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60 años del Fiat 1500 en Argentina

viernes, 8 de septiembre de 2023 01:23

La marca Fiat inició su producción automotriz en Argentina en 1960 con el Fiat 600 y el 1100, un mediano chico con carrocería de cuatro puertas y capacidad para cuatro ocupantes. Hasta ese momento, la intención de Fiat Concord era dar respuesta a la demanda de movilidad con vehículos pequeños y de bajo consumo para consolidarse en el segmento de entrada de gama.

Pero, en septiembre 1963, la filial local de la automotriz italiana lanza al mercado el Fiat 1500 destinado a quienes demandaban un auto de mayores dimensiones y prestaciones. Con este modelo, Fiat debutaba en el segmento de los medianos, con un producto que no solo ofrecía más espacio y potencia, sino que evidenciaba otras pretensiones. La expresión “Gran Clase”, que acompañaba al lanzamiento comercial, era toda una declaración de principios. Con esta presentación, la gama de la marca italiana se amplió y diversificó. Durante un breve periodo, convivieron los modelos 600, 1100 y 1500, pero pocos meses después fue discontinuado el Fiat 1100. Así, y durante unos años, la oferta quedó concentrada en solo dos modelos.

Los planes de producción de Fiat contemplaban 3.000 unidades del 1500 para 1963, primer año de fabricación. El proceso de nacionalización de piezas iniciado por la filial argentina en los años previos permitió que su nuevo modelo naciera con una elevada integración nacional del 79%.

En Italia había sido presentado en mayo de 1961 en versiones con motores de 1.300 y 1.500 cc, pero en nuestro país se decidió por la de mayor cilindrada y potencia: 1.481 cc y 80 hp. La elevada relación de compresión de 8,8:1 y los carburadores Weber 28-36 DCD o Solex C28-32 PAIA1 de doble garganta, mucho tenían que ver con estas prestaciones. El block era de fundición ferrosa y la tapa de cilindros de aluminio. Este brioso propulsor fue desarrollado a fines de 1955 y en simultáneo con el seis cilindros 1800/2100 destinado a los Fiat de segmento superior. Algunas de sus soluciones, como el escape dispuesto del lado opuesto a la admisión, facilitaban incrementar su potencia convirtiéndolo en una opción ideal para desarrollos deportivos. Curiosamente, el cigüeñal no apoyaba en cinco bancadas como era la tendencia de la época para motores de cuatro cilindros, sino en tres, circunstancia que de cualquier manera no afectaba sus prestaciones competitivas.

En relación al 1100, el nuevo Fiat tenía casi 200 milímetros más de longitud y una distancia entre ejes 2.420 milímetros, lo que se traducía en un confortable habitáculo con espacio para alojar cinco pasajeros. El amplio baúl ofrecía una capacidad de 400 dm3. Su volumen fue optimizado mediante el alojamiento de la rueda de auxilio debajo del plano del piso.

La carrocería de 4.160 milímetros de extensión presentaba tres volúmenes bien definidos, característicos de un sedán de cuatro puertas. Visto en planta el auto mostraba una curiosa simetría en la forma en que se habían resuelto las líneas que definían el límite superior de los guardabarros delanteros y traseros con el capó y la tapa del baúl.

Se había ganado claramente en aerodinámica por reducción del área frontal lo cual significaba mayor velocidad final y menor consumo de combustible. Faros duales en el frontal, parrilla cromada, baguetas decorativas longitudinales, también cromadas, y manijas semi-embutidas, eran detalles que caracterizaban al nuevo sedán. El grupo óptico delantero se distribuía funcionalmente. Para luz baja se encendían los faros centrales, mientras que para carreteras se usaban los cuatro. Los dos exteriores orientaban su haz lumínico en forma asimétrica para evitar encandilamientos.

El Fiat 1500 introdujo una serie de adelantos técnicos que lo diferenciaban del resto de la oferta local. Fue el primer automóvil de la industria nacional en incluir frenos delanteros a disco, una importante mejora en materia de seguridad que evitaba el desvanecimiento (fadding) de los sistemas a tambor.

Las prestaciones daban cuenta de que se trataba de un vehículo con mayores pretensiones, su velocidad alcanzaba los 150 km/h y su consumo era de 12,3 km/litro a un promedio de 80 km/h. El mediano de Fiat disponía de un sistema de suspensión convencional. Adelante, con paralelogramo deformable, barra de reacción inferior y resortes helicoidales superiores, que se combinaban con amortiguadores hidráulicos telescópicos de acción progresiva y barra estabilizadora. La suspensión trasera era tipo Hotchkiss, con eje rígido, ballestas longitudinales a contra flecha, amortiguadores hidráulicos telescópicos oblicuos y barra estabilizadora.

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