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Se fue a Italia tras la huella de Maradona y hoy trabaja en el Inter: la argentina Micaela Acevedo

En 2017, cuando bajó del tren en la estación de Nápoles, aturdida, sola y con la valija a cuestas, la invitaron a ver algo “imprescindible”. No hablaba italiano y sintió que una música desesperadamente inentendible la envolvía: entró a La bodega, el bar cuya mesa principal está cercada (la mesa intocable a la que se sentó alguna vez Diego Maradona), y en aquel momento entendió que no sería una turista. Que ese folclore la estaba adoptando, que tenía que despedirse de la Argentina. 

Sin haberlo cruzado ni de lejos, sin haberlo visto jugar, El Diez tocó su vida de una manera mágica. A él le debe gran parte de su actual aventura. Persiguiendo su huella en el sur napolitano para dimensionar el fenómeno, Micaela Acevedo terminó saltando al norte italiano para convertirse en la donna argentina del Inter.

Periodista, 26 años, oriunda de San Luis, hoy es la mujer que brilla en la pantalla de TV de Milán. Como si se tratase de una italiana más, se la puede escuchar hablando de “calcio, allenatori, capocannonieri, catenaccio”. Detrás de esa pronunciación limpia hay una historia que se inició en El Cuyo e involucra también a Boedo.

Napolltana por adopción, pero ahora en el Norte de Italia.

Hija de un abogado y una maestra jardinera, Micaela nació el 7 de diciembre de 1994. Creció en el Barrio Visitadores médicos de San Luis, y a los 17 atravesó la primera mudanza de provincia, a Córdoba. Un año después, armó la valija hacia Buenos Aires antes del gran movimiento a Europa. “Vengo de una familia muy amante del deporte, papá jugador de tenis, hermana campeona de karate. Heredé el cariño a Diego por los relatos de mi abuelo”, arranca.

“Me enamoré del fútbol, fui Presidenta de la peña de San Lorenzo en San Luis, y de adolescente viajaba cada 15 días para ver a mi equipo. Un día mis hermanos me abrieron los ojos, me hicieron ver que lo que yo estudiaba no era lo mío y que yo tenía que ir por el camino del periodismo deportivo”.

En la “Reina del Plata” cambió la carrera de Arquitectura por el Periodismo y comenzó a ligarse a su club. Escribía para la revista Soy cuervo, colaboraba en radios partidarias, jugaba al fútbol como extremo derecho en el Club Chacabuco, pero el plan era más grande: recibirse y viajar al lugar donde cada año se licúa la sangre de San Genaro, pero se venera más la sangre maradoneana.

Mica en su “oficina”, el Giuseppe Meazza.

El primer día de esos dos meses de estadía inicial se produjo lo que los italianos llaman un colpo di fulmine (un enamoramiento a primera vista). “Entendí enseguida esa idiosincrasia napolitana. Allá es común que guarden el vaso donde tomó Diego, el pedazo de pizza que no comió. De movida Nápoles me generó una sensación rara, como sentirse atacado, entre miedo y fascinación, mucho tumulto, gritos, pero un calor humano que no puede sentirse en ningún otro rincón de Italia”.

A su regreso a la Argentina comenzó a reunir la documentación necesaria para adoptar la ciudadanía. Otra vez en Nápoles, las primeras semanas todo fue cuesta arriba. Trabajó como moza en una pizzería y en el sector limpieza de una góndola de vinos, mientras estudiaba el idioma a la perfección y se presentaba en programas deportivos locales. “Si era necesario empezaba sirviendo café”, se ríe. A los seis meses comenzó a colaborar tímidamente en una emisora local, Radio Marte. Ese fue el puente hacia el mismo programa en versión televisiva (Si gonfia la rete, Se infla la red, por Canal Otto).

Ante su fluidez, el siguiente paso fue ser invitada en el canal Sport de Italia. El crecimiento profesional era inminente, pero implicaba una decisión: dejar su amado Nápoles, abandonar el modo pasional propio de la zona del volcán Vesubio para instalarse en el poderoso y paralizante norte de Italia. “Tuve que arrancar otra vez desde cero, trabajar en restaurantes, repartir folletos, vender cigarrillos electrónicos. Esa lucha constante entre los sueños y los sentimientos me hacían repensar volver a la Argentina. Finalmente me quedé y empecé a dedicarme al análisis del fútbol en las redes sociales. Creo que fue el periodista y ex jugador Daniele Adani que le dio visibilidad a mis tuits y eso provocó la llamada del Inter hace dos años”.

Con su “Dios” en un cuadrito. Mica Acevedo y una historia de película.

Desde el club azul y negro ya contaban con un plantel de comunicadores en lengua española para desarrollar contenidos para los hinchas hispanos y en esa dinámica Acevedo se adaptó a la perfección. Empezó como creadora de contenido para Sudamérica, hasta que se animó a realizar entrevistas y análisis táctico en Inter TV. En 2020 hizo la cobertura de la Europe League y viajó a España y a Alemania. Hoy tiene entre sus tareas seguir la Champions League.

Helenio Herrera como el DT argentino que hizo historia en Inter. O futbolistas de la talla de Atilio Demaría, Antonio Angelillo y Humberto “Bocha” Maschio supieron dejar huella allá para abrir camino después a tantos otros compatriotas, Diego Simeone, Walter Samuel, Esteban Cambiasso, Diego Milito, Mauro Icardi… Ahora es ella la que planta bandera y se mete en la historia institucional del club fundado en 1908. “Como buena alumna, me compré todos los libros posibles y leí absolutamente todo sobre esa relación rioplatense”, advierte.

“Mi trabajo no tiene horarios precisos. Un día mi oficina puede ser el estadio, donde grabo una previa, y otro ocuparme del post partido”, cuenta de madrugada, después de una jornada extenuante. “Ya me solté y en cámara hablo todo en italiano. Son muchas las mujeres que trabajan en Inter, de hecho hay más mujeres periodistas que hombres. Allá el argentino está muy bien considerado después de la influencia de tantos jugadores. Fue hermoso firmar mi contrato en una sala del club llamada Argentina”.

Todavía tiembla cuando se recuerda ingresando al San Siro por primera vez ya como parte del staff del Internazionale Milano. “Nunca había cruzado a Javier y al día siguiente de mi comienzo me envió un mensaje de bienvenida. Esos detalles lo hacen más grande de lo que ya es aquí”, suma la que todavía se siente como flotando.

Un día en la oficina, el estadio San Siro.

Incansable, la puntana que vive a 20 minutos del Giuseppe Meazza y para extrañar menos los sabores argentinos suele almorzar o cenar en el restaurante El gaucho, de Zanetti, hace malabares para compatibilizar su otro trabajo. Es la cara de Como TV, el canal del club Como, de la serie C. Versátil, se la puede ver con soltura entrevistando a Álvaro Recoba, Hernán Crespo, Iván Ramiro Córdoba o Romelu Lukaku y al instante pasar al modo análisis futbolístico, nicho italiano en el que las mujeres tienen escasa presencia.

Revelación de bajo perfil, Micaela asoma con fuerza, saca a relucir sus cursos de táctica y estrategia y toma como fuente de inspiración a Morena Beltrán, la colega de ESPN estudiosa del juego. “Sé que tal vez no vuelva a vivir en la Argentina nunca, pero vivo tratando de pensar que sí, para que no se haga la vida tan dura. Miro para atrás y pienso que los límites son mentales, fue muy arriesgado viajar sola, atravesar situaciones complejas y no contarle mis malos días a la familia. Pero con el resultado a la vista, sé que valió la pena”.

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