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“Los artistas siempre buscamos ese lugar que nos salva”

Desde septiembre se podrá conocer el espectáculo Otoño e Invierno de Lars Norén (1944-2021) en Timbre 4, con la adaptación y dirección de Daniel Veronese. Eligió a su elenco integrado por: Paula Ransenberg, Inda Lavalle, Miriam Odorico y Guillermo Aragonés. Harán funciones los sábados a las 22.45 y los domingos a las 17 horas. 

Daniel Veronese estrenó por primera vez un texto de Norén, Vigilia de noche, en el 2015 en el San Martín. Hoy recuerda: “El inicio fue en México donde me dieron a leer su obra Demonios, más tarde me llegó Vigilia y tienen muchos puntos en común. En Francia me regalaron el libro porque algunos lo asociaban con mi obra Mujeres soñaron caballos, hace de esto más de diez años. Pero fue en el 2020 que empecé a ensayarla vía zoom, durante la pandemia. Logramos una cualidad, para mí importante en el teatro: que no sea maniquea. Pasan cosas muy duras, familiarmente inaceptables, emocionalmente egoístas y mezquinas. Sin embargo, creo que la gente se puede encariñar con estos cuatro personajes. Víctimas y victimarios al mismo tiempo: esto lo hace muy humana y cercana”. 

Continúa Veronese: “Durante mucho tiempo trabajé en el teatro comercial y sé que se buscan comedias. Ya un poco antes de la pandemia y ahora más me bajé de esas propuestas. Ya las hice. Hoy no tienen que ver con mis elecciones como artista. Quiero investigar, siempre cerca de la belleza, aunque haya situaciones duras. Son caminos muy distintos”. 

—¿Cómo se adaptó este texto sueco a nuestra realidad?

VERONESE: No es importante si viven en Suecia o en un barrio privado. Creo que el público puede empatizar con los protagonistas. La cercanía no tiene que ver con el lugar sino con lo que le pasa a los personajes. 

LAVALLE: Es una sobremesa familiar, las relaciones vinculares son casi las mismas. El idioma universal pasa por el amor y el desamor. Muestra los vínculos. Nos pasó lo mismo con La omisión de la familia Coleman, cuando la llevamos a Dublín le preguntaron a su creador – Claudio Tolcachir – si se había inspirado en alguna familia irlandesa…

RANSENBERG: Esta familia es cercana, no creo que se vea como alejada de nuestra realidad.

ARAGONÉS: Hay mucha neutralidad y no hay referencias locales. La temporalidad del material es muy interesante. Este almuerzo de una familia puede ocurrir en cualquier lugar. La tensión y dificultades que se presentan permiten ser asociados. 

—¿Creen que la familia es una metáfora de la sociedad?

R: La familia siempre es muy poderosa, de por si refleja a la sociedad. Se ve el éxito y el fracaso con intensidad. Es un grupo fundante que nos marca a todos y para siempre. 

O: Si lo lees de esa manera todo puede remitir a una metáfora y la familia sería el germen de una sociedad. Muestra unos tipos de personas que las reconocemos muy claramente. 

A: Creo que es inevitable pensar en un comportamiento que tiene que ver con un sistema. Es una familia que puede ser de clase media argentina.

L: La obra está escrita en la década del ochenta donde creo que los mandatos y los patrones familiares todavía pesaban. Mis recuerdos son que en la escuela tuve solo una compañera con padres separados, porque no era moneda corriente.

—¿Cuál es la expectativa con respecto al público?

V: Creo que si la gente busca un trabajo actoral potente y quiere pensar sobre las relaciones humanas les va a interesar. Siento que hay público para todo. Me parece que cien personas por función puede haber.

L: No es una comedia pero la velocidad de sus diálogos le da algo de desopilante, como la irreverencia de sus personajes. Creo que se podrán reír. Imagino que la gente la va a venir a ver para observar cómo se construyen los vínculos. 

O: Creo que hay gente que quiere ver algo diferente a las comedias. Fue una fiesta volver a encontrase con el público, ya empecé con mi unipersonal Una, los sábados 20.30 y domingos a las 20.Salvo los barbijos y que están más separados no hay diferencias. 

R: Siento que el espectáculo apuesta a movilizar. Tiene mucha intensidad y trabajo.

Como público me interesa ver algo verdadero, no busco una comedia o un drama, sino que la propuesta sea buena.

—¿Cómo sienten que sobrevivió el teatro a la pandemia?

L: El arte está volviendo. Fue más de un año muy duro. Estoy emocionada de poder volver al escenario. La ensayamos mucho por zoom. Recuerdo que mi maestra Alejandra Boero decía que los intérpretes éramos como cucarachas que sabíamos sobrevivir, a modo de resistencia. Todo lo que se consumió durante el encierro fueron ficciones, porque existía la necesidad de ver. 

L: Los espectadores de Timbre 4 volvieron, ya que la sala cuenta con un sistema especial de ventilación. Ya se presentó Una con Miriam Odorico y tiene público. Creo que la gente está ávida de ver ficciones en vivo.

O: El teatro fue el último en abrir, fue muy difícil sobrevivir. Hicimos streaming con Una (sobre la novela de Pirandello, con adaptación y dirección de Giampaolo Samá) le gustó a la gente de Teatrix la grabaron y la van a subir a su plataforma. 

—¿Ayudaron los estados nacionales y municipales?

R: Creo que nos ayudaron poco. Hubiera deseado que los estados nos acompañaran más. Es cierto que la salud es esencial, pero fuimos los últimos en tener protocolos. Se armaron primero para lo que es más redituable. Por suerte los empresarios comerciales hicieron fuerza y trabajaron para todos. 

V: Nuestro gremio fue el más castigado, es una actividad muy damnificada. Siempre fuimos precarios, trabajamos de algo que necesita de público. Es un momento trágico para nuestra profesión. 

A: Sentí que me cuidaron. Tanto el Fondo Nacional de las Artes como el INT (Instituto Nacional del Teatro) nos ayudaron pagándonos funciones. —¿La docencia es una balsa de salvación económica?

R: Nada se puede hacer como una balsa, elegí la docencia porque me fascinaba el proceso de enseñanza y es un cable a tierra. En este país hay mucha gente que quiere estudiar teatro. 

L: Para mí es una vocación, todos sabemos que los actores tenemos un sueldo endeble. Desde la Escuela de Teatro de Timbre 4 se buscó mantener la estabilidad de sus docentes a través de los años. Me especialicé en niños y adolescentes. Volvimos en septiembre a la presencialidad. El teatro es adaptación.

—¿Cómo ven a la sociedad?

R: Veo mucha incertidumbre, tristeza, agotamiento y la muerte dando vueltas. Los artistas buscamos ese lugar que nos salva, si no trabajamos además nos morimos de tristeza. Hacer teatro y enseñarlo es mi vida.

Luz, cámara y acción

La actividad de todos por fuera de Otoño e Invierno se multiplica entre otras obras hasta más ficciones para las pantallas. “La pandemia me agarró escribiendo varios textos, algunos junto a Matías Del Federico”, afirma Veronese. Espera estrenar en noviembre Los amigos de ellos dos, en El Picadero con Héctor Díaz y Magela Zanotta. En la escritura de otro proyecto se sumó además Fernán Mirás y su título será La piedad. 

Inda Lavalle anticipa: “Voy a estrenar el unipersonal Más grande que yo de la autora francesa Nathalie Fillion, con dirección de Tamara Kiper. Será el 3 de octubre, también en Timbre 4. Está pendiente presentar La noche devora a sus hijos, de Daniel Veronese, lo presentamos vía streaming pero la idea es ahora subirlo al escenario, somos en total diecisiete y también será en Timbre 4”. 

Dentro de muy poco se podrá ver a Miriam Odorico por Telefé, ya que está en seis capítulos de Pequeñas Victorias. Dice: “Lo grabé en febrero y hago de la psicopedagoga. Ahora estoy con otra ficción, El encargado que protagoniza Guillermo Francella y seguramente terminaremos en diciembre, para Disney”. 

Paula Ransenberg está filmando la última película de Santiago Mitre: Argentina. 1985. Espera estrenar en octubre, en el teatro Regio, El amo del mundo, adaptación y dirección de Francisco Lumerman, del texto de Alfonsina Storni. Mientras que Guillermo Aragonés da la noticia de estrenar en un nuevo espacio “En el castillo de Sandro” y aclara: “Sigo con algunas funciones que van saliendo de J.Timerman de Eva Halac”.

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