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Barcelona-Sevilla, por la Copa del Rey: resumen, goles y resultado

El grito es agónico, la euforia es total. Estuvo a un puñado de segundos de quedarse con las manos vacías. Pudo haberse resignado si Lucas Ocampos acertaba el penal y liquidaba la historia. Pero Barcelona tuvo un premio merecido. Tuvo que esperar hasta el alargue al que llegó con el grito sobre la hora de Piqué. Y en el tiempo extra cosechó lo que había sembrado: alcanzó el 3-0 que sirvió para dar vuelta a un Sevilla demasiado cauteloso y se metió en la final de la Copa del Rey en busca de defender su corona.

Ahora espera por el ganador del otro duelo de semis: Levante o Athletic Bilbao, que este jueves juegan la revancha tras el 1-1 en San Mamés. La final será el sábado 17 de abril en el estadio La Cartuja, en Sevilla.

Nada es simple para el Barcelona de Ronald Koeman, que parece caminar siempre por una cornisa.

Mientras cambia futbolistas, prueba esquemas y trata de encontrar una idea de juego confiable, los objetivos de la temporada se le desdibujan: está lejos de la cima en LaLiga, debe remontar un duro 4-1 ante PSG en los octavos de final de la Champions y, en ese escenario, la Copa del Rey también le presentaba un duro desafío. 

El primer gran examen en esta recta final de su triple competencia era tratar de revertir la serie de semifinales tras el 0-2 sufrido en la ida ante Sevilla. Y el Barsa lo hizo. 

Desde el minuto cero salió con todo el equipo culé, con Lionel Messi como abanderado. Jugó como hacía mucho tiempo no lo hacía: lanzado en ataque, decidido, con juego asociado y un empuje constante para ir triturando a un rival muy pasivo que contó con el Huevo Acuña desde el arranque.

Para colmo, en ese trámite, Barcelona encontró rápido la primera llave rumbo a la clasificación. En apenas 18 minutos, el local se puso en ventaja con gol de Dembelé.

Al parecer, las cosas empezaron a salir como las soñó Ronald Koeman en la semana que había apuntado a darle un rol protagónico al francés. Y el joven de 23 años se lo tomó en serio. Tanto que en una jugada por la izquierda del ataque, usó la distracción de Messi que esperaba el pase entre los defensores, y metió un bombazo de afuera del área que significó el 1-0.

Pedri tomó coraje y, pese a que llegaba con lo justo por una lesión, se animó a conducir los ataques. Dembelé forzó con su velocidad, Messi aportó sus gambetas. Y Barcelona fue madurando y mereciendo un segundo gol que no lograba cristalizar por falta de puntería.

Los minutos empezaron a ser un rival más complicado que el propio Sevilla para el Barcelona. Porque el ritmo incesante del primer tiempo fue mermando en el complemento.

Al mismo tiempo, Julen Lopetegui armó un bloque de seis defensores. Resignó juego y pelota el equipo visitante. Asumió el riesgo frente a un Barsa que caía en el embudo e iba perdiendo la paciencia.

A los 27 del segundo tiempo, una jugada de ataque aislada de los visitantes derivó en un discutido penal de Mingueza a Lucas Ocampo, el argentino que había ingresado 10 minutos antes. Y él mismo se hizo cargo del remate. Era la chance de empatar y liquidar las esperanzas de los catalanes, pero Ter Stegen adivinó la intención de Ocampos, voló hacia su derecha y tapó el remate.

Un envión más para seguir yendo. 

Y Barcelona fue. El zurdazo de Jordi Alba se estrella con el travesaño, el bombazo de Messi pega en el estómago de Ocampos que se tira para tapar el remate. Entran Braithwaite y Trincao como último manotazo de Koeman. Ya con tiempo cumplido, La Pulga tuvo su última chance con un tiro libre (en esa acción Sevilla quedó con 10 por la roja a Fernando Reges) que viajó por encima de la barrera, se desvió y salió apenas arriba del ángulo.  

Gol de Gerard Piqué en la última jugada del partido para poner el 2 – 0 a favor del Barça y llevar la semifinal a la prórroga. pic.twitter.com/9CeVMGGupj

— Guayaco C. (@Guayaco__2020) March 3, 2021

De ese envió llegó el grito agónico que llevó la definición al tiempo extra. El córner de Messi derivó en Griezmann, otro de los ingresados, que tuvo la frialdad para pensar cuando la pelota quemaba. El francés controló la pelota, amagó en primera instancia y sacó un centro perfecto al corazón del área, ideal para los que entraban de frente. Ahí estaba Gerard Piqué que de cabeza le dio al Barcelona un merecido premio.

Con el tiempo extra empezó un nuevo partido. Porque Barcelona ahora tenía la tranquilidad de haber igualado la serie y la fortaleza anímica de ir a buscar el pasaje a la final, mientras Sevilla (entró Papu Gómez, que no logró hacer pie) además de estar con un jugador menos sufría el golpe de haberse dedicado a defender sin que eso le diera el rédito pretendido.

El envión trajo el tercero. El gol de Braithwaite tras el centro bajo desde la izquierda de Jordi Alba, que le daba a los de Koeman el boleto a la final.

El 3-0 cambiaba el eje del trámite por primer vez en más de 100 minutos. A Sevilla ya no le quedó otra alternativa que salir del fondo y buscar lo que no había hecho hasta ese momento. Y Barcelona, que intentó manejar el ritmo desde la posesión, sabía que no podía especular con la ventaja porque un gol en contra volvía a dejarlo afuera.

Solo sufrió sobre el cierre del primer tiempo suplementario en una acción protestada por todo el equipo visitante en la que Lenglet rozó la pelota con su brazo en el área después de un centro largo de En-Nesyri. El juez, asistido por el VAR, interpretó que la pelota había pegado primero en el pecho del defensor del Barcelona y luego en su mano; y dejó seguir.

No mereció padecer tanto el Barcelona. Acumuló méritos para lograr el 3-0 cómodo en el tiempo regular. Pero estuvo a segundos de quedarse con las manos vacías y con una nueva frustración en su mochila. Por eso el triunfo se celebra y mucho. Y trae una chance cercana de gritar campeón.

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