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Pesar y más pesar

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4 de diciembre de 2023 – 01:15

En su afán de dar señales de su vocación de lograr el déficit cero lo antes posible, el presidente electo de la Argentina puso implícitamente en duda el pago del aguinaldo a los empleados estatales nacionales. En la entrevista televisiva en cuestión, no le preguntaron directamente sobe el pago del sueldo anual complementario, pero le hablaron de los gastos extraordinarios que el Estado tiene en el mes de diciembre, lo cual es casi lo mismo. No hay plata, respondió Javier Milei, quien agregó que en el mes de diciembre el gobierno nacional no iba a gastar más dinero de lo que ingresara. Y amenazó con echar a cualquiera de su ministro que incurriera en gastos superiores a los ingresos.

El objetivo de lograr una administración sin déficit es deseable. El propio Sergio Massa prometió lograrlo, aunque no de un día para el otro sino gradualmente, para no impactar negativamente en la economía y particularmente en los sectores socialmente más vulnerables. Se recordará que durante el gobierno de Néstor Kirchner se registraron superávit gemelos. Es decir, superávit no solamente de la balanza comercial, sino también en las cuentas generales del Estado. Lo que hay que preguntarse es cómo se logra el déficit cero o superávit y en qué plazos.

Lee además Si, como sigue sosteniendo Milei, el plazo es diciembre, el único modo de lograrlo es recortando drásticamente los gastos del Estado, lo que implica no solamente eliminar los gastos superfluos algo posible y deseable en el corto plazo-, sino también erogaciones en áreas sensibles del Estado, como desarrollo social, salud o educación, por ejemplo. Y hasta se podría poner en duda el propio pago del sueldo anual complementario, aunque en este caso es casi un hecho que se abonará como corresponde porque de lo contrario se estarían violando normas. El principal asesor económico del presidente electo, Carlos Rodríguez, que acaba de alejarse de ese rol disgustado por la cooptación del gabinete perpetrado por el macrismo, señaló hace un par de días que los sectores populares “van a tener que sufrir para que aprendan”.

A favor de Milei hay que decir que la poda brutal en el gasto público simbolizada en la moto sierra- fue una propuesta de campaña, convalidada por el voto popular. De allí que el ajuste formidable que se prepara tiene la legitimidad de un contrato electoral. Pero el libertario siempre dejó en claro que el recorte afectaría «los privilegios de la casta política»; nunca mencionó que afectaría el gasto social, que produciría despidos o que vulneraría derechos.

Los tiempos políticos que se avecinan auguran tensiones sociales. La intensidad de esas tensiones dependerá de la brutalidad del ajuste. Nunca los recortes bruscos del presupuesto público terminaron bien, no solo por la efervescencia social y política que genera, sino además porque la promesa de un futuro venturoso que le espera a los argentinos luego del sufrimiento nunca llega. Es pesar y más pesar.

La responsabilidad en el manejo de los fondos públicos es una necesidad. Pero si genera el sufrimiento de los sectores que ya están por debajo de la línea de la pobreza o la indigencia, las derivaciones pueden ser muy dañinas para el tejido social y para la gobernabilidad en la Argentina.

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