¿que-viene-con-el-dolar-y-la-economia-ahora-que-pasaron-las-paso?Economía 

¿Qué viene con el dólar y la economía ahora que pasaron las PASO?

Las primarias PASO pasaron y llegó el tiempo de nuevas decisiones económicas y políticas.

Con el marco de referencia de la elección de ayer hay muchas dudas sobre el accionar del gobierno en las próximas semanas pero también muchas certezas.

La principal certeza es que el gobierno hará todo lo posible y más para no devaluar el peso antes del 14 de noviembre, fecha de las elecciones legislativas.

La decisión está pero la duda es si cuenta con los elementos suficientes para evitar un salto cambiario de de magnitud que pueda actuar como combustible adicional para inflación y el empobrecimiento del poder de compra de los salarios.

La estrategia oficial está definida y defendida a rajatabla por el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, que en ese punto cuenta con el aval pleno de la vicepresidente Cristina Kirchner.

Sólo basta repasar uno de los párrafos conceptuales de la vicepresidente el jueves pasado en el acto del cierre de campaña del frente de todos: “cada dólar que tengamos que pagarle al FMI va a ser un dólar menos para pagar importaciones para que las Pymes produzcan”.

De ese concepto se desprenden, por lo menos, tres puntos de interés.

Uno que mientras que el presidente Alberto Fernández dice que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional “esta cerca”, la vicepresidente no aparece muy tentada a comprometerse a pagarle al organismo.

El segundo punto es que en la concepción de corto plazo de Cristina Kirchner,  no está la posibilidad de que la Argentina puede obtener más dólares en vez de alentar una política defensiva de cuidado de las divisas que tiene un límite preciso en las liquidaciones de las exportaciones del campo que, estacionalmente, bajan en la segunda parte del año.

El tercero de los puntos de interés deja abierta la puerta para un endurecimiento del cepo cambiario que en términos efectivos implicaría cerrarle más el grifo a las compras de dólares oficiales por parte de los importadores.

Para la actividad económicas, frenar las importaciones es tirarse un tiro en el pie pero, desde ahora hasta noviembre, el cierre de cepo aparece como la posibilidad con más chances de ocurrencia.

Una pregunta que cabe formular es si el Banco Central tiene los dólares suficientes para apuntalar la política que viene llevan a cabo de hacer subir al oficial un 1% por mes mientras que la inflación crece al 3%.

Los economistas que siguen de cerca los números aseguran que las reservas netas del Central están ahora en US$5.600 millones sin tener en cuenta los US$4.400 millones en derechos especiales de giro por el giro extraordinario del FMI a los países miembros para atender gastos de la pandemia.

Eso US$5.600 millones bajarían hasta US$3.000 millones a fin de año, vale la pena insistir, en base a los cálculos de los expertos que, casi de manera coincidente, apuestan a un cierre del goteo del capo cambiario.

¿En qué se irán esos dólares?. En el pago de importaciones, en pago de deuda y en los que, se supone, el Central deberá destinar a frenar la suba de los dólares libres.

En las últimas semanas el Central destinó US$845 millones para aumentar la oferta en el dólar bolsa y el “contado con liquidación” que terminó en torno de $171 mientras que el blue, una de las incógnitas importantes para los primeros días post-PASO, lo hizo en $185.

Con una distancia entre el dólar mayorista y blue de 88% la amplitud de la brecha será de ahora en más, y suponiendo que el gobierno persista en su política de atrasar al oficial, el indicador a seguir será la brecha cambiaria.

La brecha marcará la expectativa y la apuesta de los mercados a si habrá una devaluación fuerte o no después de las elecciones.

Para los expertos una brecha del orden del 90% es incompatible con cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo con el FMI para refinanciar los US$40.000 millones que vencen en 2022 y 2023.

Además, una ampliación de la brecha cambiaria siempre constituye una complicación para la fijación de precios por parte de las empresas. Una pregunta básica que se formulan los analistas de precios es qué dólar terminarán pagando para reponer los productos vendan en las próximas semanas.

La contracara de estos temas está sintetizada en otro concepto del Cristina Kirchner del jueves pasado al decir: “tenemos que mejorar los salarios”.

Desde ya que en campaña electoral ningún dirigente puede decir otra cosa pero en el caso de la vicepresidente la definición forma parte de una política que lleva años y que sólo se verificó en situaciones de atraso cambiario.

Con el dólar barato y atrasado, los precios de los productos que la Argentina exporta tienden a  atrasarse y el poder de los salarios a mejorar.

La historia a de los últimos 50 años demuestra que el atraso cambiario suele dejar réditos en materia electoral pero tiene un problema que hasta ahora no encontró solución y es una pared con la que cíclicamente chocan los políticos que en su rigidez conceptual apuestan a expandir el consumo sin pensar en que, para que sea sostenible, son necesarios dólares, muchos dólares.

Al gobierno los dólares le resultan esquivos a pesar de que en la visión del oficialismo el denostado campo le dejó este año unos US$11.000 millones adicionales por la suba de los precios internacionales que nadie sabe si volverán a llover a partir de diciembre.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Articulos relacionados