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Barcelona hizo todo menos el gol y ahora deberá jugarse la clasificación en Múnich ante un Bayern perfecto

Hay una buena noticia para el Barcelona: juega mucho mejor, ya se nota la influencia de su técnico, tiene jóvenes valientes forjados con la mística de la Masía y su futuro es auspicioso.

Hay una mala noticia para el Barcelona: la falta de eficacia y el 0-0 ante Benfica lo obligan a definir su clasificación a la ronda eliminatoria de la Champions League nada menos que frente al Bayern Múnich como visitante.

Los alemanes son punteros, ya están en octavos y con puntaje perfecto. El equipo de Xavi es escolta con 7 unidades y Benfica, que celebró el empate y en el final casi se leva el premio mayor con una jugada que erró increíblemente Seferovic con el arco libre, suma 5 unidades pero cierra de local frente al Dinamo Kiev. 

Aunque sea apresurado afirmarlo, ya hay indicios de Xavi en este Barcelona. Y como era de esperar por las características de sus tiempos de pantalones cortos, el equipo tiene como premisa la prolijidad y el juego asociado. Con ese repertorio, Busquets fue el eje de cada salida y Gavi, cuyo documento indica que tiene 17 años pero su rendimiento lo muestra como titular en el equipo culé y en la selección española, fue el desequilibrio en tres cuartos.

El conjunto catalán manejó las riendas desde el inicio bajo el diluvio del Camp Nou. Pero falló en la definición. Y esa será una tarea a mejorar. Jordi Alba quedó mano a mano y su bombazo no fue lo suficientemente cruzado, Memphis no pudo definir entre los centrales y Yusuf Demir lo tuvo con un zurdazo exquisito que se estrelló en el ángulo.

Nicolás Otamendi celebra el golazo que fue anulado porque la pelota había salido en el tiro de esquina. Foto: AFP

Sabía el Barcelona que un triunfo devolvía el pasaje a la próxima ronda y también que un empate oscurecía el panorama ya que la fecha final será en Alemania frente al insaciable Bayern Múnich, que ganó los cinco que jugó, con 19 goles a favor y tres en contra.

Traducir la mejora del rendimiento en el resultado será la cuestión. Ya no está Messi para maquillar cualquier dificultad. Hay muchos chicos que recién están arrancando su camino en un equipo en reconstrucción. En esa búsqueda, si no mejora la efectividad la pasará mal en los partidos de mayor dificultad.

Más aún al ver que Benfica, haciendo poco y nada, casi lo golpea en un par de minutos. Primero lo tuvo Roman Yaremchuk con una palomita a quemarropa, desde el área chica, que solo los reflejos de Ter Stegen podían bloquear. Fue una atajada sensacional del arquero alemán con su rodilla derecha.

La pelota se fue al córner y desde ese envío desde la derecha la pelota derivó en Nicolás Otamendi, la figura del conjunto visitante, que la clavó de zurda. Pero cuando el argentino festejaba el 1-0, un golazo, el juez Sergey Karasev le ahogaba el grito debido a que la pelota había salido en la parábola del tiro de esquina.

Si para Barcelona, el triunfo era la clasificación, para los portugueses la derrota significaba despedirse de la Champions. Por eso su postura seguía siendo conservadora.

En el segundo tiempo, el equipo de Xavi mantuvo la calma, siguió construyendo juego de un lado al otro, con paciencia para retroceder y armar de nuevo cada acción. Siguió controlando y acorralando a un Benfica que solo se dedicaba a resistir.

Lo tuvo De Jong con un cabezazo entrando a la carrera al corazón del área pero lo tapó el arquero Odisseas Vlachodimos.

Entro Dembelé para darle cambio de ritmo en los metros finales. Y el Barcelona no paró de buscar. Con el sello de Xavi. Aunque no haya tenido el premio del triunfo. Y quizá el 8 de diciembre en Múnich le cueste una histórica eliminación. 

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