Javier Gómez Santander: de cómo un escritor y periodista llegó a guionista de La casa de papelEspectáculos 

Javier Gómez Santander: de cómo un escritor y periodista llegó a guionista de La casa de papel

Se dice que ciertas cosas no se buscan; que llegan solas. Javier Gómez Santander (36) escribió su novela El crimen del vendedor de  tricotosas sin ambiciones. Ni siquiera tenía editorial. Escribir, en ese momento de su vida, pasaba por otro lado. Representaba una especie de terapia mental. La única meta era tener la mente ocupada. Había dejado su trabajo como conductor de TV de un programa político tras sufrir ataques de ansiedad y una depresión brutal. La editorial Planeta, en septiembre de 2014, le compró los derechos y se la publicó un año después. No fue un récord de ventas ni mucho menos. Pero uno de sus lectores lo contactó y lo invitó a tomar un café en un bar de Madrid. Ese lector era el reconocido director Álex Pina, que tenía en mente un nuevo proyecto y quería comentárselo. Además le haría una propuesta de trabajo que sería un antes y un después en su carrera como periodista.   

-¿Qué recordás de aquella cita con Álex?

Que me sedujo como “el Profesor” lo hizo con la banda de La casa de papel al hablarles del atraco. Cuando me propuso ser guionista de la historia no sólo le dije que no sabía escribir guiones. Le conté que nunca antes había visto uno. “No te preocupes por eso. Yo te enseño”, fue su respuesta. Decidí intentarlo. Yo ya había vuelto a mi programa de TV, y durante algunos meses hice las dos cosas. Hasta que en un momento tuve que elegir. Y me arriesgué. Siempre me había interesado la literatura, pero desde los 21 años que trabajaba en medios. Era lo que me daba de comer. La dinámica me había llevado a eso; aunque en el fondo quería escribir ficción. Dedicarme a los guiones me resultó muy estimulante; fue volver a un proceso de aprendizaje, como tener 20 años otra vez. Además, la historia de la serie me gustaba mucho.

Gómez había nacido en 1983, y a sus 18 años se mudó de Santander a Madrid, para estudiar Periodismo. Trabajó en informativos de las cadenas Ser y La Sexta. Fue redactor de noticias, conductor y director. A la par de todo, nunca dejó de escribir. Fue colaborador y columnista de Diario Público y El Mundo, entre otros. Ahora es guionista y Coordinador de guión de una serie que solo en la primera semana de su tercera temporada fue vista por más de 34 millones de espectadores.  

Mirá también

-¿Cuánto te sirvió la formación periodística en tu nuevo oficio?

Javier Gómez Santander fue presentador de noticias en la TV y periodista, antes de “La casa de papel”.

-El periodismo me ayuda mucho. Como periodistas sabemos que el primer párrafo es vital para enganchar al lector. Y como conductor te acostumbras al minuto a minuto, entonces entiendes qué temas interesan y cuáles no. Hacer periodismo y escribir guiones es lo mismo en algún sentido: buscamos seducir. Cualquier espacio en el que se cuente una historia implica seducir. Al lector, al televidente, al espectador. Es igual. La ficción, o la literatura, siempre cuenta los mismos temas: el amor, la muerte y algunos sentimientos más. Lo que hace que todo tenga sentido es adaptarlas al tiempo en el que vivimos. Es fundamental poner un ojo en el mundo de hoy. En lo que sucede, en las diferencias con el pasado. En el periodismo y los guiones, las preocupaciones son las mismas. Nuestro Departamento de Investigación hizo un trabajo fundamental en la serie. Hablamos con policías, accedimos a perfiles psicológicos de atracadores y escuchamos a especialistas de todo tipo, que por ejemplo nos ayudaron a entender cómo fundirían el oro nuestros actores. Digamos que la realidad, o sea el periodismo, es un gran apoyo para hacer ficción. 

Mirá también

Newsletters Clarín

Lo más leído del día | Enterate de que se habló hoy para no quedarte afuera del mundo

De lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

-¿Cómo se logra que los espectadores terminen del lado de los ladrones? Que no quieran que los detengan, que compren sus caretas…

-La clave está en mostrarlos como sienten: su dolor, sus emociones. Una de las primeras cosas que mostramos de Palermo (Rodrigo De la Serna, actor argentino incorporado para la tercera temporada) es cuánto sintió la muerte de Berlín. El espectador siente lo mismo, percibe ese dolor. Humanizarlos hace que reaccionen positivamente, que conecten con ellos en una dimensión mucho más humana que en la simple etiqueta del “atracador”. Esa empatía es la que te permite dejar atrás lo que hacen. Que la serie funcione en tantos rincones del mundo también se debe a un desencanto con las políticas de los bancos centrales, y a que las crisis en distintos países hayan sido similares. Muchos vivimos una realidad compleja que nos afecta en forma parecida.  

-¿Qué podés decir del proceso de escritura de la historia? Desde lo individual y desde lo colectivo. 

-Llevo más de 18 meses viviendo en el mundo de La casa de papel. Una de mis estrategias para tener la cabeza fresca es entrenarme. No hago ejercicio para bajar de peso o estar más fuerte, sino para estar contento. El estado de ánimo influye mucho. Si estás cansado y con actitud negativa cuestionarás todos tus escritos. Serás muy crítico. Si al final del día de trabajo no me gusta lo que estoy haciendo, me acuesto a descansar hasta el otro día. Estando fresco es otra cosa. Entonces, si a primera mañana algo te sigue pareciendo malo es porque realmente lo es. Desde lo grupal, una sala de guionistas funciona como la redacción de un diario. El trabajo en equipo es muy parecido. Todo lo hacemos hablando, porque las ideas pueden llegar en un avión, o frente al mar, o caminando por la sala. Llega de golpe, tal vez luego de días sin poder encontrar lo que buscas. Ese momento es mágico, de euforia. La sensación de familia que se percibe de la banda en la serie es la misma que nos une al equipo de guionistas. 

Mirá también

-¿Hay capítulos más difíciles de escribir?

-El primero siempre es especialmente difícil. Más que nada en la tercera temporada, donde el espectador se pregunta muchas cosas que en la primera no. Ahora son millonarios, viven en el paraíso. Había que abrir con todo eso, y encontrar un nuevo foco. No podíamos volver a jugar con la necesidad económica, como antes. Decidimos ir por lo emocional. “Se metieron con Río y tocaron a la familia”, fue el detonante. Tomamos esa decisión luego de escuchar a un grupo de espectadores. Les preguntamos qué era lo que más recordaban de las dos primeras temporadas y todos hablaban de cuestiones emocionales de nuestros protagonistas. Creo que habremos hecho 45 versiones del primer capítulo. Los últimos también son muy difíciles. Es hacer un cierre a todos los círculos y prometer que lo que viene es poderoso. Porque ya estamos trabajando en la cuarta temporada.

WD

Mirá también

Articulos relacionados