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El 17 de octubre también quedó en medio de la pelea interna del Gobierno

Alberto Fernández sorprendió en la tarde de este jueves al convocar a la militancia peronista a movilizarse por el Día de la Lealtad, este domingo. Fue una sorpresa porque lo hizo pocas horas después de haber dado de baja el acto central que preparaba el jefe de Gabinete en La Plata. Aunque en el Gobierno nadie lo confirma, dirigentes del oficialismo apuntan que la marcha del Presidente es, en rigor, un modo de neutralizar a los dirigentes cristinistas que pretendían convertir el acto tradicional del peronismo en una manifestación contra el Gobierno. El Presidente oficializó la invitación a la militancia después de que varios dirigentes del kirchnerismo hicieran público que se movilizarían.

“El domingo 17 es el Día de la Familia. Celebremos. Y por la tardea partir de las 16, ahora que podemos, movilicémonos a todas las plazas para conmemorar esa gesta popular extraordinaria que fue el 17 de octubre de 1945″, reza el comunicado, con membrete del Partido Justicialista y la rúbrica del Presidente, máxima autoridad partidaria a nivel nacional.

La vicepresidenta Cristina Kirchner avaló la convocatoria al retuitear la publicación del perfil oficial del PJ. “Hagámoslo en paz y unidad, celebremos en familia con todos los cuidados y respetando los protocolos que este momento nos impone”, añadió el mandatario.

Fernández optó finalmente por convocar a replicar manifestaciones peronistas en plazas a lo largo y ancho del país, una idea que empujaban sus ministros más políticos, tal como adelantó Clarín. Sin embargo, antes de que Fernández difundiera el comunicado del PJ, hubo insistente presión de dirigentes cristinistas para movilizar: desde Madres de Plaza de Mayo pasando por la CTA; el ministro bonaerense y secretario general de La Cámpora, Andrés Larroque, el ministro de Cultura Tristán Bauer en una conferencia en Casa Rosada y la ex diputada nacional Alicia Castro.

Paradójicamente, este mismo martes el jefe de Gabinete había dado de baja el acto en el que el Presidente sería el único orador para desafiar las directrices del consultor y virtual jefe de campaña Antoni Gutiérrez Rubí, quien desaconseja los actos más tradicionales. “Es el día de la madre”, se justificó para suspender la convocatoria que había anticipado a la cúpula de la CGT durante el almuerzo que mantuvieron con Fernández y el ministro del Interior Eduardo “Wado” de Pedro, principal delegado de Cristina Kirchner en el Ejecutivo. Los sindicalistas, a través del titular de la UOM, avisaron primero que no movilizarían el domingo por la misma razón.

Caído el acto del domingo, la decisión de la Casa Rosada era plegarse a la conmemoración de la central obrera el lunes 18, frente al monumento al Trabajo, donde no había previsto que hubiera oradores.

La cúpula de la CGT tiene más afinidad con el Presidente que con el kirchnerismo duro a pesar de los acercamientos entre Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez con los referentes de La Cámpora, Máximo Kirchner y De Pedro. “He visto, gobierno tras gobierno, muchas agachadas de la CGT para no reclamar. Pero que los muchachos se acordaron de que el domingo es el día de la madre y quieren estar con la mamá, me supera”, se lamentó Castro, la ex embajadora en Gran Bretaña y Venezuela.

La ex diputada no fue la única dirigente k que disparó contra la decisión de Fernández de bajar el acto. “El 17 de octubre vamos a marchar contra el pado de la deuda del FMI. Es impresionante la cantidad de personas que confirmaron que irán a Plaza de Mayo”, dijo Hebe de Bonafini a la AM 750. La titular de Madres fue lapidaria con Fernández. “Me dio vergüenza, le gusta estar con los ricos“, sostuvo a propósito de las reuniones del mandatario con empresarios.

Bien temprano, en declaraciones a El Destape, Larroque había señalado que también marcharía. “La verdad que voy a ir (al acto del 17) porque me parece que hay que estar con la gente. También iré el 18”, matizaba. Cerca del Presidente negaron una marcha atrás o presiones de sus aliados. “No tiene sentido. Se bajó el acto, pero nunca la movilización”, insistían sus dirigentes más fieles. 

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