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Abusó de chicos y quedó impune: a 4 años del suicidio del cura Lorenzo, las víctimas siguen pidiendo justicia

Eduardo Lorenzo estaba a cargo de un grupo chicos a los que sometía psicológica y sexualmente. Horas después de que la jueza ordenara su detención, fue encontrado muerto con un tiro en la cabeza en la sede de Cáritas de La Plata,

Carolina Villalba

16 de diciembre 2023, 05:50hs

Acorralado por las denuncias de abusos, Eduardo Lorenzo se suicidó en 2019. (Foto: Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos)

Acorralado por las denuncias de abusos, Eduardo Lorenzo se suicidó en 2019. (Foto: Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos)

“Nunca más va a volver a tocar a un niño”, aseguró Julián Bártoli, una de las tantas víctimas de abuso por parte del cura Eduardo Lorenzo, quien hace cuatro años eludió a la Justicia en un acto desesperado y se suicidó de un tiro en la cabeza.

A pesar de la muerte del acusado, las víctimas siguen buscando justicia, denunciando el encubrimiento de la Iglesia, que permite que numerosas denuncias queden en el olvido dentro de los tribunales penales.

Acorralado por las denuncias de abusos, Eduardo Lorenzo se suicidó en 2019. (Foto: ANenred)

Acorralado por las denuncias de abusos, Eduardo Lorenzo se suicidó en 2019. (Foto: ANenred)

Abusos, denuncias y suicidio: la causa que conmocionó a La Plata

El 16 de diciembre del 2019, el cura Eduardo Lorenzo fue encontrado muerto en la sede de Cáritas de La Plata, apenas horas después de que la jueza de Garantías Marcela Garmendia ordenara su detención.

La noticia del suicidio se dio a conocer por miembros de la ONG, quienes alertaron a las autoridades a través del 911. La Policía llegó al lugar pasadas las 22 y solicitó la asistencia del servicio de emergencias médicas (SAME). El cuerpo del sacerdote estaba en su habitación, en el suelo, junto a un arma.

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La solicitud de detención, pedida por las víctimas y sus familiares durante meses, fue inicialmente planteada por la fiscal Ana Medina en octubre de ese mismo año. Sin embargo, la jueza Garmendia decidió hacerla efectiva recién dos meses después, esperando la incorporación al expediente de las pericias psicológicas realizadas tanto a Lorenzo como al primer denunciante.

A pesar de la orden de detención, Lorenzo no iba a ser encarcelado de inmediato. El abogado defensor del sacerdote, Alfredo Gascón, presentó un pedido de eximición de prisión, solicitud que fue rechazada por la magistrada en el mismo fallo que ordenó la detención. Sin embargo, Gascón apeló esta decisión y dejó en manos de la Cámara de Apelaciones la resolución sobre la posible prisión del acusado.

Estas idas y vueltas hizo que la causa quede en la nada. Lorenzo actuó antes que la Justicia. Tomó un arma, que hasta el momento se desconoce su procedencia, apuntó en su cabeza y gatilló.

La red de sobrevivientes emitió un comunicado al día siguiente del suicidio de Eduardo Lorenzo. (Foto: Facebook)

La red de sobrevivientes emitió un comunicado al día siguiente del suicidio de Eduardo Lorenzo. (Foto: Facebook)

De la “sensación de alivio” a la “impunidad”: cómo lo vivió una de las víctimas

Julián Bartoli es una de las tantas víctimas de abuso y hoy forma parte de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos. En diálogo con TN, contó que la muerte de Lorenzo la vivió como “una sensación de alivio” en un primer momento, ya que sostiene que con su muerte “nunca más va a poder tocar a un niño”.

Sin embargo, con el paso del tiempo, piensa que el accionar del cura al no afrontar las consecuencias fue un acto de “cobardía”. El caso quedará impune para siempre, aunque sostiene que hay otras tantas historias que quedan por resolver.

Julián Bártoli es una de las víctimas del cura Lorenzo y dio una conferencia de prensa para pedir que la causa avance. (Foto: Télam)

Julián Bártoli es una de las víctimas del cura Lorenzo y dio una conferencia de prensa para pedir que la causa avance. (Foto: Télam)

“Todo lo que sentí durante estos años fue cambiando. En un momento, cuando me enteré de que se había matado, tuve una sensación de alivio y alegría. Era una firma definitiva de que nunca más iba a tocar a un niño. Los pedófilos no tienen cura, así tenga 30 años de cárcel va a haber una chance de que vuelva a abusar. Tenía todo eso en la cabeza”, expresó Julián.

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“Después, mirando desde otra perspectiva, siento que fue un acto de cobardía lo que hizo. Pienso en todos los chicos que en ese momento tenían 14 o 15 años, se me vienen a la mente sus caras, que yo no los conocía, pero se podía hacer algo por ellos”, agregó.

Julián hizo la denuncia en 2019, después de 20 años de procesar todo el dolor que vivió en manos del sacerdote. En su testimonio, contó que en el año 1999, cuando tenía apenas 13 años, se sumó al grupo de scouts de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en las calles 20 y 38 de La Plata. Allí conoció a quien después se volvió su abusador.

El hombre se ganó su confianza, ya que se mostraba como “un cura pulcro, con una figura patriarcal”, y le hizo creer que “era su amigo”. Los abusos ocurrían en el departamento de Lorenzo, a donde invitaba a menores de edad y a líderes de scouts a modo de “juntada”.

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“La excusa era planificar la actividad del día siguiente. Se bañaba, se perfumaba. Se ponía su pijama y me decía que lo llevara a dormir, que le diera besos en el cuello. Me hizo creer que yo era su amigo y él no tiene amigos, tiene víctimas”, aseguró Julián en su denuncia.

A Julián le llevó 20 años procesar el dolor que padeció y reveló que cuando tuvo que denunciar “fue uno de los días más feos” de su vida. “Tuve que revivir todo lo que sufrí, demostrar que había estado en el departamento del cura, tenía que contar todos los detalles. La Justicia no está preparada para tratar estos temas de la mejor forma”, sostuvo.

Pero él no era el único al que sometía sexualmente. Lorenzo, que antes de suicidarse seguía ejerciendo de cura en la parroquia de Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, había sido denunciado por primera vez quince años antes por una serie de ataques sexuales que presuntamente ocurrieron en las iglesias San Benito y Nuestra Señora de Lourdes, ambas de la ciudad de La Plata.

Eduardo Lorenzo, excapellán del Servicio Penitenciario Bonaerense, se suicidó en 2019. (Foto: Captura TN)

Eduardo Lorenzo, excapellán del Servicio Penitenciario Bonaerense, se suicidó en 2019. (Foto: Captura TN)

De acuerdo a los denunciantes, los casos ocurrieron entre los años 1990 y 1995; y 1999 y 2001. Las víctimas señalaron que el cura abusó de ellos durante los campamentos que el propio religioso organizaba.

Según fuentes judiciales, la causa se inició el 20 de agosto de 2008 en la Unidad Funcional de Instrucción N°1, a cargo de Ana Medina. Cinco meses después, la misma fiscal entendió que no existían “elementos suficientes que permitieran acreditar la existencia del hecho ilícito denunciado en autos” y dispuso el archivo de las actuaciones.

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Con la denuncia de Julián, sumado a la presión de los medios, la causa se reactivó y Lorenzo fue nuevamente imputado por abuso sexual agravado, con acceso carnal y siendo las víctimas menores de edad.

Todos los denunciantes coincidían en sus relatos, donde detallaban que el sacerdote les daba de tomar alcohol y organizaba orgías en donde los sometía sexualmente.

A pesar de las acusaciones, el cura nunca abandonó los hábitos ni dejó de ir a las cárceles dependientes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), donde hasta abril del 2019 ofició como capellán. En el penal de Campana afianzó su vínculo con el cura Julio César Grassi, quien cumple una condena a 15 años de prisión por abuso y corrupción menores. Lorenzo era “su confesor y amigo”.

Grassi está condenado  abuso sexual y corrupción de menores (Foto: NA).

Grassi está condenado abuso sexual y corrupción de menores (Foto: NA).

Desde la red de sobrevivientes de abusos eclesiásticos aseguran que toda la iglesia “es cómplice” y que desde el Arzobispado de La Plata “siempre lo protegieron”, a Lorenzo y a otros cinco sacerdotes que hoy están denunciados por los mismos delitos.

“La Iglesia siempre logró arreglos económicos, consiguió a los mejores abogados, poniendo un telón para evitar desenmascarar la red de abuso. Hoy en día me siguen llegando denuncias y desde la organización tratamos de ayudarlos a procesar todo, a recomponerse, les damos un espacio de contención y les damos tiempo para poder denunciar, no los presionamos porque sabemos lo difícil que es”, explicó Julián Bártoli.

Incluso Víctor “Tucho” Manuel Fernández, que fue en su momento arzobispo y que en la actualidad es cardenal en el Vaticano, emitió un comunicado en el que despidió a Lorenzo y aseguró que se suicidó por la “enorme tensión y sufrimiento” que le causó todo el proceso de las denuncias.

Lorenzo concelebró una misa con el arzobispo

Lorenzo concelebró una misa con el arzobispo «Tucho» Fernández. (Foto: red de sobrevivientes de abusos)

“Solamente nos cabe unirnos en oración por él para que el Dios de la vida lo reciba en el amor infinito. El mismo Señor nos ayudará a comprender algo en medio de este misterio oscuro, y nos enseñará algo aún a través de este dolo”, dice parte del texto emitido por Fernández.

Desde la red de sobrevivientes aseguran que es necesaria la “separación de la Iglesia y el Estado”, ya que desde la institución religiosa “no quieren cambiar y librarse de la pedofília”. También sostienen que “el Papa es responsable, indirectamente, porque no es el único caso que se encubrió”.

Según contó Julián Bartoli a TN, hay al menos “cinco casos de curas que abusaron de menores”, pero que muchas de las víctimas “no tienen contención familiar” que los ayude a sostener un proceso judicial que muchas veces suele ser tedioso y largo en el tiempo. “Muchas de las denuncias se caen porque los hacen denunciar una y otra vez, contar y revivir todo, revictimizandolos”, aseguró Julián.

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Por eso, puso a disposición la contención de la red de sobrevivientes de abusos eclesiásticos. Quienes hayan sido víctimas de violaciones por parte de líderes religiosos, sea cual sea el culto, pueden acceder a la representación legal por parte de esta agrupación, escribiendo a través de la cuenta de Facebook.

“Argentina es uno de los pocos países que los casos de abuso eclesiásticos llegan a juicio. Tenemos que empujar más. Sabemos que es difícil denunciar, pero lo pueden hacer de forma anónima. Desde la agrupación trabajamos para empoderar a las víctimas, para que no tengan miedo. Los contenemos durante el proceso y después en el juicio”, cerró.

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