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Buenos pejerreyes a pesar de todo

Son muchos los puntos en nuestros extensos ríos en donde podemos dar con los tan buscados pejerreyes. A principios de temporada solemos navegar desde las guarderías del Paraná Guazú y buscarlos río abajo en aguas del Río de la Plata por las inmediaciones de las islas Juncal y Juncalito, así como también en las cercanías del kilómetro 0 del río Uruguay frente a punta Gorda, o más arriba frente al puerto de Nueva Palmira República Oriental del Uruguay.

Conforme el cardumen de esta especie se va moviendo y remontando por el Paraná Guazú y el Paraná Bravo, ya nos queda mucho más a mano en cuestión de horas de navegación.

En esta oportunidad, nuevamente el amigo y colaborador Walter de Luca me cursó una invitación que consistía en salir en su confortable embarcación desde la guardería Río Paraná, ubicada en la vecina localidad de Escobar, para navegar hasta el Paraná Guazú en busca de los pejerreyes.

Acordamos nuestro encuentro en la guardería a las 08:00. Salí con tiempo en busca de unas porciones de mojarras en “Morenera el Toro”, en Calixto Dellepiane y Ruta Provincial 6, donde realmente son muy abundantes, de buen tamaño y al mejor precio de la zona.

Por ruta Panamericana llegué hasta el ingreso a Escobar con mucha precaución debido a la niebla, crucé todo el centro y tomé el camino al cazador para empalmar directamente con la renovada ruta 25. Cuando arribé a la guardería Walter ya me esperaba con su embarcación en la dársena, acompañado de su amigo Jorge Papiccio, a quien fue un placer conocer.

Con todos los elementos necesarios a bordo salimos a marcha lenta al Paraná de las Palmas, donde nos encontramos con niebla pero de todas formas con buena visibilidad, navegamos aguas abajo para ingresar al canal Gobernador de la Serna. Aquí sí tuvimos que andar con muchísima precaución y a marcha muy lenta a vista de costa, debido a la espesa niebla. Lamentablemente el viento era nulo y el sol hacia un esfuerzo enorme para asomarse y brindar su luz plena al paisaje.

Nuestra navegación nos llevó hasta el río Paraná Miní, la niebla había aflojado bastante dándonos una buena visibilidad de navegación. Acá también nos cruzamos con varias lanchas transportando escolares. Finalmente salimos al Paraná Guazú, cruzamos de costa y nos amarramos a un muelle para el armado de equipos, compuestos por cañas telescópicas de hasta 4 metros, reeles frontales y del tipo huevito cargados con multifilamento. Por mi parte me incline por mis tradicionales boyas Ping Pong de color negras, Walter utilizo boyas chupetonas y un palito pescador color verde limón, Jorge por su lado comenzó esta pesca con boyas combinadas en naranja y negro.

Con todo listo para la pesca salimos río afuera para iniciar nuestro primer garete. Instantáneamente me di cuenta que no sería del todo fácil porque estábamos en un día sumamente frio, lo que podía hacer que el pejerrey comenzara a comer promediando el medio día. La otra clave negativa estaba en la ausencia total del viento, por lo cual la embarcación apenas derivaba y nuestras boyas casi se quedaban paradas donde las tirábamos.

De todas formas, llegaron espaciados los piques. En primera instancia Jorge logró la captura de una sardina en una de las brazoladas más largas y posteriormente, cuando soplo una leve briza que movió el agua, Walter subió su primer pejerrey; por mi parte, también a distancia, clavé mi ejemplar, el que no logré subir a bordo al desprenderse ahí nomás al lado de la embarcación.

Nuestra lenta deriva nos llevaba hacia la boca del río Barca Grande y, literalmente, nos fuimos metiendo dentro con el agua apenas irisada. Aquí, a unos metros de la boca del guazú, pudimos dar con varios piques en nuestras líneas y capturas de algunos pejerreyes muy combativos y vigorosos, pero al cortarse la suave briza de este día el pique literalmente desaparecía, aun en las brazoladas más largas.

En marcha nuevamente, salimos del Barca y remontamos otra vez el Guazú hasta pasar el Miní. Nos largamos al garete sobre la costa de enfrente donde vimos más movida el agua. Walter, por esas cosas de la pesca deportiva, dio catedra con los piques y capturas que obtuvo, por mi parte al igual que Jorge la experiencia fue más bien escasa. En realidad, durante el día contamos con suaves brizas que activaron los piques de vez en cuando.

Esta gareteada nos llevó nuevamente pasando el Braca Grande, deriva por la cual fuimos concretando algunas capturas más y al finalizar promediando ya las 16:00, decidimos dar por terminada la pesca y regresar temprano con luz solar a la guardería. Sin dudas, fue una excelente jornada, difícil para los trofeos pero compartida entre amigos, anécdotas y muchas risas.

Datos útiles: Carnadas “El Toro”, Ruta Provincial 6 y Calixto Dellepiane (Ex ruta 12 y Lavalle), Campana. Abierto desde las 6:00.

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