sábado, 13 julio, 2024
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La casa-taller abierta al verde de una artista y joyera que volvió a Tigre, su lugar de siempre

“Sin darme cuenta, terminé en Tigre, donde me crié y donde nacieron mis padres. Es como si hubiera salido a pasear por un rato, para luego regresar a mi lugar de siempre”, reflexiona Andrea Bones respecto de la localidad a la cual se mudó con su perro, Baco, después de varios años de vivir en San Isidro.

Detrás de los postes, el gabinete de la caldera, la bomba y un espacio de guardado.MARIANA PARDAL

Y, más que orgullosa de la reforma que le hizo a esta pequeña casa de ladrillos que data de los años 90, agrega: “Mis amigos miraban la propiedad con desconfianza, pero yo identifiqué su potencial: era el sitio, y eso me importaba más que las condiciones del edificio. Tenía claro que quería una casa-taller abierta al verde, y eso fue exactamente lo que conseguí”.

El acceso al taller de Andrea Bones anticipa de qué se trata el resto de su casa: espacios negros que se desdibujan para resaltar la vegetación circundante.MARIANA PARDAL

«Decidí pintar el ladrillo de negro para darle un aspecto de modernidad a la casa y, sobre todo, para que la construcción desapareciera y el protagonista fuera el entorno, verde y frondoso»

Andrea “Tana” Bones, artista y dueña de casa

Su lote está a diez cuadras del río y es el único de la cuadra con frente hacia la calle; al resto de las construcciones vecinas se accede por otras arterias. Esta es una de las cualidades de la propiedad que más atrajeron a la artista.MARIANA PARDAL

Con espacio suficiente para exhibir obras de arte y un cómodo sector de trabajo conectado al jardín, la joyera y escultora concentra el ocio y el oficio en una misma planta integrada, en la que abundan las ventanas y las paredes se reducen al mínimo.

Casa, taller, ¿y galería?

“Colgué más de 400 muestras en la Usina Cultural Sáenz Peña. Allí adquirí ojo y cintura para entender los espacios justos de exhibición, conocimiento que volqué en el diseño de mi casa”, cuenta la “Tana” (como la apodan sus allegados), recordando su paso fundamental por esa galería de arte pionera en Tigre. “Mi rol específico fue desarrollar el distrito de arte, y acercar el arte a la gente”.

Sillones (Lo de la Negra). Mesa ratona hecha a pedido por un herrero. Valijas de cuero (Mercado Don Toto). Sobre la chimenea, en negro, al igual que el tramo de pared de ladrillo a la vista que se le opone, obra de Andrea Bones. El óleo con figura de gallina es de Bruno Prin.MARIANA PARDAL

En una sola línea de fuga se visualizan todos los ambientes de la planta baja. “Me gusta tener el control de la casa y, desde donde esté, poder ver el taller, el living o la cocina; es un aspecto arquitectónico que me da tranquilidad”

Escultura (Carolina Weisz). MARIANA PARDAL

“Cuando diseñé el living sabía qué obras iba a poner en cada lugar y planeé las paredes justas y necesarias para exhibirlas, así como la iluminación adecuada para cada uno de esos espacios de muestra, que varía entre rieles y spots”

Andrea Bones se dedica al arte desde hace más de 20 años. Hace esculturas, pinta y realiza piezas de joyería contemporánea en plata. Actualmente trabaja en un proyecto de tejidos de ácido poliláctico junto a Carolina Weisz (“Bones & Weisz”), que presentaron recientemente en José Ignacio. Las artistas buscan “representar un lugar distópico entre el cielo y la tierra, amable y fuera de lo conocido”, según describe Bones. Han hecho, también, instalaciones en Distrito Arenales y en el Aqua Hotel de Miami, entre otros lugares.

Andrea «Tana» Bones desde su casa-taller.MARIANA PARDAL

Mi taller no se basa en la estética, sino en la funcionalidad: hice estanterías abiertas para tener mis herramientas a mano y encontrarlas fácilmente y puse el banco de joyería frente a la ventana, para sentirme en contacto con la naturaleza mientras trabajo”

Del taller hacia la cocina, el piso de la planta baja es de PVC símil madera.MARIANA PARDAL

La cocina, abierta siempre de par en par

Sillas ‘Bertoia’ (Mercado Don Toto). Los muebles de cocina son de melamina texturada y se buscó que la mesada tuviera un aspecto similar: es de granito negro con terminación leather. MARIANA PARDAL

La cocina se abre por completo al jardín. “Me interesaba que ambos ambientes estuvieran conectados, pero que, a su vez, los separara un recorte visual claro: la mitad del terreno es negra y, la otra mitad, verde”

La vegetación se cuela en todas las ventanas que hacen a la caja de vidrio de la planta baja.MARIANA PARDAL

“El camastro del deck es, directamente, un somier: comodísimo para acostarse y tomar sol. Lo protejo de la lluvia con un nylon, y durará lo que tenga que durar

Las plantas del jardín soportan sombra, humedad y temperaturas intensas. “Algunas me acompañan desde hace años; otras las busqué especialmente para generar frondosidad”, dice Andrea.MARIANA PARDAL
Algunas de las especies elegidas son acer palmatum, rhus, limoneros, aromáticas, suculentas, helechos, alpinias y orejas de elefante.MARIANA PARDAL

La pileta está climatizada y se revistió en piedra Bali natural para que se perdiera entre el verde y tomara un aspecto de estanque pequeño. “Por esto mismo no tiene el típico perímetro ancho y antideslizante”, aclara Andrea

Ropa de cama (Blanquita Home).MARIANA PARDAL

“Para asegurar el descanso, en los dormitorios elegí colores tranquilos. Si bien continué con los marcos negros en las ventanas, las cortinas son claras, al igual que el techo y las paredes”

El vanitory «flota» para no robarse espacio vacío, dadas las medidas acotadas del espacio.MARIANA PARDAL

“Creo que los espacios chicos piden austeridad de información. Por eso, unifiqué el revestimiento del baño en un mismo cemento alisado y el equipamiento es mínimo”

La bañera fue regalo de un amigo de Tana.MARIANA PARDAL

“Dejé el exterior de la bañera tal como estaba -solo le pasé una laca para que se mantuviera el óxido- y enlocé su interior”

Revista Living

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