swap China tuvo una reacción más contemplativa?

SVN: China tiene un concepto que es trascendente en toda su historia que es la llamada paciencia estratégica. Xi Jinping asumió en el año 2013: trascendió a Cristina, Macri, Alberto y va a trascender a Milei, porque en el 2024 arrancó su último período de cinco años. Hay un esquema por lo menos de trascendencia de la figura presidencial, imaginate lo que es sistémico como Estado: en sus relaciones, China no es personalista, es de largo plazo. Ahora, vos pensá que Argentina ingresó al sistema de la Franja y la Ruta, que es algo políticamente muy fuerte para China; sacarle el swap era una sanción a un Estado que era miembro y provocaría que Argentina entre en un colapso económico.

¿China qué dice? «Pará, Argentina es un socio comercial importante y me abastece de alimentos». Por eso China reactivó el swap, y yo creo que lo va a seguir reactivando aún con las agresiones Milei, porque sino va a sufrir la sociedad argentina y China no quiere aparecer como un actor que desestabilice la economía. La concepción de China es cooperativa, no tiene una moralidad ni de guerras, ni de imposición de conductas económicas por este concepto de construcción compartida. El indicador de eso es que Milei terminó diciendo: “No me piden condicionalidades”. Hay que preguntarle quién sí se las pide.

Sabino Vaca Narvaja Xi Jinping Alberto Fernández

Sabino Vaca Narvaja junto a Xi Jinping y Alberto Fernández.

P: En el libro sos optimista de las oportunidades argentinas, ¿cuáles pensás que son las principales con estas instituciones que desarrollamos y consolidamos?

SVN: Yo me volví de la experiencia de China absolutamente optimista porque lo que tiene Argentina no tiene nombre. Yo nombro a estos cinco sectores: minería, energía, agroalimentos, economía del conocimiento y turismo. Para empezar, China es un espacio geográfico enorme que solo es cultivable del 13% al 15% del territorio. Tiene un problema de seguridad alimentaria para siempre: su problema número uno es darle de comer a 1.400 millones de personas. Yo me volví loco con las posibilidades del sector agroalimentario y con empezar a trabajar el esquema porcino. Y por eso me duele cuando se habla del nivel de primarización tonta que tiene la Argentina y que la política no está discutiendo.

Hoy importamos cerdo y exportamos maíz a Alemania, que le vende cerdo a China. China había querido expandirse a nuevos mercados y miró la posibilidad argentina, pero eso terminó con nuestro Presidente con una caja que decía “No al acuerdo porcino con China” al lado de una modelo. Los chinos me decían: “¿Qué es esto? Vos me querías vender cerdo”. Y la estatalidad es importante para China. Creo que nuestro gobierno se desfasó en los reclamos de derechos, en el sentido de que tenés que concentrarte en algunos. Te cuento: China fue el segundo país del mundo que más contaminó el medio ambiente y ahora es el país que está liderando el esquema de la electromovilidad y el cambio de matriz energética, con paneles solares y centrales nucleares. Lidera también los reclamos de las cumbres climáticas… pero primero se desarrolló.

Por eso yo creo que cuando Milei interpela con el tema de la casta y de ineficiencia del Estado nos entra un golpe muy fuerte porque la sociedad estaba enojada con la política porque, al contrario de China, acá no había resultados. Milei desarma ministerios y nadie se siente interpelado, hasta que toca instituciones que sí tienen redes con la sociedad, como el sistema educativo o el sanitario. Hay que volver a ese maridaje de las instituciones con la realidad de nuestras sociedades; como movimiento hemos perdido la discusión productiva, la discusión federal y la discusión regional. Tenemos que problematizar en Argentina cómo hacer eficientes nuestras instituciones para consolidar la democracia, porque si vos no generás bienestar lo que va a venir son movimientos antidemocráticos.

P: En ese sentido, ¿qué desafíos piensa como prioritarios para que el país se proyecte internacionalmente?

SVN: Hay que buscar construir política de Estado con discusiones en el seno de nuestra sociedad y de las universidades. Necesitamos un esquema donde haya cohesión en las políticas de largo plazo, porque el activo que tiene China son estos planes quinquenales cruzados por planes de 50 años. Argentina tiene que enfocarse en este gran potencial que son sus recursos naturales y humanos y discutir programas y planes de acciones. Los políticos son máquinas electorales, entonces, ¿cómo la gente no va a estar enojada? Si después asume un gobierno y no se sabe qué piensa cada ministro, está todo descoordinado y las cosas que discutiste cuando te fuiste se tiran a la basura y se van haciendo en función de coyuntura.

Desde la política, hace rato que todos los partidos estamos despreciando la política internacional. Del cupo que tenemos de embajadores elegimos tipos que están para jubilarse, que estamos entre mandarlo a un ministerio o a una embajada. Es insólito, incluso considerando nuestra base ideológica peronista, que tiene a la política internacional como primera prioridad. Si no caracterizás eso, no tenés sentido de posicionamiento en el mundo.

Ficha técnica de «Atento al camino», de Sabino Vaca Narvaja

Atento al camino Sabino Vaca Narvaja

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