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Bancos, empresas y fintech, frente al desafío de la revolución del dinero electrónico

El dinero electrónico, la banca digital y los pagos móviles desde el celular ya forman parte de la vida cotidiana. La pandemia fue y es el trampolín de fuertes cambios dentro y fuera de la industria financiera, en los comercios, la industria y también en los consumidores. Ese escenario de transformaciones hacia la digitalización eran previstas para los próximos años, pero los tiempos se acortaron drásticamente. “Esto no es una transformación digital, es algo cultural y es irreversible”, advierten los especialistas de la banca y el mundo de los negocios.

Esa fenomenal reconversión, “Pagar sin tocar dinero”, fue tema convocante del segundo debate organizado por Clarín que se realizó este martes y que forma parte del ciclo “El mundo que viene”, en el que participaron Eduardo Hecker, presidente de Abapra y del Banco Nación; Brian Anthony, gerente de Banca Comercial de Banco Macro; Gabriela Saavedra, socia Líder de Servicios Financieros de KPMG, y Sandra Yachelini, VP Comercial y Marketing Downstream de PAE, y que fue moderado por Daniel Fernández Canedo y Gustavo Bazzan, editor jefe y editor de la sección Economía de Clarín.

La explosión del dinero digital, la proliferación de billeteras virtuales y el auge de las compras online (20 millones de personas se sumaron este último año) está al tope de la agenda del mundo corporativo y es su principal desafío. Hecker explicó que como gran parte de la ayuda social, como el IFE, se canalizó a través de los bancos públicos, el Nación llegó a incorporar “1,3 millones de personas en una sola semana“. La alta bancarización no implica la condena inmediata del efectivo, pero Hecker destacó que “cada vez más la gente usa BNA+”, es decir, la billetera de la entidad.

Además de los riesgos, el uso del cash es costoso, tanto para el Gobierno (por la emisión de billetes y monedas) y también para las empresas. En las estaciones de servicios, señaló Yachelini, “el 46% de las operaciones se efectúan en efectivo”. No sólo eso, la alta ejecutiva resaltó que “el manejo de efectivo para las estaciones es el segundo costo más importante después del personal“. Al Estado, además, el dinero electrónico le resulta más fácil fiscalizar y combatir la informalidad.

El debate expuso otros aspectos de los avances del comercio electrónico y los medios de pagos digitales. La relación de la banca tradicional con las fintech (startups y empresas tecnológicas volcada al mundo financiero), la adopción de nuevas herramientas tecnológicas, el futuro de las sucursales físicas, el uso de la información almacenada para reaccionar y mejorar la oferta de servicios y también para reclutar nuevos talentos en la nueva era post coronavirus.

Anthony destaca los desafíos que afronta el Macro. Dijo que el banco está en pleno proceso para adaptar la oferta de productos (tarjetas, cuentas y préstamos, entre otros) en función de las necesidades de los clientes. “La prioridad es la experiencia del cliente y no los productos“, sostuvo. Pero además, consideró que eso implica cambios internos en toda la operatoria.


Sandra Yachelin, de PAE, resalta que para una estación de servicio, el efectivo es el segundo costo más importante después del laboral.

“La organización del trabajo, forma de trabajo tayloriana, está muerta. Hoy hay que pensar en metodologías que permitan resolver los problemas rápido. Los clientes quieren que sepamos quién y que le demos ofertas relevantes para ellos. Y lo quieren ya“, puntualizó. 

Dentro de esa lógica, la interacción con el mundo fintech (la más conocidas son Mercado Pago, Modo, Bimo y Ualá), son cruciales. Se trata de una nueva generación de empresas tecnológicas con vocación financiera, que se asocian y también compiten con la banca tradicional. La fusión y la fricción entre ambos mundos es parte de la aceleración de los cambios de la industria financiera y también de las grandes cadenas comerciales. “El consumidor hoy tiene otras expectativas y demanda inmediatez”, dijo Saavedra y añadió que eso genera impactos en toda la cadena de valor.


Eduardo Hecker explicó que la ayuda social canalizada por los bancos públicos impulsó la bancarización.

“Los bancos, las estaciones de servicio, los supermercados y los comercios trabajan en forma integrada, porque el cliente es que el manda“, graficó la experta. Esas nuevas relaciones son visibles a simple vista en los avances de las billeteras y aplicaciones móviles y también en los puntos de venta, con la llegada de muchos dispositivos de cobranza inmediata, entre los que destaca el código QR.

Según datos del Banco Central, en la Argentina durante 2020 los pagos electrónicos crecieron un 20,6%, pero las transferencias inmediatas (envío de dinero de cuenta a cuenta a través de una app) tuvieron un incremento del 79,8% y el dinero operado a través de billeteras virtuales aumentó 224%. 

“El Nación -ejemplificó Hecker- tiene 10 millones de cuentas, de las cuales 7 millones activas. están activas. El crecimiento de bancarización no es un problema y la banca digital no es exclusivo para un solo sector social”. En tal sentido, el funcionario descartó de plano una posible extinción del efectivo y también de las sucursales físicas. Sin embargo y aunque coincidió con ese pronóstico, Antonhy anticipó que serán “sucursales distintas, con un perfil más dispuesto a escuchar y atender las necesidades de los clientes”.

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