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Con un ojo en el dólar, Guzmán busca un guiño clave del FMI antes de las fiestas

Después de mostrarse el miércoles en la marcha en apoyo a Alberto Fernández, Martín Guzmán estuvo trabajando el domingo de cara a un cierre de año intenso. Sentado con su notebook frente a los bosques de La Plata, la ciudad donde nació y se recibió de economista, acompañado de un mate y vestido con una remera del US Open del 2019, otra de sus pasiones que en su momento casi lo llevan a seguir otro rumbo profesional.

El ministro de Economía tiene sus motivos para no desconectarse. La primera semana posterior a las elecciones las reservas cayeron US$ 334 millones, se dispararon los dólares financieros regulados y el próximo 22 de diciembre habrá que pagar US$ 1.880 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI), consumiendo así los DEG recibidos en agosto. Ahora, Guzmán aguarda un guiño clave del organismo antes de las fiestas.

Su apuesta pasa por la reunión de fin de año del directorio ejecutivo del Fondo. Si bien no hay una fecha confirmada, la expectativa es que de allí surja la señal para poder avanzar de inmediato en el envío de la carta de intención y la firma del memorándum de entendimiento, como anticipó este domingo Clarín. “La pelota está del lado de ellos, para avanzar hace falta el OK del Fondo”, aseguran en la Casa Rosada.

Siguiendo ese esquema, el primer paso será que el staff eleve al board la propuesta argentina explicitada en las negociaciones iniciadas hace ya dos años. Y, luego, los 24 directores junto a la directora gerente, Kristalina Georgieva, deberán adoptar una recomendación. La idea es que eso ocurra antes de la licencia que se toman los funcionarios del organismo por el receso de fin de año. 

Guzmán aceleró las gestiones con Washington después de las elecciones. Aunque todavía no fue invitado al Congreso para defender el Presupuesto 2022 y recién presentará en las primeras semanas de diciembre su plan económico plurianual, el ministro ya le compartió al Fondo los lineamientos de esta iniciativa, que aún no fue debatida con la oposición ni se conoce su contenido públicamente, según fuentes oficiales.

Lo que se conoce hasta ahora, según supo Clarín, es que se busca aproximarse al déficit cero para el 2026. Este año, las cuentas públicas cerrarán con un rojo primario del 3% o menos, muy por debajo del 4% presupuestado para este año, pero también del 3,3% proyectado para el 2022. El ministro quiere reducir el desequilibrio con el recorte de subsidios a la energía y más ingresos por el crecimiento de la actividad, pero el Fondo le pide ir más rápido.

Guzmán asegura la semana pasada en una entrevista en Radio Con Vos que “recortar el gasto público no funciona” ya que “sería detener la recuperación”, y afirmó que la propuesta para llegar a un acuerdo con el FMI cuenta con el supuesto aval de Cristina Kirchner y Sergio Massa, los principales accionistas del Frente de Todos.

El anuncio del envío de ese programa plurianual, sin embargo, no alcanzó por para aplacar los ánimos. Tampoco las otras señales enviadas después de los comicios del domingo, como fueron el endurecimiento del cepo y la decisión del Banco Central de dejar de intervenir en el mercado de los dólares financieros para dejar de perder reservas, lo que implicó validar un incremento de la brecha cambiaria.

“El retiro de las ventas del Banco Central en mercado del contado con liquidación es una señal pero no se si es suficiente, pero también lo hace para preservar reservas y tratar a su vez acortar las distintas brechas aunque no la que hay entre el oficial y contado con liquidación”, dijo Daniel Marx, exsecretario de Finanzas.

El Banco Central registró el nuevo clima la semana pasada, cuando el volumen operado en el mercado de cambios se mantuvo por encima de los promedios habituales con una sostenida demanda en un contexto de postergación de liquidaciones de exportaciones especialmente del complejo cerealero, dentro de los plazos reglamentarios”, sumada a un sector importador que sigue demandando divisas.

Sin intención de acelerar el tipo de cambio por el momento y desanclar aún más la inflación, el Gobierno espera que las fiestas y las vacaciones sirvan para canalizar la mayor emisión de pesos por el gasto estacional en sueldos y jubilaciones. La preocupación de los economistas es por lo que pueda pasar después de fin de año. José Luis Machinea devaluó un 40% el 6 de febrero de 1989 y Juan Carlos Fábrega un 23% el 23 de enero de 2014.

En ese contexto, Guzmán sabe que un mensaje del board sería bienvenido por los mercados. Hasta ahora el Fondo solo confirmó la intención de analizar el pedido de revisión de sobretasas. Los planes para cerrar un acuerdo antes de fin de año podrían verse complicados por otra posibilidad: un pedido de acciones previas a la firma de un memorándum, un requerimiento que podría incluir, por ejemplo, una suba en las tarifas. 

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