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Tragedia: un nene de 6 años murió electrocutado por lavarse las manos en un barrio sin agua ni cloacas

Un nene de 6 años murió electrocutado en un barrio precario de Ciudad Evita, en La Matanza, luego de querer lavarse las manos dentro de un lavarropas. El barrio donde sucedió la tragedia existe hace 3 años y sólo una de las cuadras cuenta con una conexión de electricidad formal. Tampoco hay agua de red ni cloacas. A fines de septiembre, el INDEC informó que en el primer semestre del 2021 la pobreza infantil en el país había ascendido a 54,3%.

Omar era uno de los tantos chicos que vivía en el barrio 28 de octubre, un asentamiento improvisado que desde hace tres años sirve como el único sitio de contención para 150 familias. Allí el nene estaba asentado con sus padres y sus tres hermanos sin agua corriente, cloacas y con una conexión eléctrica de extrema precariedad. 

El domingo cerca de la noche, el niño fue a lavarse las manos a uno de los dos tachos donde su familia recolectaba agua para diferentes necesidades. Pero Omar decidió limpiarse en el agua que se había acumulado en el lavarropas de su casa, que estaba enchufado. En ese momento recibió la descarga eléctrica mortal que culminó con su vida. 

Luego del hecho, una vecina intentó reanimarlo e inmediatamente lo llevaron al hospital, pero era tarde. El nene murió de un paro cardiorrespiratorio y las condiciones de vulnerabilidad donde vivía le costaron la vida. 

La “platita” del gobierno y su destino

“Podría haber sido mi hijo”

De acuerdo a los datos que publicó el INDEC los números de la pobreza infantil ascendieron a 54,4% en el primer semestre del 2021, una verdadera tragedia económica y social que atraviesa el país. De acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el organismo gubernamental, la pobreza impactó en 5,9 millones de niñas y niños menores de 14 años. A eso se suma el dato de que 16,6 son indigentes.

La referente y vecina del 28 de octubre, Iris Aguayo, le dijo a La Nación que tras el shock inicial por la muerte del nene lo que sintió fue una profunda impotencia. “Podría haber sido mi hijo”, manifestó la mujer en estado de conmoción. También develó que no puede sacarse de la cabeza la imagen de desesperación de la madre de Omar y la descompostura que le provocó la pérdida de su hijo. 

Además, la mujer describió que del barrio de cinco manzanas que nuclea a 150 familias, sólo una de las cuadras tiene conexión formal de electricidad contra otras de armado precario e improvisado. Además, cuatro canillas comunitarias son las que abastecen de agua a los vecinos. El lugar tampoco cuenta con zanjado, lo cual es un problema manifiesto cuando hay precipitaciones. 

“A lo largo de estos tres años, hicimos todo tipo de reclamos para que el barrio se pudiera mejorar, pero nunca tuvimos respuesta. Los habitantes de los barrios populares también tenemos derecho a vivir bien. Esta familia había llegado al barrio hace un año más o menos. Antes alquilaban en otra parte, pero no pudieron seguir pagando el alquiler. El papá es cartonero y la mamá, vendedora ambulante. Los vecinos los ayudaban con el cuidado de los chicos mientras ellos salían a trabajar. Ahora tienen que llorar la pérdida de un hijo que solo quería lavarse las manos. No es justo”, dijo Aguayo. 

GI/FL

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