sábado, 13 abril, 2024
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Emoji sí o emoji no: el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro resolvió un polémico caso por un despido

El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Río Negro tuvo que expedirse sobre la validez del uso de emojis en comunicaciones laborales. Sucedió después de que un empleado fuera echado por sus jefes debido a inasistencias reiteradas que, aseguró el hombre, habían sido aprobadas con la imagen de un pulgar arriba. Sin embargo, ahora la corte rionegrina falló en contra del empleado: definió como «limitado o relativo» el uso de emojis y habilitó que se avance en su despido.

El STJ sostuvo que en las comunicaciones digitales «es muy limitado o relativo» el uso de emojis y que, por lo tanto, debe ser completado con otros medios de prueba.

El caso se inició cuando un empleado de un frigorífico consideró que sus faltas al trabajo estaban justificadas «porque la empresa respondió» a sus mensajes «con el clásico pulgar hacia arriba de la plataforma de WhatsApp».

Fueron nueve ausencias a las jornadas laborales, que -según la empresa- se suman a decenas de inasistencias anteriores. «Luego intentó justificar esas faltas y se comunicó con un teléfono corporativo de la firma, de donde le respondieron con el clásico emoji del pulgar hacia arriba que ofrece la plataforma de mensajería de WhatsApp», explicaron.

Tras el análisis, el máximo tribunal rionegrino evaluó que el uso de estos íconos digitales «no es un signo inequívoco que exteriorice una manifestación de voluntad».

El emoji del pulgar arriba es visto como contradictorio.El emoji del pulgar arriba es visto como contradictorio.Esas nueve faltas no fueron las únicas. «El empleado despedido arrastraba 47 sanciones y un número importante de faltas injustificadas», detallaron los voceros judiciales.

El frigorífico en el que trabajaba promovió un proceso de exclusión de tutela sindical para proceder al despido con justa causa.

En esa instancia, la Cámara Laboral de Viedma rechazó la demanda. Consideró que la reacción de la empresa fue «desmedida», al entender que «se había prestado conformidad a la justificación alegada por el trabajador a través del emoji del pulgar».

El fallo fue revisado este martes por el Superior Tribunal de Justicia, que puso el foco en una cuestión que puede sentar precedentes: el alcance de los signos denominados emoticones o emojis.

Los detalles del fallo en Río Negro por el uso de emojis

El fallo fue votado por unanimidad por los integrantes del STJ de Río Negro: Ricardo Apcarian, María Cecilia Criado, Sergio M. Barotto, Sergio G. Ceci y Liliana Laura Piccinini. En la sentencia, el máximo tribunal sostuvo que «su interpretación es subjetiva y puede variar según la cultura y, fundamentalmente, depende del contexto en el que se utilice».

En ese sentido, detallaron que, además de signo de aprobación, también «podría interpretarse como ironía, disgusto, desdén, sarcasmo, o simplemente una confirmación de recepción».

Los miembros del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro. Foto: FB STJ Río NegroLos miembros del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro. Foto: FB STJ Río Negro«Por lo tanto, en la medida que su interpretación puede fluctuar según el contexto y la percepción del receptor, estos íconos no constituyen en sí una expresión de manifestación de voluntad con efectos jurídicos vinculantes», surge de la sentencia sobre el ícono, superado en la preferencia popular por el dibujo de las lágrimas y las risas.

Trazaron una comparación con el mundo físico: el uso del sello en las mesas de entrada

«Nótese que ante la presentación de una notificación de esta índole por mesa de entradas o en formato físico, es improbable que se asuma que el sello de recepción de la documentación conlleva, por sí solo, una conformidad con el contenido de la documentación. La experiencia y el sentido común jurídico, indican que dicho sello simplemente constituye una constancia de haberla recibido en un momento determinado», explicaron los jueces.

En ese contexto, el emoji del pulgar hacia arriba sólo implicaba una constancia de recepción y de ninguna manera se pudo interpretar como una aprobación o conformidad con la comunicación recibida.

El mundo de los emojis, un mundo de sensaciones. El mundo de los emojis, un mundo de sensaciones. Como resultado de las pruebas se habilitó a la empresa para que proceda al despido del empleado.

El pulgar arriba, un emoji con polémica

El gesto ya era universal. El pulgar arriba significa aprobación y también agradecimiento. Fue Facebook la plataforma que lo colocó en el centro de la comunicación digital. Pero la historia venía de más atrás y, más tarde, no faltaron idas y vueltas para uno de los emojis más conocidos.

El dibujo es la transposición bidimensional del gesto que -cuenta la leyenda- hacía el emperador para sentenciar la suerte del gladiador. Así quedó retratado en la película Gladiador, de Ridley Scott, lanzada en 2000.

Si bien existen algunos indicios que la respaldan, algunos especialistas discuten con esa teoría instalada en el sentido común. En su mirada a la historia de la Antigua Roma, señalan que el pulgar arriba -en especial cuando se pasaba cerca del cuello- significaba lo opuesto: la condena a muerte. Y que el pulgar hacia abajo, en cambio, era un signo de clemencia.

Incluso en algunas zonas de Europa el gesto puede tomarse como un insulto sexual. Es en esos momentos que sale a la luz la ambigüedad originaria del pulgar arriba, un asunto sobre el cual volvió a echar luz el fallo judicial de Río Negro.

Joaquin Phoenix, en Gladiador, y el fatal pulgar abajo.Joaquin Phoenix, en Gladiador, y el fatal pulgar abajo.Ya existían antecedentes que ponían en discusión la validez y la valoración del gesto hecho emoji, al que los centennials -contra la costumbre de generaciones enteras- califican como grosero y hostil.

En julio pasado, un agricultor canadiense fue condenado a pagar más de 62 mil dólares por daños y perjuicios. Sucedió después de que respondiera con el pulgar arriba a una conversación sobre la compra de un cargamento de lino. Para el juez, se trató de una aceptación de las condiciones contractuales ofrecidas por el vendedor.

Chris Achter, propietario de una empresa agrícola en Swift Current, mandó ese símbolo como respuesta a la fotografía de un contrato de compra de lino que le había enviado un comprador de cereales. Llegado el momento de la entrega, Achter no aceptó recibir el lino. Dijo que su pulgar arriba era señal de recepción del contrato, no de aceptación de los términos del intercambio.

«En mi opinión, el requisito de la firma se cumplió con el emoji del pulgar hacia arriba originado por Chris y su teléfono móvil único», resolvió el juez T.J. Keene.

Con información de Télam

DB

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