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Volvió a explotar un prototipo de SpaceX después de aterrizar con éxito por primera vez

En su tercer intento consecutivo, el prototipo SN10 de la Starship volvió a estrellarse a segundos de aterrizar. Y si bien para muchos esto es una catástrofe, para SpaceX representa un logro importante, ya que comienza a lograr que su nave consiga la deseada estabilidad y el balance justo que le permite descender sin contratiempos.

El último prototipo de Starship, el SN10, ha conseguido llevar a cabo con éxito la prueba de gran altitud. El objetivo era llegar a los 10 kilómetros —la misma tarea que debían cumplir el SN8 y el SN9— para luego poder poner en práctica un aterrizaje vertical.

El despegue tuvo lugar dos horas después de que el primer intento de lanzamiento fuera abortado de forma automática a 0,1 segundo por culpa de un empuje excesivo en uno de los Raptor.

El cohete se elevó casi diez kilómetros en el aire tras un despegue sin problemas y completó la temeraria maniobra belly flop o caída libre. SpaceX diseñó la Starship para que caiga los últimos 10-20 km con el vientre por delante, utilizando cuatro grandes flaps para controlar su orientación, actitud y vector.

Al caer como un paracaidista, la Starship puede, en teoría, extraer la mayor parte de las ventajas de un avión espacial, utilizando la propia atmósfera de la Tierra como una especie de freno, sin los sacrificios extremos necesarios para incluir realmente un ala aerodinámica estructural en el diseño.

Para completar esa maniobra, Starship tiene que realizar un giro sin precedentes de 120 grados en segundos antes de impactar contra el suelo, girando desde una configuración de aterrizaje vientre abajo a una configuración cola abajo con la potencia de dos motores Raptor.

Una vez que adopta la posición descendente, los ingenieros de SpaceX se apoyan en otros propulsores para estabilizar la nave.

La riesgosa maniobra de caída libre funcionó sin inconvenientes.

En un momento cae en posición completamente horizontal, por lo que es necesario encender nuevamente los motores Raptor para que su impulso ayude a estabilizarla y mantenerla en posición vertical. Estos pasos salieron a la perfección durante la última prueba, ya que SN8 y SN9 no consiguieron una posición correcta.

Al aproximarse a la superficie, la SN10 debía demostrar que podía triunfar allí donde las otras habían fracasado. Esta vez la SN10 encendió sus tres motores Raptor y no solo dos como en los saltos anteriores. Y esta vez ningún motor falló dramáticamente en el último momento.

Cuando el éxito parecía bendecir nuevamente a SpaceX, la nave de Elon Musk, segundos antes del aterrizaje, explotó de repente volando por los aires en la plataforma de lanzamiento. Aún no han aclarado por qué esto ha ocurrido.

Está previsto que la nave realice un vuelo tripulado alrededor de la Luna en 2023 y que eventualmente pueda llevar los primeros humanos a la superficie de Marte.

La prueba de Starship SN10 tuvo algunos contratiempos. Horas antes del test definitivo, la nave estuvo a punto de despegar, pero SpaceX abortó la actividad de último momento.

Y al decir lo anterior ni siquiera nos referimos al último segundo, sino a la última décima de segundo que se observaba en el contador. Afortunadamente la compañía aeroespacial reprogramó la prueba para el mismo día.

SL

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