sábado, 13 julio, 2024
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Grieta por el consumo de animales: una película abre un fuerte debate entre veganos y carnívoros

El estreno en la cartelera comercial de la película «Reina Animal», considerado un thriller vegano según su director Moroco Colman, y el reciente Día Mundial del Veganismo -este miércoles-, volvieron a poner el debate sobre la mesa. El maltrato, la matanza e industrialización de los animales que consume el ser humano se exponen de manera explícita en este film, protagonizado por Sofía Gala Castiglione, que tiene la particularidad de ser la primera producción de ficción nacional sustentable.

«La película no baja línea, no es un documental ni un panfleto vegano… Es una película de suspenso, con escenas reales que, a partir del hilo argumental, muestra sin tapujos lo que sucede dentro de un matadero, escenas nunca vistas ni mostradas por la industria«, le dice a Clarín Colman, el realizador cordobés.

«Mi objetivo no es provocar polémica gratuitamente, sino dejar de lado esa imagen seductora del bife servido en un plato y contar y mostrar de dónde viene ese plato», afirma el cineasta, que confiesa estar «en proceso» de convertirse al veganismo.

La película transcurre en la zona roja de la ciudad de Córdoba y hace foco en Reina (Castiglione), que se gana la vida contrabandeando carne robada. Tras un violento asalto del que es víctima, Reina consigue trabajo en un matadero y desde los ojos de la protagonista se verá el proceso que padecen los animales hasta encontrar su muerte.

Las escenas son fuertes, repulsivas y muchos espectadores (se vio en el festival Bafici) abandonaron la sala. Ante la controversia, Clarín organizó un debate entre un vegano y una persona «omnívora» que vieron «Reina Animal».

Sofía Gala protagoniza Sofía Gala protagoniza «Reina Animal» y encarna a una mujer que tras contrabandear carne robada, consigue un trabajo dentro de un matadero.«Debo reconocer que a mí me sorprendió que una actriz (Sofía Gala Castiglione) participara, fuera testigo y cómplice del asesinato de animales en una película. Me parece un horror», arranca sin anestesia Diego Perchersky (31), que trabaja en el sector inmobiliario, estudia medicina y practica el veganismo desde hace tres años.

«Para mí la película desbarranca en el tramo final, se vuelve insoportablemente gráfica y pienso que no hay una búsqueda de concientización, sólo la intentona traicionera de convencer en base al asco y al rechazo«, analiza Fernando García, escritor y crítico especializado en cómic.

Pechersky y García aceptaron la invitación de este medio para intercambiar ideas y conceptos, que a veces tomaron un tono elevado, sobre el mensaje de la película pero también sobre la grieta profunda que tiene a la carne y a los alimentos derivados de animales en el centro de la escena.

«Siento que ‘Reina Animal’ me decepcionó, dejó la ficción para convertirse en un documental demasiado explícito. Más que un manifiesto sobre el veganismo es sobre la crueldad y el maltrato a los animales. Y no me gustó que se deje implícito que los que no somos veganos estamos a favor del maltrato animal«, arranca García.

«Es difícil ponerse de acuerdo», coinciden Fernando García, que come derivados de animales, y Diego Pechersky, que desde hace 3 años es vegano. Foto: Marcelo CarrollPechersky coincide: «Me da la sensación de que está todo armado para mostrar las escenas del final que ocurren en el matadero». Sin embargo, aparece la primera discrepancia: «Mirá que el veganismo no se trata de generar rechazo, asco, ni de conocer cómo funciona un matadero. Vos parecés informado, ¿sabés lo que es el veganismo?», García acepta la interpelación y responde, pero no deja conforme a su contrincante.

Pechersky asume el control del diálogo. «El veganismo no es sólo una decisión alimentaria. sino que tiene que ver con la toma de decisiones que no afecten a un tercero (animal). Hay muchas formas de afectar, quitarle la vida es una… Pero también lo son faltar el respeto, encerrar, esclavizar, torturar y violar. El veganismo es rechazar cualquier tipo de uso, abuso y explotación hacia los animales. Y hay mucha confusión al respecto, porque hay gente que se siente vegana por no comer derivados de animales, pero monta caballos, por ejemplo, lo cual transgrede el veganismo».

Más austero en su parlamento, Fernando es antiespecista, no cree que haya que considerar en igualdad de condiciones al hombre y al animal, todo lo contrario a Diego, que se apasiona en defender la causa. «Yo como carne, pescado, un sandwich de jamón y queso, me gusta la comida variada y me interesaría que se modificaran los hábitos de compra, no de consumo, si se supiera el origen y el trato que reciben los animales antes de ser faenados. Creo que hay formas y formas y defiendo la muerte no violenta ni tortuosa. Si todos los mataderos funcionan como los que muestra la película, creo que habría que intervenirlos», opina García.

Diego Pechersky: Diego Pechersky: «El veganismo no es sólo el tema alimentario, es también una conducta, un respeto hacia el derecho de los animales», dice el activista. Foto: Marcelo CarrollPechersky escucha y compara: «Fernando, vos tenés una hija mencionaste…», pero es interrumpido. «No me compares a mi hija con una vaca o con un pescado porque no tienen nada que ver». «¿Cómo que no tienen nada que ver?«. «No me vayas a preguntar si yo mataría a mi hija para comérmela, porque obviamente la respuesta es no. Estás yendo a un extremo que anula el diálogo».

Insiste Pechersky: «¿Qué pasaría, hipotéticamente, si ponemos a tu hija en el lugar de ese animal al que vos defendés la muerte no violenta, y se le da una pastilla para que se duerma y no sufra?». Exhala turbado García: «Estás llevando la discusión a un lugar personal, estás hablando de la muerte de mi hija».

La charla se tensiona y el cronista intenta apaciguar. «Yo no comería seres humanos», enfatiza García. «¿Y por qué creés que los animales tienen menos derecho a vivir que una persona?», contraataca Pechersky. «Yo no digo eso, lo que digo es que hay animales que son criados para la alimentación». «Okey, también hay negros que fueron criados para ser esclavos. ¿Eso justifica que merezcan ser esclavos?».

Se vuelve a intervenir para poner paños fríos y los dos levantan el pulgar. «La comparación entre personas y animales no es equivalente y repito, me parece que es llevar el debate a un extremismo», afirma García. «¿Sabías que para la RAE los animales son personas no humanas?». «Sí, lo sabía. ¿y?». El intercambio se vuelve a crispar y deriva a los tiempos en que las mujeres no podían votar y llega hasta el holocausto judío.

Fernando García: Fernando García: «No por consumir alimentos derivados de animales voy a sentir que soy un asesino, un torturador o un secuestrador de terneros». Foto: Marcelo Carroll«¿Por qué se le quita el derecho a vivir a un animal y por qué se le otorga a un humano?», acelera el vegano. «Para mí el maltrato y la tortura animal están mal. Pero si me decís que se cría una vaca, un conejo o el animal que fuera como alimento, creo que está bien porque forma parte de la cadena alimenticia del hombre, por lo menos de la que yo elijo para alimentarme», esgrime el omnívoro.

«Sabés lo importante que sería mostrar el maltrato animal a un chico. Pero la mayoría de los padres lo rechaza porque temen que después no quieran comer carnes. Los chicos nunca elegirían abusar de un animal, son los adultos los inducen y los que muestran cómo la vaca les da la leche, lo cual es una mentira, porque la vaca no da nada, lo que pasa es que es torturada y separada de sus crías», se embala Pechersky.

El vegano vuelca su locuacidad: «¿Por qué justificás que se haga todo eso a un animal que tiene un sistema nervioso central que puede experimentar el dolor y la angustia de la misma forma que un humano?«. García se defiende: «Yo no justifico ese sometimiento. Eso no quiere decir que entienda que esté mal tomar un vaso de leche. ¿Por qué? Porque proporciona nutrientes esenciales, porque hace bien, porque es proteína, porque es rica». Pechersky discrepa y apunta a los beneficios de una alimentación a base de plantas. «Bien planificada es más saludable que la leche, que tiene antibióticos y un ph ácido que genera osteoporosis».

«Con ti modo discursivo, vos buscás generar una culpa en mí que yo no siento», le dice Fernando a Diego. Foto: Marcelo CarrollPechersky realiza activismo callejero unas nueve horas semanales y sin pudor dice «estar capacitado para esta discusión, que para mí es fácil ganarla porque tengo la realidad, tengo la verdad de mi lado«. Lo interrumpe García. «Yo no estoy diciendo que vos no tengas razón o parte de la verdad, pero sí estoy seguro que no tenés la verdad, como tampoco la tengo yo. Hay decisiones y elecciones y me parece perfecto el veganismo como modo de vida, pero lo que advierto en tu manejo discursivo es un intento de generación de culpa en mí. Es lo que yo recibo, no sé si es tu intención», expresa con cierto malestar. «No voy a dejar de consumir los alimentos que como, y no por esto me voy a sentir un asesino, un torturador o un secuestrador de terneros porque como carne. Me parece que hay un extremismo en tu argumentación verbal de la defensa de tu postura, que anula tus argumentos».

Más allá de las idas y vueltas altisonantes, Diego y Fernando mantienen el respeto hacia el otro. Se escuchan y contragolpean. Pechersky habla de los sentimientos de los animales, de un miedo innato que transmiten, quizás potenciado por la amenaza del ser humano. «El miedo es porque el animal rechaza el acercamiento de la persona que quiere violentarlos. Yo en mi casa tengo ocho ratas rescatadas, que no sufrieron ningún situación límite, pero me tienen un cagazo bárbaro. Las tengo en un jaulón y trato de transmitirles confianza para que se me puedan acercar.y así soltarlas y que estén libres en la casa».

Abrazo, apretón de manos y despedida respetuosa. Así fue el final del encuentro entre Fernando García y Diego Pechersky. Foto: Marcelo CarrollAbrazo, apretón de manos y despedida respetuosa. Así fue el final del encuentro entre Fernando García y Diego Pechersky. Foto: Marcelo CarrollEl activista sostiene que en la sociedad hay desconocimiento sobre el veganismo y que «hay muchas personas que no son veganas pero dudo que tengan mala intención, pero sí hacen cosas horribles, como las hice yo hace unos años. Yo actué mal, hice cosas espantosas y fui cómplice de asesinato y de violación a animales, y estoy convencido que tiene el mismo peso que si lo hubiera hecho con humanos… Yo no tenía mala intención, pero fui culpable. ¿O acaso vos no serías cómplice de robo si comprás un celular que sabés que fue robado?».

PS

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