ezequiel-carballo,-socio-de-jorge-brito-desde-hace-42-anos,-toma-las-riendas-del-banco-macroEconomía 

Ezequiel Carballo, socio de Jorge Brito desde hace 42 años, toma las riendas del Banco Macro

Ezequiel Carballo seguramente sucederá en la presidencia del Banco Macro a su fallecido cuñado Jorge Brito, fallecido el viernes en un accidente aéreo. Carballo ocupa hoy la vicepresidencia, pero podría decirse que ese escalafón es una mera formalidad. Brito tenía el 17,37% de las acciones y el 19,37% de los votos. Carballo tiene el 17,47% de las acciones y el 19,19% de los votos. Como se ve, un equilibrio prácticamente total.

Carballo en los hechos tiene hace rato la conducción diaria y estratégica del banco. Y lo hace desde su lugar preferido dentro de la entidad: la mesa de dinero.

Carballo es respetadísimo por sus colegas del mercado financiero, al punto de que muchos lo consideran, sin un dejo de envidia y sí con algo de admiración, un “primus inter pares” de los dueños de la city.

La paridad entre Brito y Carballo era completa dentro del banco. No había un reparto de poder, se lo compartía. Pero si había reparto de funciones: Brito era a esta altura más político que banquero. Carballo, todo lo contrario: bajísimo perfil público, pero se volcaba las 24 horas del día al negocio financiero. “Si hay abogados que tienen el código civil o penal en la cabeza, te puedo asegurar que Ezequiel tiene en la cabeza todas las circulares del Banco Central” comentó a este diario un banquero que lo conoce desde hace décadas. Carballo suele ser el hombre del Macro en las mesas de discusión que convoca el Banco Central, tanto en los días de paz como en los de crisis. En muchos casos ayudó a redactar circulares.

Abogado de profesión y muy estudioso de las regulaciones y de la estrategia de sus competidores del sistema financiero, a Carballo se le reconoce agilidad en las mesas de dinero. “Con Brito formaban la dupla ideal. Uno, Brito, era el audaz, el que tomaba riesgos y jugaba fuerte. Ezequiel el que se dedicaba a investigar tendencias en los mercados, a buscar los intersticios de las regulaciones para ganar dinero” señaló otro banquero.

Las horas invertidas en la mesa de dinero le permitieron ganar mucha plata. A Carballo y al Macro, desde ya.

Cuenta un ex banquero: “En 2002, el dólar se había disparado y hasta mayo o junio no se sabía a qué precio podía llegar. Por esos días, Carballo tomó la decisión de vender 200 millones de dólares a cerca del precio máximo de esa época: 3,80 pesos. Seis meses después, el dólar estaba abajo de los 3 pesos. Short dólar, long peso”. No se equivocó.

Otra jugada magistral fue la compra del Bansud, firmada casi al mismo tiempo que el estallido social producía la renuncia del ex presidente Fernando De la Rúa. El Bansud había sido comprado por el Citibank cuando el banco estadounidense todavía apostaba a la banca minorista en la Argentina. Pero a finales de 2001 tomó la decisión de desprenderse de la entidad. Lo hizo de una manera muy particular. El Citi le entregó el banco y le añadió una capitalización de 200 millones de dólares. “Fue como si les hubieran regalado un billete de lotería premiado” dijo un viejo mesadinerista.

Tiempo después, ex ejecutivos del Citi aterrizaron en el directorio del Macro, y aún ocupan sillas allí, como son los casos de Guillermo Stanley y Carlos Giovanelli.

La división de tareas fue decisiva para el crecimiento del banco. Brito tejió relaciones con la política al más alto nivel, sobre todo con gobernadores, y eso fue crucial. A partir del proceso de concentración del sector financiero y de la privatización de las bancas provinciales, el Macro pudo avanzar sobre la banca pública de Misiones, Salta, Jujuy y Tucumán.

Brito era el as para negociar las compras, Carballo el cerebro que trabajaba en silencio para que esas absorciones no colisionaran con la “cultura” del Macro y la digestión de las nuevas incorporaciones resultara armoniosa.

Pero no solo era una cuestión de ensamble de piezas. El negocio de la banca provincial le dio combustible al Macro para crecer a pasos agigantados. Entre las varias explicaciones de ese proceso, una fundamental: el Macro heredó las funciones de “administrador financiero” de las provincias en las que desembarcó. En otras palabras, el Macro manejaba la plata de las provincias.

Y algo no menor. Por el banco pasa el dinero de los sueldos de los empleados públicos provinciales. Ocurre que como agente financiero, el banco tiene a su disposición la nómina de empleados públicos, las cuentas sueldo y, sobre todo, la línea directa con cada empleado para ofrecerle un préstamo (personal, prendario, hipotecario cuando son viables), una tarjeta de crédito…

La particularidad de estos créditos es que se otorgan con el preciado “código de descuento”: el banco se cobra la cuota antes de que el salario mensual llegue a la cuenta del empleado. Cero riesgo de incobrabilidad. Por eso mismo, las previsiones que tiene que hacer son bajísimas. El sueño de un banquero. Obtener plata a tasa cero para prestarla a una buena tasa de interés.

Nadie más que el Macro tiene el código de descuento en las provincias donde opera como agente financiero. En algún sentido, el modelo fue seguido por la familia Eskenazi, que oficia de agente financiero en Santa Cruz, San Juan, Santa Fe y Entre Ríos.

No siempre fueron armoniosas las relaciones personales entre Brito y Carballo. De hecho hubo tensiones y riesgo de ruptura durante el segundo mandato de Cristina Kirchner. Por esos años la ANSeS ejerció sus derechos accionarios (heredados tras la estatización de las AFJP) y colocó accionistas en representación del 28.8% de las acciones que posee del Macro. De hecho, en representación de la ANSeS pasó por ese directorio Roberto Feletti y, hasta diciembre de 2019, Ramiro Tosi, actual secretario de Finanzas del gabinete del ministro de Economía, Martin Guzmán.

Volviendo a las tensiones entre los socios, Carballo se tomó una licencia del banco entre 2012 y 2016. En el medio se habló de separar activos. La operación se frenó cuando concluyeron que con esa división la ANSeS pasaría a convertirse en el principal accionista.

En esos años de licencia laboral, Carballo repartió su tiempo entre Punta del Este y París, donde se dedicó a estudiar economía financiera. Tiene un piso cerca de la embajada argentina en una de las zonas más elegantes de la capital francesa.

Caminando a la par de Brito en el mundo de los negocios desde 1978, Carballo también es accionistas de las varias empresas que fueron creando a lo largo de los años, en inversiones agropecuarias, inmobiliarias y energéticas.

Si bien el Macro abrió su capital y sus acciones cotizan acá y en Wall Street, el banco no perdió su impronta familiar y  la presencia de los apellidos Brito y Carballo se continúa en el directorio con hijos de ambos: Jorge Pablo y Constanza (hijos de Jorge Brito) se sientan junto a Delfín Federico Ezequiel (hijo de Carballo).

Ahora el timón de la nave insignia quedará en las manos de Carballo, aunque en la mesa chica seguirán compartiendo el poder los apellidos fundadores: Brito y Carballo.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Articulos relacionados