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¿Gana la Argentina si firma con el FMI un año más tarde?

Hace exactamente un año el ministro Martín Guzmán conversaba con el FMI para firmar un Acuerdo de Facilidades Extendidas. Doce meses después continúa haciendo lo mismo.

El Gobierno promete esta vez que la negociación terminará antes de fin de año. Para el mercado estará lista unos meses más tarde. Coinciden en que será antes de marzo, fecha tope para no entrar en default con el Club de París y de paso prorrogar el pago de un vencimiento que cae ese mes (US$ 2.900 millones).

En La Cámpora critican al ministro de haberse tardado. Dicen que Guzmán esperó para ganar credibilidad ante el FMI mostrando que era capaz de llevar a adelante lo que el staff pide: más ajuste fiscal. Y vaya si lo hizo: el déficit de las cuentas públicas pasará de 6,5% del PBI en 2020 a una zona de entre 3% y 3,5% este año según distintas estimaciones privadas.

El tema es que el Fondo ahora le pide un déficit de 2,5% del PBI para el año que viene (Guzmán quiere 3,3%).

“La credibilidad que Guzmán consiguió ante el mercado por ajustar este año vale poco”, dice un integrante del ala política del Gobierno y La Cámpora. “No ganó nada esperando y no está mal que ahora pague un costo interno”, dice en referencia a que ni Cristina ni Máximo salieron hasta el momento a respaldar públicamente ni el anuncio de Alberto Fernández (dijo el domingo pasado que enviaría un proyecto al Congreso en diciembre para negociar con el FMI, un programa plurianual), ni las declaraciones de Martín Guzmán (dijo que la vicepresidenta avala la negociación con Washington).

“Fue una oportunidad desaprovechada. Hubo soberbia, creer que no hacía falta cerrar con el FMI” (Andrés Borenstein).

Por su parte, los que defienden al ministro aducen que Cristina Kirchner y La Cámpora no quisieron firmar con el Fondo antes. Ponen como ejemplo distintos momentos en los que el kirchnerismo criticó la necesidad de corregir las tarifas e ir al Fondo, como el acto de fin de 2020 en La Plata, el discurso de la vicepresidente en marzo mientras Guzmán estaba reuniéndose con Kristalina Georgieva en Estados Unidos o las iniciativas de Oscar Parrilli y Fernanda Vallejos en el Congreso para no pagar los vencimientos de capital con los DEG que giró el organismo, entre otros.

También recuerdan que Guzmán había decidido dejar a un lado a Federico Basualdo, subsecretario de Energía Eléctrica, porque se negaba a apoyar al ministro en la corrección de las tarifas y La Cámpora frenó la movida de Guzmán.

Guzmán había arreglado con los bonistas privados en agosto de 2020.

Luego salió a decir que ahora era el turno de reestructurar la deuda con el FMI (US$ 43.294 millones según los cálculos de Economía).

“Hace un año con la pandemia el FMI era más flexible. Se ha perdido el tiempo” (Gabriel Rubinstein).

En octubre de 2020, cuando el dólar blue llegó a $ 195 y la brecha fue casi 130%, el Gobierno anunció que Argentina solicitaría un acuerdo de Facilidades Extendidas para refinanciar ese monto. El plan otorga 4 años de gracia y hasta 10 para repagar. En el medio hay que comprometerse a hacer reformas estructurales.

Las condiciones del préstamo no son sujetas a discusión, una pretensión idílica del Gobierno argentino que pretendió instalar en la agenda local y en el FMI.

¿Oportunidad perdida?

Tres economistas consultados por Clarín coincidieron en que no.

“Hace un año con la pandemia el FMI era más flexible”, dice Gabriel Rubinstein respecto a que el mundo ya no tiene tanto miedo con el Covid y el Fondo no estará ya tan flexible con las ayudas.

Un argumento similar había dicho el ex viceministro de Economía Emmanuel Alvarez Agis a Clarín en junio pasado.

“Cuanto más nos alejamos de la recuperación pos Covid, más probabilidad habrá que el FMI diga ‘bueno, pasó el Covid y hay que ajustar y devaluar’”. Alvarez Agis hoy reafirma el punto que mencionó aquel entonces.

“Hubo una oportunidad perdida por la soberbia de pensar ‘transcurramos las elecciones sin hacer ajustes y sin el FMI’”, dice Andrés Borenstein. “Por la retórica de este gobierno es difícil que generan credibilidad y entonces esa credibilidad debería venir de la mano de un programa económico con la firma del FMI. Esto puede ayudar”.

“Hubiera tenido mejor acceso al financiamiento local y externo Guzmán este año con un acuerdo con el FMI, era una oportunidad para reforzar la credibilidad de Argentina”, dice Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma. “Ahora sólo se buscará patear los pagos para adelante pero eso no soluciona el problema porque el tiempo pasa y si no se corrigen los desequilibrios la deuda en el futuro será tan insustentable como antes”.

Hace un año el riesgo país estaba en 1.350 puntos (el viernes cerró en 1.744) y dejaban Buenos Aires Julie Kozack, Luis Cubeddu y Trevor Alleyne, la misión del FMI.

Argentina tiene que pagarle al FMI U$S 1.900 millones el 22 de diciembre, luego US$ 1.000 millones en enero y febrero y, finalmente, US$ 2.900 millones el 22 de marzo de 2022. Las reservas netas son unos US$ 6.500 millones. El reloj corre.

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