Guido Pella: “El tenis es mi trabajo: le pongo garra, pero no puedo disfrutar los torneos”Deportes 

Guido Pella: “El tenis es mi trabajo: le pongo garra, pero no puedo disfrutar los torneos”

Es común escuchar a atletas afirmar que los apasiona la competencia, que les gusta la presión que les genera cada torneo y que desde chicos supieron que querían dedicar sus vidas a sus deportes. Difícilmente alguna vez esas palabras sonarán en la voz de Guido Pella. El bahiense es uno de los mejores tenistas argentinos de la actualidad. Pero aunque se entrega en cuerpo y alma en cada entrenamiento y deja todo cada vez que sale a la cancha, para él el tenis es simplemente un trabajo y el placer en su vida pasa por otro lado. 

“Yo disfruto estar en mi casa, estar de vacaciones, el tiempo que paso con mi familia, mis amigos y mi novia. Otras cosas. El tenis es mi trabajo, es lo que me permite vivir de una buena manera y lo hago de la mejor forma. Le pongo la mejor cara y toda la garra que tengo en ese momento. Pero disfrutar un torneo, no. Porque siento nerviosismo e incomodidad y cuando uno siente esas cosas es muy difícil disfrutar. Lo que hago es tolerarlos de la manera que puedo”, cuenta en una charla con Clarín en la casa de FILA, uno de sus sponsors.

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Aunque también reconoce que aprendió a gozar de algunos aspectos de esos constantes viajes que son moneda corriente para el tenista que llega a competir en el más alto nivel.

“Desde hace unos años puedo disfrutar el tiempo libre que tengo durante un torneo de una manera diferente. Puedo disfrutar de la ciudad, de la comida, de lo que sea. En la gira de Roland Garros, por ejemplo, tuve la suerte de que fuera un amigo a Barcelona y mi novia, a tres torneos. Y después me quedé con el Peque (Diego Schwartzman) en Roland Garros, porque hicimos semis en dobles. Y la pasamos espectacular. En eso mejoré y eso hace también que los torneos sean menos sufridos”, reconoce el argentino.

Y, claro, admite que la posibilidad de conocer tantos lugares del mundo es “impagable”. “Lo que he visto con mis propios ojos de cultura, de ciudades, de países es algo que no se puede pagar”, reflexiona.

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-Entre esas cosas que más disfrutás están las visitas a los parques de Disney. ¿No te cansás de ir una y otra vez?

-Para mí cada visita es diferente. Obviamente los parques están siempre iguales y la emoción de ver qué encontrás ya no está, salvo cuando agregan algo. Aunque yo voy tantas veces por año que no dejo que agreguen nada, ni siquiera un souvenir nuevo. Pero es la única forma que tengo de desconectarme completamente. Y mirá que he probado cosas. He probado yendo a la playa, a cruceros, a la montaña, a un lago… Y nada de lo que hice me dejó tranquilo. Disney me da eso. Entro y no pienso en nada. Estoy contento. No me importa nada. Recibo mensajes y no los contesto. Eso es lo que me gusta tanto, la tranquilidad que me genera.

El bahiense admite que nunca se puso a pensar qué haría si no fuera tenista. Aunque afirma: “No estudiaría. Mi límite de atención es de diez minutos”. Foto Marcelo Carroll

Dedicado al tenis desde muy chico, Pella no siempre tuvo una buena relación con el deporte. Sobre todo en sus inicios. Es más, afirma que no tiene ningún recuerdo lindo de sus primeros años en Buenos Aires, ciudad a la que se mudó solo a los 14 años para crecer y mejorar su juego.

“Es la realidad, no tengo bueno recuerdos. Creo que recién cuando me empezó a ir bien en torneos juniors y pude ir a jugar Roland Garros y el US Open junior, pude disfrutar un poco. Esos torneos me permitieron ver una vida diferente dentro del tenis. No mucho mejor, pero diferente. Y después obviamente cuando uno se hace profesional y va viviendo otras cosas. La realidad es que uno recién empieza a disfrutar cuando gana un poco de plata y se mete en el top 100. Antes, va con la corriente, hace su trabajo, hace lo que puede…”, reflexiona.

Basta escucharlo unos minutos para confirmar que Pella no es uno de esos tenistas que viven para el deporte. Por eso también resulta extraño cuando reconoce que nunca se puso a pensar qué otro camino podría tomar. 

“No sé qué haría si no fuera tenista. Sé lo que no haría: estudiar. Mi límite de atención para una materia es de diez minutos, después ya no puedo hacer más nada. Sabía que mi vida dentro de una Universidad iba a ser nula, entonces tenía que hacer algo más. Por ahí también por eso le puse tantas ganas al tenis. La verdad, arranqué tan chico que no tuve todos los años que tiene un adolescente para pensar lo que quiere hacer de su vida. El día que me retire voy a tener todo ese tiempo. Por ahí no lo descubro nunca, por ahí sí. O por ahí en diez años te digo ‘Renegué tanto con el tenis y era lo que más me gustaba’. 

-¿Ni siquiera lo pensaste en 2014, cuando te tomaste un par de meses de descanso del tenis porque no encontrabas la motivación para seguir?

-No. Porque en ese momento, cuando ya no me quedaba absolutamente nada para dar dentro del tenis porque había dejado de jugar, algo en mí se encendió y me dijo ‘Vos no podés ser esto. Me das vergüenza, me das asco’. Soy una persona extremadamente exigente conmigo y no me veía siendo un mediocre en el sentido de quedarme en mi casa mirando televisión. Fue un conjunto de cosas, pero más que nada esa personalidad me ayudó mucho no rendirme y me levantó.

“Si me das a elegir entre una vida normal o la vida que tengo ahora, me quedo con mi vida siempre”, reflexiona Pella. Foto Marcelo Carroll

-Recordando todo lo que sufriste para llegar acá pero sabiendo adónde estás hoy, ¿lo harías todo de nuevo?

Como el Guido Pella que soy hoy, no. Porque la fuerza que a mí me queda adentro es la de un pibe de 29 años que ya hizo todo el esfuerzo. Pero si me das a elegir entre una vida normal o la vida que tengo ahora, me quedo con mi vida siempre. Y creo que sí haría el esfuerzo. Aunque cuando miro para atrás es mucho lo que tuve que dejar y sacrificar. Por suerte dio sus frutos y todo lo que yo había pensado se cumplió. Hay gente que por ahí está toda la vida y no lo consigue. Creo que soy un afortunado en eso y tengo que estar contento.

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Está contento el bahiense. Se le nota en el rostro. Porque está atravesando el mejor año de su carrera. Porque con los años aprendió a disfrutar de cierta manera su vida como tenista. Pero sobre todo, porque en lo personal, todo es color de rosas. 

Y pensando un poco a futuro, cierra la charla con una reflexión: “De mi vida personal hoy no cambiaría nada. Está todo muy bien. En 2020 me voy a casar (NdR: Está en pareja con la modelo Stephanie Demner). Va a ser la primera experiencia para mí, espero que sea la única. Sé que tengo que estar enfocado, porque el tenis te da una carrera muy corta y no sé cuánto más voy a jugar, pero el casamiento va a estar dentro de lo más importante del año y quiero disfrutarlo”.

El porqué de su gran momento

Un gran 2019 está viviendo Guido Pella. En febrero,  llegó a cuartos de final en Wimbledon -su primera vez en esa instancia en un Grand Slam-, con victorias ante duros rivales como Kevin Anderson (8° del mundo) y Milos Raonic (17°). Y esta semana, tras buenas actuaciones en la gira estadounidense de canchas duras -fue semifinalista en Los Cabos, perdió con Nadal en octavos en Montreal y llegó a la segunda ronda en Cincinnati- se metió por primera vez en el top 20. A la ahora de analizar el por qué de este presente, el bahiense no duda.

“Se alinearon los planetas: entrenamiento, cabeza, pareja, todo…”, afirma Pella sobre este 2019, en el que conquistó su primer título en San Pablo. Foto: @BrasilOpen

“Se alinearon los planetas. Este año tuve la posibilidad de alinear muchas cosas de entrenamientos, de cabeza, de pareja, de todo… Y creo que para que el tenis funcione uno tiene que estar muy tranquilo con uno mismo. Desde que se dio el título en San Pablo me siento así. Esa fue la clave para poder hacerlo mejor”, reflexiona.

A fines del año pasado, Pella comenzó a trabajar con José Acasuso como entrenador. El misionero, ex top 20 y actual vocal de la Asociación Argentina de Tenis, también le aportó mucha más tranquilidad a la hora de encarar la competencia.

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“Él es un jugador que tiene mucho en común conmigo, especialmente porque también ha sufrido el tenis ya que nunca fue lo que más le gustó hacer. Entonces cuando entro a la cancha, él sabe exactamente qué decirme, cómo dejarme tranquilo. Y es una persona muy inteligente, que ve bien el tenis, que sabe qué hay que hacer, cómo hay que entrenar y cómo tengo que ser yo para ser un mejor tenista”, explica Guido, que tiene claros cuáles son sus objetivos deportivos para esta temporada.

El primero, ser top 20, ya lo cumplió. El que le queda pendiente: gritar campeón otra vez. “Si puedo ganar un torneo más, creo que ya está. Eso me dejaría tranquilo”, asegura.

¿Y mirando más para adelante? Lo piensa unos segundos y asegura: “Me gustaría mantenerme entre los 20 mejores lo más que pueda porque eso quiere decir que seguiría siendo competitivo y ganando buenos partidos. Aunque la verdad nunca me gustó pensar mucho a futuro, porque me empiezo a enmarañar con pensamientos y no me gusta”.

MFV

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