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El funeral de Jean-Paul Belmondo, con Alain Delon, terminó con ovación

Adiós Bébel. Una despedida para Jean-Paul Belmondo al mediodía del viernes 10 de septiembre, con aplausos espontáneos y sostenidos como en un teatro de sus fans , frente a la iglesia de St Germain de Pres. Discursos con sonrisas y lágrimas ante su ataúd de roble y todos los grandes artistas de Francia allí, en su gran final.

Hasta Alain Delon salió de su encierro, mostró las fuertes secuelas de su ACV, acompañado por su hijo Anthony y sus muletas, para estar junto a Jean-Paul Belmondo, “el Magnífico”, su amigo de toda una vida.

Durante la ceremonia en una de las iglesias más lindas de París, Alain Delon abrazó el ataúd de Bébel, el nombre con el que todos conocían a Belmondo. Un acto emotivo, que dejó a todos en lágrimas. Fueron 60 años de amistad, de trabajar juntos, de ser próximos uno del otro, aun en la adversidad de su enfermedad común.

Brigitte Bardot no fue, pero lanzó un comunicado: ”Pienso en él. Yo lo amaba”, escribió. Pero estaban Veronique Jeannot, Beatrice Dalle, Pierre Richard con muletas, Francos Hunger y su gran amigo, Jean Dujardin, entre tantos otros.

Alain Delon, con muletas y su hijo Anthony, fue a despedir a Jean-Paul belmondo, su amigo por 60 años. Foto Thomas Samson / AFP

La emoción del adiós

Un día después del homenaje nacional en el Hotel de los Inválidos presidido por el presidente Emmanuel Macron, la ceremonia con que se inició el funeral del gran actor francés Jean-Paul Belmondo fue emocionante, llena de amor en la iglesia de St Germain.

“Fue muy simple y muy conmovedora, llena de humanidad como Jean-Paul“, la describió Dany Boon .

A Claude Lelouch le tocó el discurso de la despedida.

Fue el quien ofreció a Belmondo uno de sus últimos grandes papeles en Itinerario de un niño mimado.

“El tributo de ayer fue mágico, maravilloso. Y creo que ahora que ya no está aquí, va a estar aún más presente“, dijo. “Creo que está aquí. Por la eternidad. Entonces debemos ser felices hoy”, propuso Lelouch.

La respuesta fue una ovación de pie, en esta iglesia de piedra del siglo XII, donde París siempre despide a sus artistas.

Los admiradores de Jean-Paul Belmondo montaron guardia frente a la iglesia para despedirse. Foto Thomas Coex / AFP

La sonrisa de Jean-Paul

Belmondo reía. Su sonrisa lo acompañaba en esa magnífica foto del filme Borsalino, con un clavel colorado en el ojal. La consigna era reír en su funeral. El no hubiese aceptado caras tristes. Sólo una mueca de dolor, como máximo.

“Víctor habló muy bien de su abuelo”, contó Antoine Duléry, amigo “desde hace 25 años” con Jean-Paul Belmondo y evocó una vez más sus brillantes recuerdos con el actor. “Me reí mucho con él”, dijo.

“Fue muy conmovedor. Todos teníamos lágrimas en los ojos”, agregó, comentando las palabras de Víctor Belmondo durante esta ceremonia. “Hablaba muy bien de su abuelo. Él se hace cargo de manera hermosa. Así que solo fue él quien dijo esas palabras “.

“Dijo cosas muy divertidas, porque a Jean-Paul no le gustaría que lloramos hoy. Tenía tanto gusto por la felicidad y gusto por el coraje, que no le hubiera gustado que estuviéramos demasiado tristes. Incluso si obviamente lo estamos”, aclaró.

Las personalidades del mundo del cine fueron llegando una tras otra a la iglesia: Cédric Klapisch (que rodó Quizás con Belmondo), Fabien Onteniente o incluso Claude Lelouch.

Los miembros de la familia Belmondo, en el último adiós a Jean-Paul. Foto EFE/EPA/Ian Langsdon

Rachid Ferrache, que interpretó un rol en en L’as des as contó que ”el discurso de “Claude Lelouch provocó una ovación de pie en una iglesia. Algo bastante improbable”.

Pero también estuvo Luis Fernández, el entrenador del Paris St Germain. Belmondo fue uno de los cofundadores del PSG.

Durante esta ceremonia tan emocionante, en la que sólo participaron familiares y familiares, intervino Pierre Vernier, uno de los últimos de la “Banda del Conservatorio”, donde se formó Belmondo como actor y que mantuvo hasta el final.

Muriel Belmondo, hermana del actor, también habló. Como Víctor, nieto de Jean-Paul Belmondo, quien pronunció el jueves un emotivo discurso durante el homenaje nacional. Otro de los oradores fue Albert Dupontel en la ceremonia.

Una ovación final

La familia de Jean-Paul Belmondo aceptó la presencia de un puñado de admiradores en la iglesia, que se quedaron toda la noche frente a ella, para agradecerles su lealtad. Allí estaban Stella Belmondo, su hija de 18 años, cuando estuvo casado entre el 2002 al 2008 con Nathalie Tardivel.

Desde las siete de la tarde de ayer, el ataúd del actor estuvo expuesto al público en Los Inválidos, para un tributo final. Miles lo despidieron y le llevaron flores.

La prensa no tuvo acceso a la ceremonia en la iglesia de St Germain. Acompañó junto al público, detrás de las gradas de hierro en St. Germain, cubiertas de flores .

Eran las 12.50 de la tarde, en un soleado día como los que él amaba, cuando sonaron las campanas de la iglesia de Saint-Germain-des-Prés, anunciando el final del funeral de Jean-Paul Belmondo.

Se escuchó una larga ovación en el interior de la iglesia de despedida. El ataúd comenzó su camino de salida acompañado hasta la carroza por el obispo y los sacerdotes oficiantes, vestidos de violeta.

Emocionado, El Clan Belmondo, su hermana, su pequeña hija Adela lo despidieron emocionados. Tocaban el féretro en su último adiós, antes de la cremación.Los fans sienten que perdieron un amigo, pícaro, generoso, y tan francés.

WD

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