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Las peleas de Alana McLaughlin: fue abusada de niña, combatió en Afganistán y ahora será la segunda luchadora trans en la historia de la MMA

La estadounidense Alana McLaughlin, ​de 38 años, se convertirá este viernes por la noche en la segunda luchadora transgénero de la historia en combatir como profesional en las ascendentes y cada vez más populares artes marciales mixtas. Lo hará contra la francesa Céline Provost en el evento “Combate Global”, que se celebrará en el Centro Univisión de Miami y será transmitido de manera exclusiva para la Argentina a través de la plataforma de Paramount+.

McLaughlin nació en Portland, en el noroeste de los Estados Unidos, y desde muy pequeña supo lo que quería para su vida. A pesar de que en repetidas ocasiones confesó sus intenciones de someterse a una reasignación de género, esto resultó una misión imposible durante su adolescencia, ya que su madre nunca la apoyó.

Al crecer en el seno de una familia extremadamente religiosa y pobre, todas fueron dificultades para McLaughlin, que además era víctima del bullying al convertirse en el blanco y las críticas de sus compañeros. Su madre y su padrastro buscaron en repetidas ocasiones que Alana desoyera su elección y hasta la obligaron a asistir a seminarios con la esperanza de que pudiera “enderezar su vida”.

McLaughlin fue abusada durante su infancia y confesó que cuando tenía apenas 5 años fue violada por una persona cercana a su familia. Debieron pasar varios años más para que su familia reconociera estos abusos y le permitiera a la joven alejarse de su abusador. A pesar de lo sucedido, el tema no volvería a surgir dentro de su hogar.

Después de terminar sus estudios, McLaughlin se unió al ejército en 2003. Y gracias a sus fortalezas ascendió rápidamente al rango de sargento. Sus grandes tareas la llevarían a viajar a Afganistán, donde combatió junto a un grupo de élite conformado por otros 11 soldados. Mientras tanto, ella seguía preguntándose si debería decirle a sus compañeros que se identificaba como una persona transgénero.

A la par de su servicio militar, Alana comenzó a realizar un tratamiento de hormonas, algo que interrumpía periódicamente al comenzar a notar cambios en sus pechos. En 2015, y tras seis años de servicio a su país y ocho condecoraciones, McLaughlin tomó la determinación de apartarse de la fuerza y mudarse a Asheville, una pintoresca ciudad ubicada en Carolina del Norte, donde terminó la carrera de Bellas Artes.

Apenas un año después, volvió a su Oregon. Se afincó en Portland y allí comenzó a practicar artes marciales mixtas. Alana se había fanatizado con el deporte durante la primera década de este siglo. Incluso veía todas las veladas de UFC durante su servicio en Afganistán. Este escape le resultaba vital a McLaughlin para cuidar su salud mental, ya que estaba atravesando un duro momento tras ser diagnosticada con estrés postraumático tras la guerra y los abusos sufridos.

La luchadora asegura que su paso por el Ejército fue clave para hoy en día dedicarse a los deportes de contacto, ya que logró adquirir una impecable ética de trabajo y una gran voluntad para superarse a sí misma.

“Toda mi vida fui un enano, no tenía la talla adecuada, me intimidaron, me violaron, me golpearon, como que no lo tuve fácil. La historia de mi vida ha sido tratar de resistir físicamente a personas que eran más grandes, más fuertes y más hábiles que yo”, le dijo al diario The Guardian, que realizó esta semana un enorme reportaje con su fenomenal historia. Esta noche, en Miami y ante la mirada de todo el mundo, tendrá finalmente la posibilidad de mostrarte tal cómo es haciendo lo que soñó.

Alana McLaughlin, la luchadora trans que esta noche hará historia en las MMA. Foto: Twitter

Una rival sin complejos

La francesa Provost soñaba con ser atleta hasta que a los 18 años su carrera se truncó por una lesión en un tobillo. Fue entonces cuando comenzó a entrenar MMA. Sin embargo, primero incursionó en el boxeo porque las artes marciales mixtas fueron ilegales en su país hasta diciembre de 2020.

Alana McLaughlin enfrentará a Céline Provost esta noche, en lo que será su debut profesional. (Fotografía: @combateglobal)

¿Le preocupa que McLaughlin sea más fuerte? Ese es uno de los principales argumentos que existen en el mundo del deporte en contra de los atletas trans. “Me entreno con hombres que son más fuertes que yo todo el tiempo. No me molesta en absoluto. Tenemos que demostrar que las MMA son un deporte inclusivo”, le dijo al diario inglés Provost, que hoy tiene 35 años y que también trabaja como maestra de escuela en los suburbios de París.

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