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Deuda: mientras la Argentina pide más tiempo al Club de París, esta semana le paga a China

Argentina deberá pagar esta semana los intereses de un préstamo del Banco de Desarrollo de China a la Secretaría de Transporte. Son US$ 30,3 millones. El monto no es relevante macroeconómicamente ni desafiante para las reservas como sí lo son los vencimientos con el FMI y el Club de París de este año, US$ 4.500 millones y US$ 2.400 millones respectivamente. Sin embargo el pago ofrece un desafío no menor para el Gobierno: el enojo de los países del Club de París, con quienes negocia hoy en día, y que han manifestado su enojo con que Argentina pague en tiempo y forma a China y no a ellos.

Argentina tiene que cancelar en total a Pekín este año US$ 445,6 millones. Según las planillas oficiales el 26 de junio cae el pago de US$ 30,3 millones de intereses.

La deuda bilateral con China es mayor que la Argentina contrajo con otros países que están bajo el paraguas del Club de París y cuyas acreencias conforman los US$ 2.400 millones. Alguno podría poner arriba de la mesa (de hecho ya sucedió) que piden más plazo cuando la deuda bilateral es menor que la de Pekín. Por ejemplo Argentina les debe menos a EE.UU. y Francia que a China y a los primeros les pide más tiempo.

Un mes atrás, el embajador de Japón, Takahiro Nakamae, hizo público ese descargo, acerca de que no está de acuerdo con que Argentina pida más refinanciar las deudas a los países del Club de París (a Japón la Argentina le debe US$ 587,6 millones) mientras a otras naciones brinda otro tratamiento. No mencionó a China pero se refería a Pekín. Volvió a repetir el mismo concepto el fin de semana en una entrevista con el sitio Infobae.

Fuentes diplomáticas extranjeras en Buenos Aires confirman la tensión. También dentro del Gobierno reconocen el obstáculo. Admiten que se trata de uno de los ejes más importantes en la negociación con el Club de París. Incluso más que el 31 de julio, fecha que supuestamente marcará si Argentina entra en default con ese organismo.

El último día del mes próximo vence el plazo que acordaron el Club y Argentina en 2014 para pagar la última cuota de la deuda. Si eso no pasa los países podrían reunirse y declarar el default. En caso que Argentina logre presentar un entendimiento o una declaración del FMI de que habrá un acuerdo en un tiempo específico -el Club de París utiliza el artículo IV como documento para certificar la capacidad de pago de una nación-, se saldrá de la encerrona.

Pero fuentes oficiales admiten que aún cuando se consiga la luz verde por parte de Kristalina Georgieva, Argentina enfrenta otro desafío por delante: que China debe tener el mismo gesto que ellos. El día anterior al último día de vencer la cláusula con el Club, Argentina deberá pagar una cuota a China casi US$ 100 millones por las represas Cepernic-Kirchner.

Una semana atrás en la reunión del G7 en Cornwall, Gran Bretaña, los países desarrollados enviaron un mensaje claro: están preocupados que la influencia creciente de China como el prestamista global más grande a nivel de deuda soberana.

Y estos países tienen motivos para preocuparse. El mercado de deuda soberana es como el Lejano Oeste según definió esta semana el diario británico Financial Times. Nada que Martín Guzmán no sepa, un especialista en deuda soberana y sus reestructuraciones. Pero mientras el desarrollo de un marco legal para renegociar con privados, está mucho más establecido, a nivel países no sucede lo mismo cuando se incorpora a China. Según un trabajo de la economista jefa del Banco Mundial, Carmen Reinhart, casi la mitad de la deuda está en manos Pekín para el 50% de los países más endeudados con China. En la región, las economías que tienen las deudas más importantes con China son Brasil, Venezuela y Ecuador según un trabajo de The Inter-American Dialogue, un think tank con sede en Washington. También hay críticas sobre las cláusulas, aspectos y detalles legales de estos acuerdos que imponen condiciones desfavorables para los países que reciben los flujos chinos como contó Clarín un mes atrás.

En el Gobierno argentino admiten que el tema China está presente en la agenda de discusiones, aunque buscan bajar el tono. Incluso plantean que desde el punto de vista técnico, la comparación de deudas entre los países del Club de París y China “no corresponde, es comparar peras con manzanas”.

No todos los países piensan igual. En el Club de París hay algunos a apoyar (España) y otros más duros como Francia, Italia, Alemania y Japón.

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