sábado, 13 julio, 2024
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El Niño y el calentamiento global, las consecuencias

“Influye en su dinámica principalmente porque actúa de dos maneras: en la ladera chilena, cordillerana, tiene disminución de la temperatura, hay nevada, precipitaciones abundantes y, en la ladera opuesta, la vertiente que da la República Argentina, es que va disminuyendo por la pendiente montañosa cordillerana. Esa fricción que genera con el terreno imprime aumentos e incrementos en las temperaturas máximas”, graficó.

El zonda, viento característico de la región, es conocido por quienes habitamos en estas tierras por ser seco y cálido. En este año, con la corriente de El Niño, el incremento de la temperatura fue ostensible.

El período entre la fase del Niño y la Niña (caracterizada por las bajas temperaturas) se le denomina fase neutra. “En ese cambio de fase está también originando un aumento de los promedios de temperatura”, explica el especialista.

“Para esto hay que hacer un estudio fino, pero ahora lo estamos asociando en gran parte al calentamiento global, que es una de las causas del cambio climático. Entonces, son varias causas que se asocian y que nos explican, pero que nos están generando un récord porque es uno de los agostos más cálidos de los últimos 20 años, el anterior es de agosto del año 2021 que tuvo 39 grados”, comentó.

Los días 21 y 22 de agosto se superó esa barrera. El martes 22 de agosto la temperatura fue de 40.7 y la provincia fue la más caliente del país.

Inviernos más cortos

Otra característica de los últimos años es una disminución en la cantidad de días con temperaturas más bajas.

Flores explica que las temperaturas altas “atraviesan distintas estaciones” y que han motivado que en los últimos quince años los inviernos sean “más cortos”.

“Hay menor cantidad de días de frío y de ambiente con condiciones que generan disminución de temperatura o nevadas en invierno”.

¿Cómo se explica esto?

“Una de las causas principales tiene que ver con la dinámica del calentamiento global”, señala Flores y enciende las alarmas.

“Por qué ese fenómeno (El Niño o La Niña) que antes se daba cada 35 o 40 años, o sea teníamos a una distancia importante entre uno y otro, ahora se da cada cuatro o cinco años. El último Niño importante dejó tormentas extraordinarias. Con porcentajes mayores de lluvia en los que fue la crecida del río Santa Cruz, en Paclín, lo de El Rodeo”, recuerda.

“El Niño genera ese ingreso de vapor de agua y mayor humedad, porque la región puente es un océano. Entonces, esa masa de aire se traslada hacia el continente con mayor humedad y eso provoca mayor cantidad de precipitaciones, lo opuesto a la Niña”, agregó.

El otro efecto

El efecto invernadero es el fenómeno natural que mantiene la superficie de la Tierra en condiciones aptas para la vida. En pocas palabras, sin los gases del efecto invernadero el planeta sería un bloque de hielo. No obstante por la injerencia humana esto se ha alterado notablemente.

“Estos gases de óxido de carbono, por ejemplo, hacen que la atmósfera retenga más calor que lo habitual. La condición natural es que retengan el calor porque si no nos congelaríamos, pero ahora lo está haciendo en exceso”, graficó Flores.

El problema radica en que la actividad humana ha lanzado demasiados gases de efecto invernadero a la atmósfera y provocó que la acumulación de calor sea excesiva.

“Porque toda la actividad industrial, toda la contaminación ambiental es un fenómeno que lo recibe la atmósfera. Y cuando produce la que está recibiendo son los océanos y es lo que está provocando que haya Niño y Niña más frecuentes”, aseguró.

Los próximos meses

“Desde los paralelismos que le llamo yo entre los veranos del hemisferio norte y los veranos del hemisferio sur, tomé en las estadísticas de los últimos 15 años. Y en nueve veces, si hubo temperaturas muy por encima de lo normal en América del Norte se dio el paralelismo en América del Sur. En un buen porcentaje se cumple la tendencia que si hay veranos o primaveras muy cálidas en el hemisferio norte, se cumple principalmente en zonas más urbanas del hemisferio sur”, subrayó.

En ese sentido el panorama no es alentador. En Europa se registraron temperaturas récords -47 grados en España- incendios en Grecia y olas de calor “extremadamente peligrosas” de California a Texas en Estados Unidos. En julio en el Valle de la Muerte, en California, el termómetro escaló hasta 51° C.

Flores explicó que antes de la llegada del verano, para los próximos meses, los catamarqueños tendremos que soportar al “innombrable”.

“Nos quedan las próximas semanas y meses lidiar con los episodios que se dan de velocidades más altas de viento porque ya no son solamente en los meses de agosto, lo que tienen las mayores velocidades del viento, si no son principalmente septiembre y octubre, y ha habido que las primeras semanas de noviembre también se dan episodios de velocidad muy alta de vientos”, comentó.

Concientización y capacitación

El Observatorio de la UNCA realiza tareas de capacitación con el que llegan establecimientos educativos por requerimiento de esas instituciones. Uriel Flores explicó que trabajaron con chicos desde Nivel Inicial hasta Terciario.

“Hacemos las charlas, nos enfocamos principalmente en la cuestión de gestión de riesgo climático, concientizamos en qué significa, porque genera la posibilidad de entender esto del cambio climático, el fenómeno de la Niña y el Niño”, manifestó.

Por fuera de esta faz de capacitación desde el Observatorio trabajan en forma conjunta con la Brigada de Incendios Forestales y Defensa Civil. Flores destacó la importancia del trabajo en grupo entre los municipios y el gobierno para tomar conciencia del riesgo climático y las consecuencias.

“Rusia y Estados Unidos quizás pueden tener algunas diferencias políticas económicas, pero desde el punto de vista meteorológico y científico comparten modelos, métodos. Los científicos forman parte del panel internacional de cambio climático. Han entendido que en la alianza con la ciencia y la información, están contribuyendo a salvarle la vida a la gente” y reflexionó: “Si unimos esfuerzos entre todos, nosotros desde la comunicación, otros desde la gestión, eso va a fortalecer en medidas prioritarias”.

“Lo que estamos trabajando es desde la educación. Tiene que haber un cambio importante hacia una transición energética”, añadió.

De nuevo entra en escena el efecto invernadero. “Hay que buscar las alternativas para ver de qué manera podemos disminuir en nuestra condición que tenemos en la emisión de gases de efecto invernadero. Aunque sea un mínimo porcentaje, pues quizás no somos nosotros o no estamos en el rango de los 10 países de mayor emisión contaminante hacia la atmósfera. Argentina está en una en una parte media pero Argentina si se adhirió a reducirlo lo hizo en la cumbre de París”.

Texto: Pablo Vera

Fotos: Gentileza Uriel Flores

La Niña y la sequía

Las sequías que se producen por el impacto del fenómeno de La Niña son efecto de un enfriamiento de las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial, a la altura de Perú, que a su vez genera variaciones en la atmósfera, con cambios en los vientos y la presión. Ese combo genera alteraciones en el clima de toda la región y la consecuencia más concreta es la baja cantidad de precipitaciones.

En marzo último se anunció la finalización de la Niña luego de tres años de una tremenda sequía. Durante 2022 se registraron precipitaciones por debajo de lo normal, lo que lo posicionó entre los 14 años más secos desde 1961, según datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Esto provocó que la producción de soja, maíz y trigo cayera cerca de 30 millones de toneladas en la cosecha 2022/2023 como consecuencia de la falta de lluvias que en los últimos 3 años afectó al país.

¿Qué es el Acuerdo de París?

El Acuerdo de París es un tratado internacional sobre el cambio climático jurídicamente vinculante. Fue adoptado por 196 Partes en la COP21 en París, el 12 de diciembre de 2015 y entró en vigor el 4 de noviembre de 2016.

Su objetivo es limitar el calentamiento mundial a muy por debajo de 2, preferiblemente a 1,5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales.

Para alcanzar este objetivo de temperatura a largo plazo, los países se proponen alcanzar el máximo de las emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible para lograr un planeta con clima neutro para mediados de siglo.

El Acuerdo de París es un hito en el proceso multilateral del cambio climático porque, por primera vez, un acuerdo vinculante hace que todos los países se unan en una causa común para emprender esfuerzos ambiciosos para combatir el cambio climático y adaptarse a sus efectos.

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