El lado secreto de los Latin Grammy, el premio más importante de la música ibeoramericanaEspectáculos 

El lado secreto de los Latin Grammy, el premio más importante de la música ibeoramericana

“Yo tardé mucho en descubrir mi misión, que es dejar insatisfecho a todo el mundo (risas). Y la cumplo muy bien. Cada artista, cada músico, cada compositor, cada intérprete, cada arreglista, merecen nuestro respeto y lo mejor. Pero si entre las 15.500 inscripciones recibidas este año únicamente va a haber 275 nominaciones, y de ellas sólo 48 resultarán ganadoras, vas viendo toda la gente que queda sin el premio mayor. No es fácil de digerir. Pero hoy, el Latin Grammy es la fiesta mundial de la música de Iberoamérica, con impacto en todas partes”.

Desde algún lugar de Miami, Gabriel Abaroa Jr., presidente y CEO de La Academia Latina de la Grabación, resume con contundencia el lugar que ocupa y la función que cumple en la industria la organización que preside desde hace 17 años. Y que el próximo 14 de noviembre volverá a premiar a la producción musical iberoamericana en el MGM Garden Arena de Las Vegas, con festejo incluido por su 20° aniversario.

El vínculo de Abaroa Jr. con la música viene de lejos. Él mismo cuenta que comenzó a tocar su primer instrumento a los 8 años, que poco después junto a sus cinco hermanos y a sus padres comenzó a cantar en bodas y fiestas, que de ahí pasaron a hacer jingles publicitarios, y luego a la televisión y los festivales, hasta que dijo basta. “Quería tener una vida relativamente normal, y no estaba dispuesto a pasar hambre por la música”, explica. Sin embargo, sus estudios de derecho lo devolvieron al universo de las empresas discográficas y al ámbito artístico, ya convertido en un especialista en derechos de autor.

Primero como músico y luego como abogado y ejecutivo, Gabriel Abaroa Jr. lleva 45 años vinculado al mundo artístico. (Foto: John Parra – Getty Images)

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A partir de allí, todo se dio por imperio del deseo y el trabajo. “Junto con mis hermanos éramos admiradores de los Grammy. Mirábamos las entregas por televisión y soñábamos con algún día conseguir un boleto para estar en ellos. Cuando nos enteramos de que la Academia americana estaba coqueteando con la idea de hacer un Grammy latino, fuimos los primeros en anotarnos”, recuerda. Su hermano Mauricio fue contratado como el primer director ejecutivo de la Academia y un par de años más tarde ese lugar fue ocupado por Gabriel, para quien casi dos décadas mas tarde la palabra retiro aún no aparece en su diccionario.

No obstante, admite, es necesario “pasarle la estafeta” a gente que venga con nueva energía. “El mundo de la música ha cambiado demasiado en los últimos años, en términos tecnológicos, en términos de distribución, en los géneros, en términos de acepción de lo que es la música. Y creo que es sano, después de un tiempo, hacerte a un lado para que entre un nuevo equipo; sin yo dejar mi amor y mi cariño por el negocio en el que he estado involucrado a lo largo de 45 años”, dice.

-¿Qué tanto te decepcionó ver cómo se mueven los hilos detrás de la escena, cuando pasaste del lado más romántico y puro del negocio al más impersonal y calculador?

-Estamos hablando de dos mudos diferentes, que aplican también al universo del cine, el teatro. Inclusive al del periodismo…

-¿En qué sentido?

-En que conseguir una nota te lleva mucho trabajo. Luego la escribes, la pules, y después llega el editor y destroza todo lo que tu hiciste. Entonces, entiendes que esa es una parte del negocio que es necesaria, y que hasta puede hacer que tu trabajo mejore. Pero en el momento en el que corre la prensa, como el momento en el que se levanta el telón o empieza el concierto, vuelven a imperar la inocencia, la buena fe… Yo creo que lo que la mayoría de las personas que están en otros ámbitos no entienden que este negocio es tan salvaje como cualquier otro. Porque intervienen seres humanos, porque es muy subjetivo y hay mucha pasión, y porque en muchos casos no hay tanto profesionalismo como debiera haber. Esa es la realidad. Pero cuando suena la primera nota se te olvida todo.

“La mayoría de las personas que están en otros ámbitos no entienden que este negocio es tan salvaje como cualquier otro. Porque intervienen seres humanos, porque es muy subjetivo y hay mucha pasión, y porque en muchos casos no hay tanto profesionalismo como debiera haber.”

-¿Cuál fue el mayo desafío que tuviste que enfrentar en tu cargo, y cómo se hace para que un premio como los Grammy Latino sea creíble, sobre para aquellos músicos que suelen ser muy críticos con la industria?

-Es una pregunta compleja, y podría decirte que, afortunadamente, cometí todos los errores que se pueden cometer en mi lugar. Posiblemente, el reto más grande con el que me encontré no fue la complejidad del negocio, ni que no tuviéramos finanzas sanas; tampoco no el hecho de que, por desconocimiento, el primer contrato de televisión se haya firmado con la CBS para hacer el programa en inglés, y que los ganadores de géneros como el tango, el vallenato o la ranchera tuvieran que hablar en ese idioma. Tampoco veo que sea un gravísimo problema no habernos podido comunicar perfectamente con toda la gente para explicarles qué era nuestra organización y cuáles nuestras metas. Posiblemente, el golpe no esperado, que fue el que más frustración me causó, fue lo que yo manejo como yoísmo. Algo que es conocido como egoísmo. Es el “qué hay para mí”, cuando el gran secreto es “en qué puedo ayudar”. Ahí cambian radicalmente las cosas: cuando la gente participa en esta organización no por la ansiedad o el deseo de ganar una estatuilla, sino por el deseo de ser parte de los que determinan quién va a ganar esa estatuilla. Esta estatuilla la dan entre 3.500 miembros que ejercen su voto anualmente; cerca de 300 miembros que vienen a pasarse dos o tres semanas a un hotel, comiendo hot dogs, para escuchar escuchando 15.500 trabajos, que son los que se inscribieron este año. Analiza cuántas canciones puedes escuchar en un día. Es un trabajo arduo el que hacen los miembros, por el simple deseo de participar. Luego, si salen premiados, es un gozo adicional. Pero si alguien va a jugar la lotería y en el momento en que no la gana la descalifica, pues es que no entendió las reglas. Yo juego, pero si no gano el premio no me enojo, porque las reglas son iguales para todos. A lo mejor me enojo si descubro que mi primo hermano lleva 17 veces que se saca el premio, comprándolo en el mismo lugar y después de que recibe una llamada telefónica de un mago. Pero esa parte es la que es muy difícil de explicarle a la gente. Y cuando me preguntas qué haces para que los más contestatarios te crean, pues no puedes hacer nada. Lo único que haces es tener pintado tu barco y decirles que son bienvenidos el día en que quieran abordar. Pero si no quieren abordarlo, no puedes obligarlos. Pero son muy poquitos. La gran mayoría quiere estar. Y los otros, ya vendrán, cuando lo merezcamos nosotros. En definitiva, la parte más linda de esta organización se funda en cuatro peldaños, que son esenciales.

-Que serían…

-El más importante es darle a la música de Iberoamérica una plataforma de gran credibilidad, de absoluta honestidad y de calidad excelsa. Por otra parte, la Academia es una organización que se encarga de conservar el acervo musical, cuatro menos de 20 años para acá. Y tengo la ilusión de que cuando tengamos el dinero y la estructura humana para afrontarlo, vamos a adquirir cantidad de material que está en manos de particulares, para tener el acervo musical latinoamericano más grande del planeta tierra y ponerlo al servicio de las generaciones que están por venir. Porque si no, no van a saber quién fue Gardel o Agustín Lara, o el Trío Matamoros…

“Cuando me preguntas qué haces para que los más contestatarios te crean, pues no puedes hacer nada. Lo único que haces es tener pintado tu barco y decirles que son bienvenidos el día en que quieran abordar. Pero si no quieren abordarlo, no puedes obligarlos. Pero son muy poquitos. La gran mayoría quiere estar.”

-Faltan dos.

-La tercera es que somos una organización sin fines de lucro. Esta organización no tiene dueño. Son dueños todos los que participan, pero nadie se puede llevar nada. Si La Academia desaparece, el dinero va a beneficencia o a otra institución similar. No hay accionistas, no hay ganancias, no hay renta; hay un pozo de contingencia para que no vuelva a suceder eso de quedarnos sin, y la segunda es un sistema de becas para el que ya hemos destinado 5 millones de dólares a través de la Fundación. Actualmente tenemos 200 jóvenes estudiando en las mejores universidades del mundo. Y el cuarto punto es que la organización le sirve de plataforma a nuevos talentos.

-¿Qué hay del público? ¿Cuánto cuesta instalar la idea de que la elección es transparente y no responde a intereses de las compañías?

-Dime: ¿Cuál es el mal endémico que persigue a todos los países de Iberoamérica en sus gobiernos?

-Entiendo que apuntás a la corrupción.

-Me contestaste. Va en la sangre, en el ADN. Y, evidentemente, hay gente que no quiere entender que es un proceso que debe mantener limpio. Porque si no no funciona.

La española Rosalía, una de las ganadoras de la edición 2018 de los Latin Grammy. Abaroa Jr. dice que la aparición del MeToo no cambió el espacio que la mujer ocupa en los premios. “Si desde el principio no elegís por cuotas sino por la gente más preparada sin importar el sexo, la creencia religiosa o etnicidad, es una muy buena semilla para manejarte en forma natural”, sostiene. (Foto: REUTERS/Steve Marcus)

-¿Cómo se detectan esos casos?

-Yo creo que no toda la gente es corrupta. Pero qué te parece si decimos que la mitad son cochinos y la otra son perfectamente limpios. Cuando la mitad que es justa se entera que la otra mitad no lo es, lo reporta. Y todo el mundo se ha convertido en un policía de la seriedad y la transparencia de este evento. Ahora, de vez en cuando nos meten un gol, porque somos una entidad humana, porque no podemos funcionar de una forma dictatorial y porque tenemos que respetar el proceso a pies juntillas. Pero las dos bendiciones que tiene este proceso es que quien nos mete un gol, no solamente no va a volver a hacerlo. Ni siquiera va a poder volver a entrar en el estadio. E irremediablemente se sabe o se descubre. Además, los artistas, los medios, el público no son fáciles de engañar. Cuando alguien gana algo que no debía ganar, después no pasa nada. Y esa persona que ensucia su trayectoria por tener el trofeo, no se dio cuenta que el trofeo vale por lo que tiene atrás. No por el metal o por la forma. Por eso, cuando veo que un Rubén Blades sube temblando de emoción a recibir su trofeo, cuando un Jorge Drexler pregunta “¿no se están equivocando, esto es realmente para mí?”, veo que el premio realmente funciona.

-¿Hubo algún cambio sustancial en la participación de la mujer en las nominaciones, partir de la aparición del MeToo?

-No. Y no creo en los mandatos. Creo que la vida es más justa y natural si somos respetuosos y entendemos más el proceso. Nosotros somos aproximadamente 28 empleados, incluida la Fundación. Del total, sólo seis somos hombres. De siete ejecutivos, cuatro son mujeres. Entonces, si desde el principio no elegís por cuotas sino por la gente más preparada sin importar el sexo, la creencia religiosa o etnicidad, es una muy buena semilla para manejarte en forma natural. Ahora, si tenemos una categoría que se llama mariachi, y durante 150 años los mariachis eran puros hombres, pues qué culpa tendría La Academia de que no haya mariachis de mujeres. Pero ese cambio se va generando, y no hay quien le vaya a ponerle un alto. Y quien lo intente es medio estúpido.

Imponente. La puesta en escena de la 19 edición de entrega de los Latin Grammy, que se llevó a cabo el 15 de noviembre de 2018 en el MGM Grand Arena de Las Vegas, el mismo escenario en el que se llevará la celebración del 20 aniversario de los premios,

-Este año celebrarán los 20 años del Latin Grammy. ¿Cuándo se cierra el programa para la gala?

-Una hora antes. No tienes idea de lo que sucede detrás del escenario. Pero en el momento en que sabes que no hay marcha atrás, ya no te queda más que sentarte, relajarte, escuchar la música, llorar, reír o aplaudir.

La legión argentina

​Una presencia fuerte en ambos lados del mostrador

“Argentina tiene una participación fascinante y encantadora. En el Consejo Directivo hemos tenido siempre una representación de primer nivel. De hecho, su presidencia estuvo en manos de una mujer argentina durante cinco años. Hoy tenemos a dos o tres miembros argentinos. Hay una participación fuerte, y la cantidad de miembros, la cantidad de artistas con los que tenemos magnífica relación, que se acercan y participan es fascinante. El problema es de tipo económico, porque no es fácil venir. No todo el mundo puede tomarse una semana de noviembre para ir a Las Vegas para ver si gana o no”, dice Abaroa Jr.

Cruce argentino. En 2018, bajo la mirada de Abaroa Jr., Fito Páez presentó el premio que recibió Horacio Malvicino. (Cortesía de La Academia Latina de la
Grabación/John Parra/WireImage.com©2018)

Aún así, la cosecha de estatuillas en la edición 2018, que tuvo a Axel, Bambi, Dante Spinetta, Los Pericos y Lucas and the Woods entre los nominados -fueron 26 nominaciones en total- tuvo sabor a poco. El conteo final dio dos gramófonos para la compositora Claudia Montero, uno para Fito Páez y otro para el tanguero radicado en Nueva York desde hace unos 20 años Pablo Giraudo. Además, el guitarrista, arreglador y compositor argentino Horacio Malvicino fue reconocido por el Consejo Directivo de la Academia, que este año distinguirá al dúo Pimpinela con el Premio a la Excelencia Musical. 

Plácido Domingo, los Latin Grammy y las denuncias por acoso

“No somos el tribunal de la Santa Inquisición”

“Lo que hay contra Plácido (Domingo) es un artículo de la agencia AP, que pone cosas que, de ser ciertas, son muy tristes. Pero no creo que el hecho de que algo aparezca en un diario signifique que ya hay un veredicto emitido. Aunque siento que la sociedad ya empezó a emitir el suyo”, dice Abaroa Jr., ante la pregunta acerca de las denuncias por acoso y abuso contra el tenor español, distinguido por La Academia como Persona del Año en 2010.

En 2010, el tenor español Plácido Domingo recibió su reconocimiento como Persona del Año otorgado por los premios Grammy Latino de manos de Ricky Martin. (Foto: EFE/Paul Buck)

Y concluye: “Es un tema profundamente delicado para todos. Incluso para los colaterales, porque Plácido tiene hijos, esposa, nietos… Además, hay mujeres que pudieron haber sido dañadas. O no. No lo sé. Tiene que haber primero un proceso, al que todo el mundo tiene derecho antes de ser condenado. Por otra parte, la Academia no puede estar juzgando la ética ni la moralidad de una persona. Nuestro negocio es la parte musical. Estaríamos muy tristes de que cualquier exponente del mundo artístico está involucrado en esas cosas, pero no somos nadie para juzgarlos. No somos el tribunal de la Santa Inquisición. Para eso hay tribunales. Una vez que se emita ese juicio, tendremos que juntarnos a decidir que hacemos”.

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