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Lionel Messi y Luis Suárez, el reencuentro de los amigos que ahora son rivales en la cancha

El video se hace viral. No es un gol, no es una asistencia, tampoco es un escándalo que querían ocultar. Hay un español, un argentino y un uruguayo en un aeropuerto. Parece la introducción a un chiste retrógrado. Es un acto reflejo, una escena instantánea que se cajoneará en el archivo. Al llegar encontrarse con una valla al ingreso de la puerta de embarque, Lionel Messi se agacha y pasa por debajo, Luis Suárez levanta y estira su pierna derecha para superarla por arriba mientras Jordi Alba sigue camino y la rodea para hacer el camino correcto.

Cuando a Suárez le preguntaron en una entrevista cómo nació la amistad con Messi no supo marcar un momento exacto. Habló de feeling y empezó a sacar cartas mundanas: tienen la misma edad, comparten costumbres sudamericanas como el mate y el asado, tienen hijos chiquitos que también combinan actividades y sumaron la buena onda que se generó entre sus compañeras de vida, Antonela Roccuzzo y Sofía Balbi, quienes a su vez repasan un camino calcado desde el noviazgo infantil cuando triunfar en el fútbol era solo un sueño.

El verano europeo de 2014 los encontró por primera vez juntos en el vestuario del Barcelona. Cuentan que por entonces, Messi había hecho fuerzas para que llegara su amigo Sergio Agüero, pero que el director deportivo, Andoni Zubizarreta, no consiguió sacarlo del City.

En 2014, los primeros días de Messi y Suárez en el Barcelona en un entrenamiento junto con Mascherano. Foto AFP

Leo venía de pasarle de cerca a la Copa del Mundo en la final esquiva contra Alemania. Lucho aterrizaba en tierras catalanas (a cambio de 81 millones de euros) como Bota de Oro, después de una temporada brillante con Liverpool en la Premier League. Y le sumó una yapa inesperada: por el mordisco a Giorgio Chiellini en el Mundial de Brasil debía cumplir una sanción de cuatro meses.

Durante ese lapso, el uruguayo no podía siquiera entrenarse con sus nuevos compañeros. Y la incógnita que preocupaba a los medios catalanes era saber cómo encajaría su carácter en un vestuario hermético con líderes pulcros como Xavi e Iniesta.

Su debut llegó recién el 25 de octubre. Y un mes más tarde, el primero de sus 198 goles en 283 partidos con la camiseta blaugrana para instalarse como el tercer máximo anotador de la historia por detrás de César Rodríguez (230) y de Messi (672).

El legado y la amistad quedaron marcados dentro de la cancha con la sigla MSN. Suárez llegó para ponerle el moño a la sociedad Messi-Neymar. El tridente levantó 10 títulos y marcó 364 goles en 181 partidos, un promedio de dos por encuentro.

Los Messi y los Suárez, de vacaciones en el Caribe.

Entre el uruguayo y el argentino la química continuó luego de que Neymar decidiera irse a París. El balance marca que Messi le dio Suárez más asistencias que a ningún otro compañero: 39. El resto queda muy lejos: para Ney fueron 20, el tercero más asistido fue Pedro, con 17, seguido por el Guaje Villa y Samuel Eto’o, con 12.

Y la sociedad fue recíproca ya que el uruguayo asistió al argentino en 47 goles. De esta manera, la cuenta llega a 86 goles del Barcelona con el sello de sus combinaciones, casi el doble de la mezcla de Leo con Iniesta (47), Neymar (42), Dani Alves (41) o Xavi (32).

“Chavalín, sé que las palabras sobran para decir la historia que escribiste”, arranca la carta de Suárez a Messi ante la sorpresiva salida al PSG. Y subraya que siempre va a estar agradecido por cómo lo recibió.

Un año antes, se invertían emisor y receptor, con Instagram otra vez como plataforma de despedida. “Me venía haciendo la idea pero hoy entré al vestuario y me cayó la ficha de verdad. Que difícil va a ser no seguir compartiendo el día a día con vos, tanto en las canchas como afuera. Los vamos a extrañar muchísimo. Fueron muchos años, muchos mates, comidas, cenas… Muchas cosas que nunca se van a olvidar, todos los días juntos”, escribía Leo para Lucho, que se iba por la puerta de atrás hacia el Aleti.

Lo que hicieron en Barcelona quedará en los libros. Y lo que ocurre ahora en las tres historias paralelas también está a la vista: mientras el club se deshilacha, el uruguayo grita campeón de LaLiga y viene de clavarle el puñal de la ley del ex; el argentino disfruta de su reivindicación en la Selección y asume un desafío grande en el PSG.

En familia, en el casamiento del uruguayo en 2018: Suárez y Sofía Balbi con sus hijos Delfina y Benjamín junto a Messi y Antonela Roccuzzo y sus hijos Thiago y Mateo.

El reencuentro

Este domingo volverán a verse. Vivían a 100 metros de distancia en Castelldefels, el álbum ofrece fotos cada verano en Ibiza, hay mates, hay chapuzones desde un yate, hay bromas con los hijos, hay vestidos de gala en los casamientos y brindis descontracturados en algún boliche.

Con la camiseta de la selección se enfrentaron 8 veces, con cinco triunfos argentinos y tres empates, uno de ellos con clasificación uruguaya por penales. Messi metió cinco goles y Suárez solo uno. A estos choques hay que sumarles el 0-0 por la Liga española en mayo en el Camp Nou y con el uruguayo como visitante ilustre.  

En la cancha de River fue su primer duelo cuando todavía no había amistad, el 11 de octubre de 2008. Messi tardó 5 minutos en abrir la cuenta en la fecha 9 de las Eliminatorias rumbo a Sudáfrica. Al equipo lo dirigía todavía Alfio Basile y ganó 2-1: Agüero aumentó la cuenta y Diego Lugano descontó para la visita.

Un año más tarde, en Montevideo, fue el segundo choque, con otro triunfo argentino, el del gol de Bolatti, la clasificación agónica y “con todo respeto para las damas, que la sigan chupando” de Maradona.

La tercera fue la vencida para Uruguay. En la cancha de Colón, por los cuartos de final de la Copa América 2011, con el Checho Batista en el banco nacional, la Celeste ganó por penales y dio un paso clave rumbo al título.

Camino al Mundial de Brasil, en Mendoza ganó Argentina 3-0 con doblete de Messi y en Montevideo la revancha fue para Uruguay 3-2, con el primer gol de Suárez a la Argentina, aunque esa noche no jugó la Pulga.

Rumbo a Rusia 2018, Messi marcó el 1-0 el definitivo ante el equipo de su amigo otra vez en Mendoza y en el Centenario igualaron en cero. Esa noche, posaron para una foto antes del partido: la camiseta de Suárez tenía un 20 estampado en el pecho y la de Messi el 30 como padrinazgo a la intención de ambos países de organizar el Mundial 2030.

La única vez que marcaron ambos fue el 18 de noviembre de 2019 en un amistoso (2-2) en Tel Aviv ya con Lionel Scaloni como DT argentino. Y el último cruce, por la fase de grupos de la Copa América que consagró a la Selección, fue triunfo albiceleste 1-0 con gol de Guido Rodríguez.

Capitanes y amigos: a los 34 años los dos sueñan con su último Mundial en plenitud. (Foto: MARCELO CARROLL)

Con la camiseta Celeste, Lucho marca un gol cada 159 minutos. Jugó 124 partidos, ganó 60, empató 39 y perdió 25. Gritó 64 tantos, jugó tres Mundiales y levantó la Copa América 2011 en Argentina.

Con la celeste y blanca, Leo lleva 79 tantos en 153 partidos. Y vive el clímax a los 34 años, con una soltura inédita, el alivio de la conquista americana y el sueño mundialista en Catar.

Para Argentina, el partido del domingo lo puede hacer poner un pie en la cita máxima. Uruguay, más ajustado, seguramente hará cuentas hasta el final. Para Messi y Suárez, será la excusa de un nuevo abrazo. En los cien metros de la cancha, la misma distancia que los separó tantos años en Castelldefels.

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