vivir-10-dias-como-un-hippie:-la-experiencia-al-interior-de-una-comunidad-libre-en-san-marcos-sierrasSociedad 

Vivir 10 días como un hippie: la experiencia al interior de una comunidad libre en San Marcos Sierras

Al noroeste de la provincia de Córdoba existe un lugar donde la comodidad y el confort no son objetivos, pero los beneficios de la vida simple superan ampliamente a las incomodidades.

Dejarlo todo, vivir en una casa sin puertas ni inodoro, pero donde el beneficio es la libertad. (Foto: Captura Telenoche)

¿Alguna mañana de camino al trabajo pensaste dejar todo y salir corriendo de la ciudad? ¿Alguna tarde en alguna de las filas que hacemos para pagar cosas, pensaste que la vida pasa por otro lado? ¿Alguna vez mientras le pagabas al paseador de perros, a la niñera, al pintor, o al jardinero sentiste que hubiera estado mejor hacerlo vos mismo? Bueno, este tipo de preguntas también se las hicieron en algún momento la gente que conocí en San Marcos Sierras. Pero ellos se las tomaron en serio y cambiaron su vida.

En la comunidad hippie de San Marcos Sierra hay línea directa con la naturaleza. (Foto: Captura Telenoche)

En los alrededores de San Marcos Sierras, en el noroeste de la provincia de Córdoba, se instaló una comunidad hippie que sigue un estilo de vida heredero de la contracultura de los años 60.

Los primeros en llegar fueron quienes fueron corridos por las dictaduras, en tiempos en donde por llevar el pelo largo podías terminar preso. Pero en las siguientes décadas continuó fluyendo sobre la zona una inmigración de jóvenes muy heterogénea en busca de una tierra prometida.

Un lugar en donde -como soñaron los pioneros-, podrían vivir en armonía y conexión con la naturaleza.

Leé también: Diez días en el olvido: cómo es la vida de la comunidad wichí en Salta con calor extremo, sin luz ni agua ni nada

Muchos se visten de colores, fuman o no usan desodorante y por eso llevan la etiqueta de “hippies”. Pero son bastante más que ese estereotipo, son seres humanos en la búsqueda de sí mismos.

Iris y Miguel me abrieron las puertas de su casa de par en par para pasar allí una temporada. Pero lo que hicieron conmigo no fue una excepción. En San Marcos Sierras la entrada a las casas es más libre que en cualquier otro lugar.

Para llegar a la casita hubo que caminar cuarenta minutos, subir un cerro y bajarlo hasta llegar a un pequeño valle. (Foto: Captura Telenoche)

Tanto es así que una noche me tocó dormir en una casa sin puertas. Con nada de puertas. Para llegar a esa casita tuvimos que caminar cuarenta minutos.

Subir un cerro y bajarlo hasta llegar a un pequeño valle se levantaba la ermita de piedra y madera. Para alguien como yo que nació en un departamento de 65 metros cuadrados con rejas en el balcón y que todas las noches cierra la puerta de su casa con dos llaves, fue una experiencia reveladora.

Allí, la comodidad o el confort no son objetivos en la vida. Ellos construyen sus casas con sus propias manos a base de barro, botellas y plantas. Muchos tienen que acarrear agua de arroyos lejanos para beberla o usarla para lavarse. Y hasta los inodoros son distintos ya que, en los baños secos que ellos usan, no todo se termina con apretar el botón. En San Marcos Sierras todo parece más difícil.

Pero para ellos lo “difícil” es vivir como el mundo dice. Los beneficios de la vida simple superan ampliamente a las incomodidades. Disponer del propio tiempo, vivir en conexión con la naturaleza o no tener jefes son parte parte importante de la vida que ellos conquistaron.

Saben que la sociedad “productiva” no los termina de entender y muchas veces los juzgan y los critican. Pero no hay nada en el mundo que les importe menos. El rechazo de los que no los entienden es un poroto comparado con los beneficios de la libertad.

Articulos relacionados