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Pepe Cibrián Campoy: el señor de los anillos que brilla entre las divas

Durante décadas fue Pepito. Era un acuerdo tácito para distinguirlo de su padre, Pepe Cibrián, también actor y director. Y si de familia hablamos, referencia ineludible es su madre, la inolvidable Ana María Campoy. Esa estirpe familiar, que también se remonta a sus abuelos actores, está en la sangre de Pepito. El mismo que hoy lleva con orgullo el nombre de Pepe Cibrián Campoy​.

Desde su butaca como miembro del jurado del Cantando 2020 (El Trece, donde trabaja junto a Moria Casán, Nacha Guevara y Karina La Princesita), son unos cuantos los que recuerdan y le agradecen por la oportunidad de haberles dado trabajo, muchas veces su primera oportunidad en el medio. Él mismo aseguró, en el primer programa del reality, que sentía cierta extrañeza con eso de dar una devolución cara a cara, porque estaba acostumbrado a ver pasar gente cantando y bailando delante suyo en cientos de castings, pero, sin la necesidad de una devolución inmediata. Y menos para decir lo que no le había gustado.

Sin embargo, “el señor de los anillos” se adapta a las reglas del juego: observa, opina y sobre todo, se permite la emoción genuina a la hora de puntuar, aunque eso a veces no sea lo más justo. Muchos de los anillos y collares que luce en cada emisión pertenecieron a su madre y llevarlos puesto es una forma de rendirle homenaje a quien fue, para todos, La Campoy.

Pepe Cibrián Campoy. Junto a los otros jurados y a los conductores del “Cantando 2020” (El Trece). (Foto: Jorge Luengo).

El destino de José Cibrián hijo estuvo marcado desde su nacimiento, en La Habana, en mayo de 1948, durante una gira teatral de sus padres. Su mamá también había nacido durante una gira de la compañía española de sus padres, pero, en su caso, en Bogotá. Sin embargo, la sangre de artista trashumante en Pepe se transformó en otra cosa. A esta altura de la historia, podría decirse de él que, además de ser “el señor de los anillos”, es “el señor de los musicales”.

Cuando el género todavía no había explotado tanto en la Argentina, él ya escribía y dirigía obras que, con el tiempo, pasaron a formar parte fundamental del musical en nuestro país.

Sólo por nombrar algunas: Aquí no podemos hacerlo (1978), Calígula (1983), Drácula, el musical (1991), El jorobado de París (1993), El fantasma de Canterville (2004), Dorian Gray (2005). Su gusto por los personajes históricos lo llevó a crear o a adaptar obras como Cleopatra, Juana La Loca o El hombre de La Mancha, entre otras. Muchas de ellas realizadas en sociedad artística con Martín Bianchedi y Angel Mahler, equipo que se convertiría en seña de identidad para el género en la Argentina.

Paola Krum, Cecilia Milone, Georgina Barbarossa, Juan Rodó, Sandra Mihanovich, Diego Reinhold, Damián De Santo​, Elena Roger, Alejandra Radano son sólo algunos de las decenas de actores y actrices que comenzaron sus carreras en un escenario junto a Pepe Cibrián Campoy.

Pero aunque su faceta más conocida es la de director, él también, luego de una etapa inicial en el café concert en México, incursionó como actor en varios de los musicales que dirigió, entre otros, Universexus, Los Borgia, La importancia de llamarse Wilde, Lord, La dama de las rosas Priscilla, la reina del desierto. En el cine, recién aterrizó en 2015 con un personaje en El espejo de los otros, con dirección de Marcos Carnevale.

En 2010, Pepe se comprometió con el tratamiento de la ley de matrimonio igualitario (que terminó aprobada) y participó en una sesión especial en el recinto del Senado Nacional, para defender su posición a favor de las uniones homosexuales y la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

Su intervención se volvió viral cuando citó fragmentos de su unipersonal Marica, que resultó un homenaje al poeta español Federico García Lorca y, a la vez, resultó un alegato a favor de la igualdad y la diversidad sexual. Entre otras frases, aludió a una de su padre, Pepe Cibrián, y dijo: Se es hombre en la vida, no en la cama.

Su vehemencia y pasión, prueba de su herencia hispánica familiar, lograron pasar a la historia con el famoso: “¡Habla, marica!” que se convirtió en un grito en sí mismo y hoy en día tiene categoría de meme. Luego de aquella intervención, Cibrián Campoy se casó con Santiago Zenobi, de quien luego se divorció. Antes había estado casado con la actriz y cantante Ana María Cores, quien formó parte de muchos de sus musicales.

Reinventado también como docente, Pepito disfruta de su madurez, rodeado de naturaleza, de su hijo Luis (a quien adoptó hace dos años y a quien piensa darle su apellido para “que no se corte la dinastía”) y, de su colección de anteojos y anillos XL.

Declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 2011, con los mismos rasgos de su padre y el temple de su madre, a los 72 años Pepe Cibrián Campoy reconoce que el territorio donde mejor se siente es un escenario. Y asegura: “Ahí soy feliz”.

SL

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