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“El teatro es experimentación”

La solemnidad y la frivolidad son los dos grandes enemigos del teatro” es una frase que Javier Daulte sigue sosteniendo con perseverancia y pasión. Estrenó como director Luz testigo, con dramaturgia de Tomás Afán Muñoz, Marina Artigas, Rubén de la Torre, Julián Marcove y Agustín Meneses. Hace función los miércoles a las 20.30. 

—¿Cómo fue el concurso que seleccionó a estas cinco obras?

—Se presentaron un poco más de trescientos textos. Mi idea era elegir un número de obras que permitiera conforman un único espectáculo, armando una combinatoria. La consigna fue que tocara tangencialmente el tema de la pandemia, no directamente. Lo armamos durante el momento de mayor aislamiento y el concurso fue con pseudónimo. Algunos de los elegidos son actores también y tienen trayecto como autores, así el caso de Julián Marcove, Rubén de la Torre y Agustín Meneses. En el elenco están: Ramiro Delgado, Lu Grasso, Silvina Katz, Paula Manzone, Agustín Meneses, Marcelo Pozzi, William Prociuk y María Villar.

—¿Cómo sobrevivió tu teatro, Callejón, durante todos estos meses?

—Fue una decisión que íbamos tomando semana a semana. No sabíamos cuánto iba a durar el cierre. Por suerte somos dueños y no teníamos que pagar un alquiler. Por eso los subsidios de Proteatro y del Int los usamos para los sueldos de nuestros técnicos, boleteros y personal de limpieza. Hubo que mantener a la gente, el teatro necesita a un equipo de personas, no sólo son las paredes. Estuvimos activos por medio del concurso y también tuvimos el Festival Callejón, que organizan Ramiro Bailarini y Sebastián Francia. Después de nueve meses pensamos con qué volver y sentimos que necesitábamos abrir. Ahora ya tenemos una cartelera al tope, y la gente está respondiendo (Recuadro). Lamentablemente hay algunas salas que habrán cerrado definitivamente sus puertas. Esto fue un tornado y quedaron muchos dañados. Si en tiempos normales es difícil sostener un teatro… imagínate en estas circunstancias. Las ayudas de los gobiernos no alcanzaron, pero sin ellas hubiera sido imposible.

—¿Volvés al teatro oficial con Recurso de amparo?

—Sí, la obra es de Laura Oliva, quien me pidió que la dirija. Ella la presentó en el Centro Cultural 25 de Mayo. Es un espacio público pero sin producción, en eso se diferencia del San Martín o el Cervantes. Te dan las estructuras pero no hay contratación, tenés que armar en cooperativa. 

—No es frecuente que tus textos vayan a la avenida Corrientes pero el próximo año estrenarás allí Las Irresponsables con Julieta Díaz, Gloria Carrá y Paola Krum: ¿por qué?

—En realidad tiendo más a explorar a nivel dramatúrgico y temático que no es para el comercial. A veces me equivoco, como con ¿Estás ahí? y Nunca estuviste tan adorable. Las irresponsables la escribí para un teatro de Barcelona, sabiendo que no la iba a dirigir. Terminé con mis prejuicios cuando conocí a Pablo Kompel. Pude trabajar con mucha libertad. Para mí el teatro debe ser un espacio de experimentación permanente. 

—Los actores siempre dicen que sos un director muy cálido. ¿Tiene que ver con tu título de egresado en Psicología?

—Siento que viví en mi formación la normalización del maltrato de los directores hacia sus elencos, que era habitual en el mundo y en el arte. Como me formé en esa escuela del horror siempre tuve claro que me quería diferenciar. La actuación es una profesión muy sensible y delicada. El proceso de ensayo debe ser algo placentero, con ganas de encontrarse. La palabra director genera malos entendidos. Es una función en un andamiaje dentro de un proyecto, pero no quiere decir que es el jefe. Todo se puede decir de manera amorosa.

Siempre la libertad 

Como un principio fundamental al entrar en la página de su propio teatro Callejón (Humahuaca 3759), desde el 2015, Javier Daulte afirma: “El teatro alternativo no es la antesala del circuito oficial o comercial. Es un fin en sí mismo.” Cuando se le pregunta cómo armó la programación, asegura: “La curaduría la llevamos Federico Buso y yo. Hay un criterio de darles espacio a los artistas que asumen riesgos. Hay nombres que no necesitan de nuestra aprobación para formar parte del espacio. Nos gusta confiar y arriesgar con ellos (como he tenido yo la suerte que en otros tiempos confiaran en mí las salas cuando me proponía ensayar y estrenar un espectáculo del cual solo tenía el título). Hay otros casos en los que no conocemos a los creadores y buscamos y pedimos referencias. En general los que vienen a la sala lo hacen porque sienten una identificación artística profunda con el espíritu del Callejón. Y eso es más que mucho”.

Se inicia la cartelera los lunes a las 20.30 con La obra pública, escrita y dirigida por Ignacio Bartolone. Continúa los martes a las 21 horas con Migrantes de Gabriel Fernández Chapo y dirección de Greta Risa. Los jueves 20.30 Imaginaria de Pablo Iglesias y Nicolás Sorrivas. Los viernes a las 21 Cazón de Rodrigo Paredes y Federico Buso. Los sábados hay tres espectáculos: a las 18 horas El placer de Jorge Einos; a las 20 Escritor fracasado sobre Roberto Arlt con dirección de Marilú Marini y a las 22.30 Suyay de Pilar Ruiz. Cierra la semana con dos espectáculos los domingos: Gansos de Guido Losantos (18) y El corazón del mundo de Santiago Loza con dirección de Lautaro Delgado Tymruk (20.30). Todas las localidades cuestan $700.

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